En el Día de la Pachamama, comunidades de pueblos originarios, organizaciones sociales y autoconvocados marcharon por el centro porteño hasta el Obelisco en defensa de la tierra y para repudiar el proyecto de la llamada “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” que impulsa el gobierno de Javier Milei y que el próximo 6 de agosto buscará darle media sanción en el Senado, luego de fracasar en reiteradas ocasiones por la falta de apoyo legislativo.
“Nosotros nunca vendimos la tierra, no la pusimos en venta. Ellos hoy se quieren apropiar de la tierra, la quieren privatizar”, expresó el referente de la Organización de Comunidades de Pueblos Originarios (Orcopo), Enrique Mamani. Además, la iniciativa se replicó en distintos puntos del país.
Encabezando la columna que se extendió por más de una cuadra y marchó por la calle Corrientes hasta la 9 de Julio, una bandera con la misma tipografía que lucía el trozo de sábana que desplegaron los jugadores argentinos luego del partido ante Inglaterra sintetizó el reclamo: “La tierra no se vende, no se quema, ni se desaloja”.
Más atrás, una batucada dotó de color y ritmo la movilización junto a decenas de carteles, siempre ingeniosos. “El verdadero extranjero peligroso”, alertaba un cartón con la cara del presidente estadounidense Donald Trump. Otro, en cambio, hacía referencia a la tradición de cada 1 de agosto: “Hoy, caña con lucha”, recetó. Por supuesto, las banderas argentinas y wiphalas no escasearon, además de los esquejes de ruda.
Banderazo de los pueblos que resisten, obelisco
La socióloga e investigadora del Conicet Julieta Caggiano consideró que la problemática “despierta mucha conciencia” en la sociedad. “Por eso me parece que el gobierno no puede dar la discusión de frente, y en vez de admitir que quiere cambiar la Ley de Tierras o extranjerizar el territorio, la llama ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que a cualquier persona le parece que está hablando de su casa o de su auto, y no tiene nada que ver con eso. Tiene que ver con el interlocutor del gobierno, que son los capitales extranjeros, y no es quien vive, trabaja y come en Argentina”, planteó.
Caggiano además es integrante del Observatorio de Tierras, una iniciativa que surgió en diciembre del 2025 a partir del trabajo de un programa de investigación en Historia Agraria de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
A través de un mapa interactivo, dan cuenta de la cantidad de tierras que están en manos extranjeras en el país y la importancia estratégica de esos territorios, que a día de hoy representan 13 millones de hectáreas, el equivalente al 5 por ciento de la superficie rural argentina o la totalidad de la provincia de Santa Fe.
“Con esta ley como está, sin cambiarla, los capitales extranjeros podrían triplicar la superficie que ya tienen. Entonces, nosotros lo que mostramos con el mapa es que el problema no está en un porcentaje en promedio, sino al ver los territorios en concreto, porque son los recursos más valiosos de nuestro país los que están siendo más presionados”, precisó la socióloga.
En tanto, el diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola dijo que la insistencia de La Libertad Avanza con este proyecto se debe a que “tienen que reforzar la entrega colonial del país, apurarle el desalojo de inquilinos, de pueblos originarios, de gente con tenencia precaria de tierras”.
En ese sentido, subrayó que el texto impulsado por el oficialismo “afecta a las fábricas recuperadas, porque alteran la Ley de Expropiaciones” y que “la no limitación al capital extranjero es una manera de terminar de entregar el país que ya está en manos de los monopolios con el RIGI y el Super RIGI”.
Página 12




