A tres años del intento de magnicidio a Cristina Fernández de Kirchner, una caravana de apoyo multitudinario se reunió en el PJ Capital y circuló por la calle San José hasta la casa de CFK. Los jóvenes demostraron su apoyo a la expresidenta en el marco de un aniversario atravesado por la condena a prisión domiciliaria.
En el acto previo a la caminata, referentes de la juventud, junto con el senador nacional y primer candidato a senador por Fuerza Patria, Mariano Recalde; el diputado nacional y primer candidato a diputado por el mismo espacio, Itai Hagman; la candidata a diputada nacional, Kelly Olmos; y la secretaria general de La Cámpora y también candidata a diputada nacional, Lucía Cámpora, agradecieron la gran convocatoria, repasaron los tres años desde el intento de magnicidio a la expresidenta y alentaron a los militantes del espacio para “reventar la urnas” de votos peronistas en las elecciones del 26 de octubre.
La noche culminó con Cristina saludando a una multitud desde el balcón de su casa en San José 1111, pero esta historia comenzó hace tres años. El 1 de septiembre de 2022 un hombre disparó en la cara de la expresidenta y líder del peronismo. La bala no salió, la expresidente sobrevivió, y hoy, el Tribunal Oral Federal 6 está cerca de terminar el juicio oral contra los autores materiales, Fernando Sabag Montiel, el hombre que efectuó el intento de disparo y su novia de entonces, Brenda Uliarte, que estaba con él y llevaba días alentándolo a disparar. La frase “me quieren muerta o presa”, que Cristina dijo tras recibir la condena del Tribunal Oral Federal 2 en el caso “Vialidad” se volvió hecho.
Lo que sucedió después de la condena y la prisión domiciliaria de la principal referente del peronismo, como pasa casi siempre en la política, fue el despertar no calculado de una ola de jóvenes que no apoyan a la derecha, que no confían en las políticas del gobierno de Javier Milei, y que están dispuestos a poner el cuerpo y la militancia necesaria frente a la consigna “Cristina libre”.
Mientras tanto, el bombo y los redoblantes ya sonaban en la puerta de la sede. Allí se congregó, además de la juventud, vecinos de todos los rincones y edades. “Yo soy Uruguaya, vivo acá hace 50 años. Para nosotros Cristina significa nuestros mejores años. Estoy acá porque quiero que Cristina esté libre, y no sólo por lo que le debemos y lo que la queremos, sino porque un dirigente de un partido tan importante puede estar proscripta en un juicio tan mamarracho y tan inválido, es una vergüenza”, expresó María Cristina a Página/12. Entre lágrimas, mostró un cartel que reza: “Cristina vive y la vamos a liberar”.
La caravana se movilizó con cánticos históricos y la marcha peronista hasta San José 1111, donde otro centenar de personas ya aguardaba el saludo de la expresidenta. Pasadas las 20, Cristina se asomó al balcón y la multitud estalló. Sonriente, saludó a la gente y bailó como es habitual al ritmo de las canciones, de las proclamas y los reclamos de mucha gente que hoy, con más fuerza que nunca, gritó “Cristina libre”.
Página 12




