La desaparición de Axel Alejandro González, un joven de 21 años del que no se sabe nada desde la madrugada del domingo, desató un verdadero sismo institucional en la Policía del Chaco.
Lo que comenzó como una búsqueda de paradero se transformó rápidamente en una compleja investigación judicial y administrativa que pone la lupa sobre el accionar policial. La Comisaría Segunda de Fontana fue intervenida, su cúpula desplazada y toda la guardia terminó relevada bajo sospecha.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, Axel salió el sábado a las 19 desde su casa en el barrio Takay (Puerto Tirol) hacia la vivienda de su novia en Puerto Vicentini (Fontana), un destino al que nunca llegó.
Alrededor de las 2 de la mañana del domingo, en una zona de esteros entre Fontana y Puerto Tirol, se produjo el punto de quiebre. El director general del Órgano de Control Institucional (OCI), Ricardo Urturi, confirmó a la prensa local en base a testimonios que un móvil policial de Fontana con dos efectivos llegó al lugar e inició una persecución contra dos personas; una de ellas era Axel, quien escapó corriendo.
“Ingresa minutos después el policía [a la zona de los esteros] e inmediatamente pide ingresar hasta el alambrado, y regresa sin novedades”, detalló Urturi.
Mientras la versión de la fuerza es que el joven huyó para evitar ser identificado, la familia sostiene una hipótesis mucho más alarmante: que Axel fue detenido y trasladado en secreto a la Comisaría Segunda de Fontana.
Teléfonos secuestrados
La presión familiar y el avance de la Fiscalía de Derechos Humanos, liderada por el fiscal Luciano Santos (que actúa en paralelo a la Fiscalía ordinaria), provocaron una serie de medidas drásticas entre la noche del martes y la mañana de este miércoles.
En primer lugar, se dispuso el secuestro de celulares de todos los efectivos que integraban la guardia esa madrugada. Dos de los dispositivos pertenecen a los agentes directamente señalados por la hermana de la víctima.
Además, por orden del ministro de Seguridad, Hugo Matkovich, la comisaría quedó bajo la órbita de la Dirección de Zona Metropolitana y la intervención operativa fue asumida por el comisario mayor Alejandro González. La cúpula —jefe y subjefe— junto a cuatro agentes de guardia fueron apartados preventivamente.
Por su parte, los dos policías que iniciaron la persecución original fueron trasladados a dependencias de Barranqueras y de la Comisaría Novena de Resistencia, aunque legalmente siguen en funciones al no registrarse aún una imputación penal firme.
La búsqueda contrarreloj
Actualmente, peritos informáticos trabajan para analizar más de mil archivos de video provenientes de las cámaras de la comisaría, del Servicio Penitenciario, de un cajero automático y de cámaras vecinales para determinar de forma fehaciente si Axel ingresó o no al edificio, ya que su nombre no figura en los libros de guardia. También se ordenó el peritaje de los sistemas de GPS de los patrulleros a través del área de Cibercrimen.
Mientras tanto, en el terreno, el despliegue es total. Efectivos de Bomberos, División Canes, Caballería y Policía Rural buscan al joven mediante rastrillajes terrestres y drones en la zona de los esteros de Fontana y Puerto Tirol. Hasta el momento, el único elemento hallado y aportado a la causa es una ojota que pertenecería al joven desaparecido.




