En diálogo con CIUDAD TV, el vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco, Julio Augusto, expresó su profunda inquietud por la delicada situación que atraviesa el sector, atravesado por una fuerte caída en el consumo.
Augusto explicó que la disminución en la comercialización de carne es notoria y que el primer objetivo es sostener las fuentes de trabajo. “Las ventas cayeron, cayeron bastante y entonces bueno hay que pelearle al doble, buscarle la vuelta para salir adelante y no tener que empezar a sacar a la gente, eso es lo que más nos preocupa a nosotros”, afirmó. En ese sentido, detalló que se vieron obligados a recortar gastos que antes consideraban habituales, como inversiones en mejoras de los locales, para poder afrontar la baja del consumo.
Uno de los puntos que más preocupa al dirigente es la situación de las carnicerías de barrio, a las que abastecen y que hoy enfrentan un panorama crítico. “Lo que más me preocupa a mí en realidad es las carnicerías de alrededor, que nosotros abastecemos a muchas carnicerías, la verdad que la están pasando realmente muy mal, entonces eso a nosotros nos influye mucho, porque al no vender ellos, tampoco vendemos nosotros”, subrayó. Esta situación, añadió, se agrava por la presión impositiva que complica aún más la viabilidad de los pequeños comercios.
El vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos también se refirió a los cambios en los hábitos de consumo. Si bien el asado sigue siendo un clásico, su frecuencia disminuyó drásticamente. Según describió, la gente busca cortes más económicos y realiza compras de menor volumen. “La gente va buscando lo que pueda comer más barato, si le da el bolsillo para comer un buen asado lo come y si no tiene un corte parrillero… la gente se adapta a lo que le da el bolsillo, el problema es que la gente no tiene efectivo”, señaló Augusto, quien remarcó que incluso los restaurantes, también abastecidos por el sector, sufren una merma significativa en sus ventas.
Para el empresario, la solución no pasa por nuevos aumentos de precios, sino por aliviar la carga fiscal que recae sobre el sector. “Yo creo que tendría que haber una vuelta de rosca al tema impositivo… fundamental para que uno pueda bajar los precios, y la verdad que el poder adquisitivo de la gente, del empleado, no le está alcanzando para llegar bien a fin de mes”, manifestó. En ese contexto, advirtió que un nuevo incremento en el valor de la carne sería contraproducente, ya que profundizaría la caída del consumo interno.
A pesar del panorama sombrío, Julio Augusto destacó que los frigoríficos y carnicerías intentan reinventarse para sostener la actividad. Apelan a ofertas, promociones y acciones especiales como días de descuento para jubilados, con el objetivo de mantener el vínculo con los clientes. Sin embargo, reconoció que la faena ya muestra una merma considerable, una señal de alarma que refleja la magnitud de la crisis. “Nosotros le metemos más empuje, nos movemos el doble de lo que nos movíamos antes, tratamos de llegar a la gente con ofertas… pero la verdad que la estamos pasando no muy bien”, concluyó.




