En declaraciones para el móvil de CIUDAD TV, el fiscal Federal en Derechos Humanos, Diego Vigay, se refirió a la requisitoria elevada a la jueza Federal, Zunilda Niremperger, para que se dicte una sentencia de derecho a la verdad por el crimen de lesa humanidad de Carlos Enrique Tereszecuk. El joven fue secuestrado en 1976, torturado en la Jefatura de Policía de Resistencia, ultimado y arrojando al Paraná, y sepultado como NN en el cementerio de Empedrado, Corrientes.
Vigay recordó que se trata de un joven oriundo de la provincia de Misiones, que había hecho el seminario para ser sacerdote en la provincia de Córdoba entre 1972 y 1973, para luego retornar a su provincia y estudiar Trabajo Social.
“Fue presidente del Centro de Estudiantes de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Misiones. Y en el año 1975 participa de la campaña electoral del partido Auténtico, obtienen dos legisladores, y pasa a ser secretario Legislativo de estos dos diputados y tiene un trabajo enorme en todo lo que hace a derechos sociales y leyes en ese tramo de 1975. estamos hablando de trabajadores rurales, de docentes, de matarifes. La verdad que trabajó con muchos sectores sociales”, relató el fiscal.
Recordó que en ese momento se produjo un incidente donde hubo “un intento de secuestro de agentes de civil en la misma Cámara de Diputados de Misiones y el pasa a la clandestinidad. No fue detenido en esa oportunidad, estaba refugiado en la localidad de Corrientes y fue visto y detenido y alojado en la Jefatura de Policía, de resistencia, Chaco, a principios de noviembre del año 1976”.
Afirmó que son dos testimonios “muy claros” de dos sobrevivientes “que lo ven muy torturado, muy deteriorado, sin poder mantenerse en pie”.
A lo largo de varios años se llevó a delante una intensa investigación que concluyó “en saber qué pasó con él porque en el año 2018 se reconoce el cuerpo de Carlos Tereszecuk, que estaba enterrado en una tumba NN en Empedrado, Corrientes. Ese cuerpo había sido rescatado de las aguas del río Paraná. Había aparecido flotando en la localidad el 15 de noviembre de 1976. Entonces, se pudo reconstruir que de Jefatura de Policía de Chaco fue asesinado y arrojado a las aguas del río Paraná”.
El cuerpo fue restituido a la familia oportunamente, dijo Vigay, pero señaló que “falta una sentencia que reconstruya todo lo que pasó con él, que ordene la rectificación del certificado de defunción poniendo que se trata de una víctima de crímenes de lesa humanidad. es una sentencia por derecho a la verdad que pidió la familia como forma de reparación, de saber, en base a todas las pruebas que se tienen en expediente, lo que pasó con Carlos Tereszecuk”.
Explicó el fiscal que no hay posibilidad de ir a una instancia de juicio “porque todos los comisarios que estuvieron a cargo de la Jefatura de Policía en ese tiempo, lamentablemente, han fallecido hace varios años atrás”. “La alternativa para dar una respuesta a las víctimas, en este caso, a los familiares, es una sentencia por derecho a la verdad”.
Comentó que en el mismo marco de ese pedido, también solicitaron ala jueza Niremperger que se pueda establecer “que el terrorismo de Estado en la región Nordeste, puntualmente en Chaco y en Corrientes, tuvo la sistemática de arrojar los cuerpos al río Paraná teniendo en cuenta los otros dos casos de dos desaparecidos que estaban enterrados en el cementerio de Empedrado, también como NN, y que habían tenido el mismo destino de ser arrojados al Paraná luego de ser asesinados: Rómulo Artieda, visto con vida a mitad de 1977 en el Centro Clandestino del Regimiento 9 y el “Bocha” Pereyra desaparecido de la Masacre de Margarita Belén”.
“Se puede reconstruir que todos estos cuerpos que eran arrojados por las Fuerzas de Seguridad con la intención de hacerlos desaparecer al río Paraná tenían las mismas características. Se reconstruye a partir de las autopsias y del médico forense de la Policía de Empedrado que declaró en la Causa Regimiento 9 en 2008 y que describe que eran todos cuerpos de personas muy jóvenes, que estaban totalmente desnudos, atados con alambres en pies y manos y tenían disparos de ejecución ya sea en el cráneo o en el pecho”, explicó el fiscal.




