Close Menu
    VER CIUDAD TV EN VIVO
    Logowebchacodiapordia 05
    ULTIMOS TITULOS

    Honcheruk: “Mi compromiso es con los chaqueños y con la construcción de una nueva alternativa política”

    15 April 2026

    Indignante: para el ministro Lugones, las personas mayores son “una carga” en el PAMI

    15 April 2026

    Regularización dominial de asentamientos urbanos: “Ya se realizaron 61 planos para avanzar con títulos de propiedad”

    15 April 2026
    Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Twitch
    Facebook X (Twitter) Instagram
    Wednesday, April 15
    CHACODIAPORDIA.COMCHACODIAPORDIA.COM
    RADIOCIUDAD
    • INICIO
    • CIUDAD

      “Los Murciélagos” concentrarán en el polideportivo “Jaime Zapata”

      15 April 2026

      El Festival Filarmónico regresa a la Bienal del Chaco 2026; se suma una nueva tecnicatura para músicos      

      15 April 2026

      Temporal en el Chaco: “La situación se normalizó y no encontramos calles anegadas”

      15 April 2026

      Ocampo: “Este es un gobierno que cierra para 5 millones de habitantes, no para 46 millones”

      15 April 2026

      Empleo privado formal: enero registró una pérdida de 2.667 puestos en el país respecto a diciembre 2025

      15 April 2026
    • INTERIOR

      Sáenz Peña: sistema de desagües respondió tras los 150 milímetros de lluvia

      15 April 2026

      Sameep reparó un caño maestro y se normaliza el servicio de agua potable en varias localidades

      15 April 2026

      Sáenz Peña: analizan reducir una tasa municipal tras un planteo de comerciantes

      15 April 2026

      Artesanías de El Impenetrable chaqueño trascienden fronteras en ferias y exposiciones

      15 April 2026

      Charata: SECHEEP anunció la construcción de una nueva estación transformadora para mejorar el servicio

      15 April 2026
    • LA REGIÓN

      Con caídas récord en la actividad, empresarios de diez provincias reclamaron la emergencia industrial

      15 April 2026

      Correntinos en Malvinas: un viaje que empieza a cerrar heridas

      15 April 2026

      Con el nacimiento de una nueva cría, el Iberá llegó a los 50 yaguaretés en libertad

      15 April 2026

      Temporal en la ciudad de Corrientes: en una hora llovió casi 100 milímetros

      15 April 2026

      Corrientes: los colectivos suspenden el servicio desde las 23 horas

      14 April 2026
    • NACIONALES

      Fabricante de las marcas Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston entra en concurso de acreedores

      15 April 2026

      Abrieron las ofertas por Transener y sospechan que se la quedan los hermanos Neuss

      14 April 2026

      El FMI redujo el crecimiento esperado para la Argentina y advirtió por las consecuencias mundiales de la guerra

      14 April 2026

      Kicillof y Massa se reunieron y ratificaron la necesidad de unidad

      14 April 2026

      El gobierno gastará USD 1.200 millones para importar gas, que podría haber ahorrado si terminaba el gasoducto norte

      14 April 2026
    • POLICIALES

      Crimen del cumpleaños: tras un allanamiento, secuestraron cartuchos y celulares

      15 April 2026

      Trágico choque entre camiones en Villa Berthet: uno de los conductores murió calcinado

      15 April 2026

      Capturaron en Resistencia a “El Rosarino” acusado por abuso y corrupción de menores

      14 April 2026

      Secuestran arma casera y demoran a tres adolescentes durante operativo preventivo

      14 April 2026

      Detienen al segundo presunto implicado en el millonario robo a un local comercial

      14 April 2026
    • ACTUALIDAD
      • CHACO HOY
      • JUDICIALES
      • LEGISLATIVAS
      • TURISMO
      • SOCIEDAD
      • CULTURA
      • AGENDA UNIVERSITARIA
      • OPINION
      • INFORMACIÓN GENERAL
      • OTRAS NOTICIAS
      • EDICTOS
    CHACODIAPORDIA.COMCHACODIAPORDIA.COM
    Inicio » Última noche en el Colón
    28 January 2024 OPINION

    Última noche en el Colón

    Este cuento no es exactamente un cuento; es apenas un relato surgido de la amistad de dos provincianos que en los años 70 llegaron, uno del Norte y el otro del Sur, a la enorme ciudad de Buenos Aires y encontraron allí su primer conchabo en una casa editorial. Eran muchachos provistos, entre otras cosas, de esos modos de la curiosidad provinciana que, cuando se tienen veintipocos años, todo lo viven como novedad, gracia y asombro.
    Facebook Twitter Telegram Email WhatsApp
    Última noche en el Colón
    Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp
    Publicidad
    Publicidad
    Publicidad

    Por Mempo Giardinelli

    Suelo recordarlos, a ambos, rigurosos en el apego a la verdad y apasionados por alcanzar, alguna vez, la profundidad y calidad textual que dejaban huellas en la literatura argentina.

    Por entonces –cuando este país apenas prefiguraba la tragedia que se viviría pocos años después– era posible que dos jóvenes ávidos de encontrar explicaciones al mundo entre asombros, risas y sensualidades, se unieran fraternalmente en la pretensión extraordinaria de escribir textos que hiciesen época, explicaran la naturaleza humana y, a la vez y en todos los tonos, fuesen leídos por los grandes maestros del periodismo y la literatura.

    Pubicidad

    En aquel país en el que todavía eran importantes y significativas la literatura, la decencia y el honor, el buen estilo y la trascendencia, para dos jóvenes periodistas como ellos escribir y leerse era un imperativo intelectual y social. Que además compartían millones, porque entonces la Argentina era un país lector y de lectores.

    La violencia epocal, sin embargo, regó tanta bestialidad y tanto dolor cotidiano que, ineludiblemente, muchas tragedias llegaron a ser origen de excelentes relatos. Y en el caso del amigo al que homenajea este cuento, el estilo de su imaginación prontamente se hizo tan popular como su fanática adhesión futbolera al Club Atlético San Lorenzo de Almagro.

    Quienes lean ahora estos apuntes identificarán velozmente al personaje, que, como en otros casos, prefiero que en este texto no tenga nombre para que siga vivo en el imaginario de cada lector/ora. Ojalá eso suceda con quienes desde ahora se adentren en estos breves apuntes.

    Última noche en el Colón

    Nuestro último encuentro fue muy doloroso. Tierno hasta cierto punto pero esencialmente triste, conmovedor y duro. Y urgente porque para los dos era imperativo partir, zafar, y en mi caso lo primero era poner a mi pequeña familia en resguardo.

    Los modos había que inventarlos y eso implicaba cambios urgentes, radicales, como vender o alquilar la casa, prisa número uno de la que ya había empezado a ocuparse Chela, quien retiró todo lo imprescindible y todo lo cuestionable pero sin aparentar mudanza, o sea mudando de a poco y en diversos viajes. Ella sabría, además, llevar a los chicos a lugar seguro, quizás al interior del país con parientes en Santa Fe, o en Mendoza, donde yo no lo supiera y a sabiendas de que el lugar absoluta y realmente seguro era algo que no existía en aquel país. Pero era imperativo mudarlos de donde estaban, resguardarlos donde nadie, ni yo, pudiese encontrarlos.

    Y además debía retirar los pesos que teníamos ahorrados y la chequera, y la Olivetti, y la novela interminada que había quedado en el departamento que alquilábamos en Juramento y Vidal, y algunos libros, y dejar todo cerrado y oscuro, al pedo pero cerrado y oscuro.

    Las cosas que uno piensa en momentos así. La concentración que exigen la decisión y la premura de huir convierte todo en inminente, definitivo, de último momento y a punto de precipitarse como castillo de naipes soplado.

    Nos habíamos dado cita en Las Cuartetas, sobre Corrientes, que era un sitio ideal para el crudo invierno porque servían el mejor submarino con churros de Buenos Aires, que sabíamos coronar con una ginebra calentante, ritual que cumplíamos cada vez que nos encontrábamos antes de salir a caminar por Corrientes y la 9 de Julio.

    En esos días yo trabajaba un cuento inspirado en la amistad y los riesgos del oficio periodístico en un país desquiciado, de modo que llegué un rato antes y ordené un submarino mientras sacaba mi libreta Avón para escribir mientras lo esperaba.

    Éramos amigos desde la primera tarde que compartimos escritorios en la revista Semana Gráfica, que fue un fugaz fracaso de la entonces importante Editorial Abril. Rápidamente devino maestro para mí y otros redactores, y enseguida, por su agudeza y sentido de la ironía, y por su escritura virtuosa en lo elegante y lo campechano, se convirtió en el escritor más talentoso de aquel tiempo, quizás Ricardo Piglia era el otro, el más instruido, onda académico, pero en la calle sin dudas Osvaldo, que rápidamente llegó a ser el más leído y celebrado entre las burguesías urbanas junto con Manuel Puig.

    Ya para el segundo submarino yo escribía a todo trapo en mi Avón, como huyendo de la inquietud que otra vez me invadía, la angustia de no saber si esa vez sería la última, y en la boca ese sabor amargo y seco de cuando se tiene mucha sed una tarde caliginosa a la orilla del mar. No sabía si nos veríamos, realmente, y menos en esas condiciones exasperantes. Y además pensaba, como él, que era estúpido sentir miedo porque todo lo que hacíamos nosotros era escribir. Pero así de absurda es la cabeza de los censores, sabíamos ambos, y así cada uno procuraba conducirse como quien navega en un río torrentoso: no sabés en qué curva van a aparecer las piedras, cómo sortearás los meandros o la cascada que puede ahogarte sin remedio, pero es un río hasta cierto punto previsible y donde con suerte y maña podés sobrevivir. No como el mar, que es un gigante infinito que cuando se encabrona no da chance.

    La espera se hizo larga pero yo sabía dos cosas: que los cierres en los diarios podían alargarse mucho y que él no me iba a dejar plantado. Además Las Cuartetas no estaba demasiado distante de mi refugio en casa de Vivi, mi amiga, adonde yo podía volver a cualquier hora, si bien cargando la culpa de saber que quien te aloja siente miedo porque uno está envenenado, uno es germen, infección, y te alojan pero vos sabés que en algún punto de sus corazones generosos y fraternos están deseando que te vayas de una puta vez, que no los comprometas más con el simple no saber si te buscan, ni quiénes, ni con qué afanes, pero sí conscientes de que si te pescan también ellos estarán en el horno y sin haberla comido ni bebido.

    Y tienen razón, es comprensible y lo sabés pero no tenés alternativa, y por más seguro que estés de que la amistad no será traicionada sentís en el bolsillo las llaves de esa casa y ése es un compromiso tremendo porque si te agarran esa llave es una declaración y puede ser inicio del horror para quien te refugió.

    Yo sabía que él andaba igual o más preocupado que yo, porque era obvio que estaba en la mira de más de una patota de asesinos irregulares. No había dudas de que también había libros de él en las piras de la calle Alsina, por lo menos su primera y deliciosa novela, que desde hacía unos meses leía todo el país. Y además ningún periodista como él, ninguna “pluma” como se decía entonces, era tan implacable denunciante de los abusos y corrupción de los dictadores, a quienes zahería en el diario con indirectas, ironía y humor ejemplares.

    Consciente de todo eso, y porque sentía un miedo lento pero macizo, me puse de pie en el momento en que él entraba. Una fuerte intuición ante el peligro de encontrarnos vigilados me llevó a proponerle con una seña que cruzáramos a Güerrín, en la otra vereda de Corrientes, antológica pizzería siempre llena de tipos y tipas anónimos comiendo de pie como ganado en los corrales.

    Él también adoraba las pizzas de parado frente a esos hornos eternos que eran de culto para nosotros y para muchos intelectuales que poblaban los cafés y parrillas del centro. Cumplimos el ritual “atentos y vigilantes”, como había prescrito muchos años antes El General, y ante mi propuesta de tomarnos un café en otro lado, agarró la idea en el acto y sin nombrar el sitio ni cambiar información sobre absolutamente nada, quedamos en encontrarnos en media hora frente al Teatro Colón y primereó saliendo a la calle. Todo muy ambiguo, imprecisable, diría que viscoso. Pero necesario.

    Eran pasaditas las diez y media y en Güerrín la multitud se adelgazaba. Él ya iba andando hacia el Obelisco y yo lo seguí segundos después. Los dos caminábamos con naturalidad de ejecutivos, envueltos en sobretodos, bufandas y guantes negros, y distanciados unos cuarenta metros. Fuimos hacia el Obelisco, alertas y como esquivando ortibas esquineros informales y un par de patrulleros que pasaron en sentido contrario a paso de hombre. Él tomó por Libertad y yo por Cerrito, y nos encontramos frente al Teatro Colón, sobre el parterre arbolado de la 9 de Julio y allí estuvimos fumando y conversando unos minutos, ateridos de frío, en los bancos de piedra compactada y sin respaldo pero con pretensiones griegas que había entonces.

    Luego caminamos otro tramo, una cuadra, dos, mirando a los costados, y regresamos y así, peripatéticos, conversamos con naturalidad pero alertas y nos contamos lo poco que convenía contar de los itinerarios inmediatos que cada uno tenía previsto: él soltó que Bruselas o París eran posibilidades por no sé qué amigo que le daría cobijo. Yo no sabía aún adónde iría, pero tenía la decisión tomada y mañana, ese lunes que iba a empezar en una hora y minutos, esperaba tener la punta del hilo que me llevaría a alguna capital. Todo esbozado, certezas cero, no nos dijimos más, esas cosas ni se preguntaban, eran modos de la preservación.

    Pero sí nos prometimos buscarnos en el ancho y ajeno mundo que próximamente íbamos a habitar, cuando terminara la pesadilla de ser irregulares en la manzana podrida del estado de sitio.

    Así inauguramos una forma de mutua pertenencia, contrastante con esa realidad podrida que te hacía saber y sentir que estabas a la intemperie, en descampado y rodeado de animales feroces.

    El frío de la noche seguía pegándonos latigazos en la cara cuando nos despedimos, conmovidos, frente al Colón y como si hubiésemos asistido a la Novena de Beethoven, con un abrazo largo y fuerte, los dos emocionados y apretándonos como para sellar para siempre la fraternidad que nos unía desde que llegáramos, años antes, ambos provincianos y cada uno respondiendo a sus impulsos literarios, a la Editorial donde yo permanecí durante todos mis años de porteñidad y él solamente tres hasta que se convirtió en el periodista y escritor más reconocido de esa generación.

    Creo que los dos hicimos el esfuerzo útil de no llorar en el abrazo, y luego de un lapso imprecisable, conmovidos ambos, prometimos cuidarnos, sobrevivir, cartearnos largo y seguido como en efecto hicimos, y escribir, escribir literatura porque ése y no otro era nuestro camino. Y también nos juramos reencontrarnos en París y en Buenos Aires al seguro regreso que nos prometimos. Y cumplimos.

    Después cada uno tomó su rumbo aquella noche, sin darnos vuelta para mirar atrás ni para un último gesto de despedida. Que hubiese sido inexorablemente triste, solitario y final.

    Publicado en Página 12

    Noticias Relacionadas

    OPINION

    ¿Por qué sube la inflación?

    15 April 2026
    OPINION

    Triple Frontera y un nuevo puente internacional

    14 April 2026
    OPINION

    Un Gobierno atascado en la vara amoral

    14 April 2026


    Últimas Noticias

    Honcheruk: “Mi compromiso es con los chaqueños y con la construcción de una nueva alternativa política”

    15 April 202622 Views

    Indignante: para el ministro Lugones, las personas mayores son “una carga” en el PAMI

    15 April 202645 Views

    Regularización dominial de asentamientos urbanos: “Ya se realizaron 61 planos para avanzar con títulos de propiedad”

    15 April 202621 Views
    Buscar Noticias
    Seguinos en Nuestras Redes Sociales
    • Facebook
    • YouTube
    • WhatsApp
    • Twitter
    • Instagram
    • Twitch


    NO TE OLVIDES DE VER

    Honcheruk: “Mi compromiso es con los chaqueños y con la construcción de una nueva alternativa política”

    15 April 2026

    Indignante: para el ministro Lugones, las personas mayores son “una carga” en el PAMI

    15 April 2026

    Regularización dominial de asentamientos urbanos: “Ya se realizaron 61 planos para avanzar con títulos de propiedad”

    15 April 2026
    CHACODIAPORDIA.COM
    LA NOTICIA EN TODA SU DIMENSIÓN

    DIRECTOR: Pedro Cáceres
    JEFE DE REDACCIÓN: Rodolfo Mancuello

    DIRECCIÓN: Av. Avalos 468 Torre B 9° Piso. Resistencia – Chaco (0362) 445 2111

    Contáctanos:
    redaccionchacodiapordia@gmail.com

    © Registro de Marca Nº 2.925.652 / Registro de la Propiedad Intelectual Nº 383.000. Está permitida, la reproducción del contenido de este sitio, bajo la condición de mencionar la fuente.

    CHACODIAPORDIA.COM
    Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp
    • SOCIEDAD
    • CULTURA
    • TURISMO
    • INFORMACIÓN GENERAL
    • JUDICIALES
    • LEGISLATIVAS
    • AGENDA UNIVERSITARIA
    • OTRAS NOTICIAS
    • EDICTOS
    CHACODIAPORDIA.COM - 2024

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.