Alina Ruiz, creadora de Ana Restaurante de Campo, fue seleccionada entre casi 60 proyectos de todo el país para participar de la octava edición del Prix de Cuisine Barón B. Su propuesta destaca la producción local, el concepto de kilómetro cero y el aprovechamiento integral del chivito chaqueño.
La gastronomía chaqueña tendrá una representante en uno de los reconocimientos más importantes del país. Alina Ruiz, cocinera y productora chaqueña, fue seleccionada como finalista del Prix de Cuisine Barón B, un premio que distingue proyectos gastronómicos sustentables y con identidad territorial.
“Nosotros es la cuarta vez que nos presentamos como proyecto del PRIX edición Cuisine Barón B. Esta es la octava edición que se hace este premio y la verdad que estamos muy contentos de poder haber sido seleccionados. Es una gran posibilidad para mostrar Chaco y todo lo que tiene, no solo la gastronomía”, contó Ruiz en declaraciones a CIUDAD TV.
La propuesta que llevó a la competencia es Ana Restaurante de Campo, un emprendimiento familiar ubicado en la zona del Impenetrable chaqueño, dentro de un campo de 50 hectáreas donde producen gran parte de los alimentos que luego llegan a la mesa.
El proyecto fue elegido por su relación con los principios de sustentabilidad, producción de cercanía y respeto por el territorio. “Este premio tiene que ver justamente con un proyecto que sea autosustentable, que tenga kilómetro cero, que tenga comida de proximidad, que muestre el territorio”, explicó la cocinera.
En ese sentido, destacó que el concepto de kilómetro cero atraviesa toda la propuesta gastronómica: “La comida no viaja, la materia prima no viaja, la tenemos en el mismo campo. Vemos lo que hay en huerta, en el monte y en corrales, y en base a eso diseñamos un plato”.
Un plato que representa al Chaco profundo
De los casi 60 proyectos presentados en todo el país, el jurado realizó una preselección de 20 y finalmente quedaron tres finalistas. Ruiz viajará a Buenos Aires el próximo 25 de agosto para la instancia final, mientras que la premiación será el 27 del mismo mes.
Para esa ocasión, presentó un plato basado en un producto emblemático de la región: el chivito chaqueño.
La preparación consiste en un lingote de carne de chivo, una esfera de chanfaina y una leche deshidratada de cabra. “La idea es mostrar el uso integral de un solo animal y contar la nobleza que tiene el animal como el chivito en el monte impenetrable, donde se defiende más allá de tener o no pasturas sembradas”, señaló.
Ruiz explicó que la propuesta busca mostrar cómo una familia productora puede aprovechar cada parte del animal y transmitir una historia de arraigo. “Con este plato nosotros contamos la historia de familias que son productoras como yo, como nosotros, donde las madres venden, faenan un cabrito, venden la carne y le dan a comer a sus hijos, a su familia, la chanfaina”, relató.
Sobre el mensaje que busca transmitir, fue contundente: “Territorio, solo eso”. Y agregó: “Acá se deja de lado mucho el ego que solemos tener los cocineros y entender el plato como un territorio, como alimento, no tanto como comida y como técnica”.
La identidad chaqueña como bandera
La cocinera también recordó experiencias anteriores en las que llevó sabores chaqueños a otros puntos del país. En el sur argentino participó de propuestas gastronómicas basadas en productos locales y en el Festival del Chef de Villa Pehuenia presentó un chivito guateado, una técnica ancestral de cocción en barro.
“De esa manera es como representar no solo los sabores sino las costumbres, y traer las costumbres ancestrales en cocción como el barro al presente”, afirmó.
Además, contó la experiencia de cocinar para los escultores y equipos que participaron de la Bienal del Impenetrable. Fueron 40 personas que disfrutaron de un menú degustación elaborado íntegramente con productos del campo.
“Lo que ellos resaltaron es que se puede elaborar comida o distintos platos solo con lo que tenés, sin necesidad de acudir a carnicerías de afuera o supermercados de afuera”, relató.
Según Ruiz, los visitantes extranjeros valoraron especialmente la conexión con la producción local. “Ellos estaban frente a la huerta, sentados comiendo un menú generado desde la huerta y los corrales”, explicó.
Un proyecto familiar y sustentable
Ana Restaurante de Campo es un emprendimiento familiar en el que cada integrante aporta desde su lugar. La madre de Alina confecciona los manteles artesanales; su padre trabaja en la producción del campo; su esposo se encarga del salón, los vinos y la elaboración de quesos; una de sus hermanas realiza la vajilla personalizada; y artesanas locales aportan piezas de cestería.
“Entre todos hacemos que Ana sea un restaurante en las puertas de la región del Impenetrable, con detalles que cuentan el territorio”, sostuvo.
También destacó el crecimiento del turismo de naturaleza en la zona y la llegada de visitantes interesados en experiencias vinculadas al ambiente. El emprendimiento cuenta con dos cabañas construidas mediante técnicas de bioconstrucción y forma parte de una oferta turística que incluye destinos como Glamping Bermejito, Palmares y refugios dentro del Parque Nacional El Impenetrable.
“Hay gente que busca cada vez más este destino de naturaleza, un poco desconocido, pero que cada vez más se está hablando y se está buscando”, afirmó.
Para Ruiz, el reconocimiento del Prix de Cuisine Barón B representa una oportunidad para visibilizar una forma de entender la gastronomía: como una expresión del lugar donde nace. “Nuestro proyecto tiene eso, de que estamos donde se genera el alimento, tenemos el privilegio de vivir en el mismo campo”, concluyó.




