Pedro Vigneau – productor y ex funcionario nacional – acaba de bajarse del pequeño escenario montado en el auditorio de la sala de prensa de la reciente Expoagro. La escena es austera. Está solo, con una tablet en la mano, frente a productores y periodistas. El mensaje, en cambio, fue directo y sin concesiones.
No habló solo de producción ni de tecnología como nos tenía acostumbrados en los tiempos en que vestía sacos hechos con derivados del maíz, sino de poder. Y de una ausencia que, según plantea, el propio sector agropecuario todavía no logra resolver y está basada en la participación efectiva en la política.
Ingeniero agrónomo, productor y ex presidente de Maizar, Vigneau también tuvo un paso por la función pública durante el gobierno de Javier Milei, donde integró el área vinculada a Secretaría de Agricultura. En ese paso actuó como subsecretario de Fortalecimiento Productivo y Sustentable durante la gestión de Fernando Vilella, siendo el segundo en importancia en la cartera productiva.
Tras ser despedido de la gestión nacional debido a tensiones internas del propio gobierno (o mejor dicho, cuando el equipo económico de Luis Caputo decidió apoderarse de ese sector del gobierno), Vigneau fue en 2025 candidato a senador por la séptima sección electoral de la provincia de Buenos Aires por el partido Potencia. Ese recorrido le sirve hoy como argumento para una autocrítica.
“Yo creo que los productores no estamos sentados en la mesa, estamos en el menú. Si no estás sentado en la mesa, estás en el menú, y es hora de que nos hagamos cargo y nos sentemos en la mesa”, plantea en diálogo con Bichos de Campo.
Vigneau vincula esa falta de representación con un problema estructural más profundo, que ubica en el propio diseño institucional del país. “Esto tiene que ver con un diseño institucional que viene de la colonia, que en definitiva es un centralismo: centralizar recursos para después dárselos a las provincias, negociar. Y eso se da de patadas con el desarrollo federal en serio”.
En ese marco, propone un cambio de enfoque que no pasa solo por políticas sectoriales sino por una reorganización del poder. “Lo ideal sería que cada provincia desarrolle sus recursos y no tenga que ir a pedirle al gobierno central. Porque después viene el toma y daca, y eso nos tiene en esta decadencia, donde cada vez tenemos más pobres”.
El diagnóstico no es ajeno al sector agropecuario
Vigneau se incluye en esa responsabilidad: “Es inconcebible que un país como el nuestro tenga siete de cada diez chicos pobres. Nos tiene que doler en el alma. Yo me siento parte responsable de la decadencia que tiene la Argentina”, dice.
No alcanza, dice, con participar de manera periférica: “Tenemos que ser parte del proyecto de poder. Por eso pienso que es importante generar un partido dentro de la provincia de Buenos Aires”.
Para Vigneau, Buenos Aires concentra una contradicción central y es que es el principal motor productivo del agro, pero carece de identidad política vinculada a ese rol. “Es la primera productora de carne, este año vamos a ser los primeros productores de maíz, soja, trigo, girasol, cebada. Es la locomotora del agro. Ahora, ¿vos escuchaste alguna vez al gobernador hablar de agro? Jamás”.
Y agrega: “No hay identidad bonaerense. Vos hablás con un cordobés y está orgulloso, con un correntino igual. El bonaerense no. Y sin embargo somos el vector con más potencial de la Argentina y no nos hacemos cargo”.
El problema, según describe, no es solo de representación externa sino de construcción interna. La experiencia personal en la gestión nacional aparece como ejemplo. “A mí me pasó. Yo fui parte, pero no pudimos cristalizar todas las ideas que teníamos porque no éramos parte: nos invitaron”.
Esa diferencia entre ser convocado o construir poder propio es central en su planteo. “Cuando te invitan, sonaste. Vos tenés que estar desde la génesis. Estas ideas son las que empujamos, y si estás de acuerdo, vení y vamos para adelante”.
Sobre el gobierno actual, Vigneau evita una crítica lineal, pero marca límites claros. “Hay muchas de las cosas que este gobierno está haciendo con las que estoy de acuerdo. Pero no creo que tenga claro el enorme potencial que le puede dar la bioeconomía”.
Bichos de Campo




