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Por Mempo Giardinelli Nacido en Apulco, pueblo hist&#xF3;rico y precortesiano en el Estado de Jalisco, cercano a Sayula y Tonaya, lugares inspiradores de su extraordinaria obra literaria, all&#xED; impactan la arquitectura r&#xFA;stica, una iglesia construida a comienzos del Siglo 20 y un poblado que evoca todos los paisajes de la literatura rulfiana, si bien su etapa m&#xE1;s creativa la desarroll&#xF3; en la Ciudad de M&#xE9;xico, donde residi&#xF3; desde 1947 en la Colonia &#x2013;barrio&#x2013; Cuauht&#xE9;moc y con su entonces flamante esposa, Clara Aparicio, con quien vivi&#xF3; hasta su muerte en el departamento en la calle Rio Tigris, n&#xFA;mero 84, y donde escribi&#xF3; y puli&#xF3; &#x201C;Pedro P&#xE1;ramo&#x201D; y toda su incomparable obra. Nacido en 1917 en el Sur del Estado de Jalisco, hacia 1940 escribi&#xF3; sus primeros textos, que impactaron a la literatura de todo el mundo por su originalidad y potencia narrativa, tanta que con s&#xF3;lo un par de libros dej&#xF3; su huella marcada en la literatura universal. Juanito, como lo llam&#xE1;bamos sus disc&#xED;pulos y amigos, muri&#xF3; en su casa a los 68 a&#xF1;os de edad y a causa de un testarudo y vertiginoso c&#xE1;ncer de pulm&#xF3;n. Pero s&#xF3;lo ahora, cuatro d&#xE9;cadas despu&#xE9;s y en el 40&#xB0; aniversario de su muerte, me atrevo a esta reflexi&#xF3;n de amigo y joven disc&#xED;pulo, como fui desde finales de 1979, cuando el poeta Marco Antonio Campos me llam&#xF3; por tel&#xE9;fono al departamento que yo alquilaba en el Sur de la Ciudad y me dijo: &#x201C;&#xA1;Congratulaciones! Acaba de anunciarse el Premio Grijalbo de Novela de este a&#xF1;o y, aunque no lo ganaste, ah&#xED; me pidi&#xF3; Juanito Rulfo que lo llames, ya sabes que fue uno de los jurados&#x201D; y me dio su tel&#xE9;fono. Yo no ten&#xED;a idea de todo eso, pero llam&#xE9; de inmediato. Me atendi&#xF3; &#xE9;l mismo y cuando t&#xED;midamente me identifiqu&#xE9; me trat&#xF3; como a un colega, y dici&#xE9;ndome que era mi novela la que deb&#xED;an haber premiado, me invit&#xF3; a tomar un caf&#xE9; al d&#xED;a siguiente en una librer&#xED;a de su barrio. Desde entonces cre&#xED; siempre que lo hab&#xED;a conocido por puro azar y como revancha vital a poco de exiliarme en la capital mexicana, adonde llegu&#xE9; en Julio del tenebroso a&#xF1;o 1976 luego de ser liberado tras una breve y espantosa estad&#xED;a en los s&#xF3;tanos de la infame &#x201C;Coordinaci&#xF3;n Federal&#x201D;. La amistad que Juanito (como lo llam&#xE1;bamos sus amigos) me prodig&#xF3; desde entonces fue hermosa por blindada, generosa y constante, y porque me hizo lugar en su vida hasta la tarde del 7 de enero de 1986, cuando su muerte impact&#xF3; a la cultura mexicana y a millones de lectores de todo el mundo. Tengo para m&#xED; que se puede decir de Juanito que merecidamente alcanz&#xF3; celebridad con sus dos primeros libros: la colecci&#xF3;n de cuentos El llano en llamas, publicada en 1953, y la excepcional novela Pedro P&#xE1;ramo, de 1955. Solamente volver&#xED;a a publicar, en 1980, su novela breve El gallo de oro. Con esas obras su popularidad fue estridente para siempre, y, manteniendo un perfil bajo, en 1983 recibi&#xF3; el Premio Pr&#xED;ncipe de Asturias de las Letras. Aquel 7 de enero del 86 yo estaba en M&#xE9;xico desde hac&#xED;a un par de semanas y hab&#xED;a ido a visitarlo. No fue una despedida triste porque &#xE9;l no lo permiti&#xF3;, pero los dos sab&#xED;amos que dada su enfermedad era un adi&#xF3;s. Me encomend&#xF3; un par de favores personales que luego cumpl&#xED;, y me pidi&#xF3; que le hablara de Buenos Aires, ciudad que amaba con idealizada desmesura. Ya enfermo de gravedad, estaba acostado en cama de una plaza, de alto respaldar, y entre s&#xE1;banas muy blancas. Una mesa de luz con una veladora tenue, como para que no se le viera el mal semblante, y all&#xED; una infaltable libretita y un l&#xE1;piz F&#xE1;ber n&#xFA;mero 2, amarillo, con gomita en la cola, que eran los que siempre usaba. No s&#xE9; por qu&#xE9; hab&#xED;a abandonado las lapiceras, pero se hab&#xED;a desprendido de las tres o cuatro que ten&#xED;a. A m&#xED; me obsequi&#xF3; su &#xFA;ltima Pelikan, preciosa y de cartucho, que todav&#xED;a suelo usar. La tarde de su muerte, me enter&#xE9; por un llamado de Edmundo Valad&#xE9;s, mi otro maestro, amigo y protector durante los a&#xF1;os de exilio, con quien yo colaboraba editando la extraordinaria revista El Cuento. Quedamos en encontrarnos en la funeraria y hacia all&#xE1; fui. La Agencia Gayosso era y sigue siendo la m&#xE1;s importante de M&#xE9;xico, y la sucursal de la avenida F&#xE9;lix Cuevas la m&#xE1;s cercana al domicilio de la familia Rulfo. All&#xED; estuvimos casi todos sus amigos y esa madrugada recib&#xED; un llamado de Buenos Aires. No recuerdo qui&#xE9;n, del diario Clar&#xED;n, me pidi&#xF3; que escribiera un art&#xED;culo. La diferencia de tres horas permit&#xED;a el cierre a tiempo. La nota que escrib&#xED; y dict&#xE9; telef&#xF3;nicamente (entonces no hab&#xED;a internet, y el fax era una tecnolog&#xED;a en pa&#xF1;ales) ocup&#xF3; media p&#xE1;gina de la secci&#xF3;n Informaci&#xF3;n General de la edici&#xF3;n del d&#xED;a siguiente, jueves 9 de enero de 1986. Se titula: &#x201C;Testimonio de un amigo. Sus &#xFA;ltimos d&#xED;as&#x201D;. La copio del original que afortunadamente recort&#xF3; y guard&#xF3; mi hermana, en el Chaco. &#x201C;MEXICO, 8 (Especial por Mempo Giardinelli): Juan Rulfo sab&#xED;a, desde hac&#xED;a casi tres meses, que iba a morirse. El c&#xE1;ncer que se le anidaba en el pulm&#xF3;n, manifestado en un enfisema incurable, no le fue ocultado y &#xE9;l mismo supo atribuirlo, un tanto arrepentido, &#x201C;a todo lo que fum&#xE9; que fue demasiado. No tuve medida para muchas cosas y entre ellas para el cigarrillo&#x201D;, nos dijo a Edmundo Valad&#xE9;s, uno de sus amigos de toda la vida, y a m&#xED;. Ya postrado, y en su casa del Sur de la Ciudad de M&#xE9;xico, se dej&#xF3; crecer la barba, se dedic&#xF3; a escuchar cantos gregorianos y las m&#xFA;sicas del Medioevo de las cuales era un incomparable conocedor, y ya casi</description></oembed>
