Desde un almacén de barrio y el reparto de hielo hasta el comercio mayorista, la cultura popular y la acción social, Nene y Pilo Cáceres repasaron una vida atravesada por el esfuerzo cotidiano, el legado familiar y una profunda raíz formoseña. Hoy lideran una cadena de supermercados en la vecina provincia, Chaco, Corrientes y Misiones.
De visita en los estudios de Radio Uno, Nene y Pilo Cáceres compartieron una charla extensa y cargada de recuerdos, en la que reconstruyeron no solo su historia personal y familiar, sino también buena parte de la memoria viva de la ciudad de Formosa. Lejos de hablar de cifras, negocios o actualidad económica, el encuentro tuvo un marcado tono humano y testimonial, poniendo en valor décadas de trabajo silencioso y perseverante.
La historia de los hermanos Cáceres comienza mucho antes de ellos, con su padre, Juan Bautista Cáceres, conocido por todos como “Pajarito”. Llegado desde Paraguay en la década del ’30, se forjó trabajando en todo lo que estuviera a su alcance: panadería, almacén, fiambrería, carnicería y reparto. “Nuestro viejo hacía de todo. Con tal de trabajar, no le hacía asco a nada”, recordaron.
Prácticamente criados detrás del mostrador, Nene y Pilo comenzaron a trabajar desde muy chicos. “Nosotros decimos siempre que nacimos arriba del mostrador”, contaron, al rememorar una infancia marcada por el esfuerzo diario, en una época donde el trabajo familiar era parte natural de la vida.
Uno de los recuerdos más vívidos fue el reparto de barras de hielo, una actividad esencial en una ciudad sin electricidad constante ni heladeras. Desde la antigua usina, retiraban cientos de barras por día que eran distribuidas en bares, clubes, restaurantes y salones de baile. “Cada barra pesaba más de 30 kilos y nosotros teníamos 10 u 11 años, pero así se aprendía a laburar”, relataron.
Ese espíritu emprendedor también dio origen a uno de los espacios sociales más recordados de la ciudad: la pista de baile El Pajarito. Ubicada junto al almacén familiar, fue durante años un punto de encuentro para generaciones de formoseños. Sin luz eléctrica, la iluminación se hacía con faroles a querosén, encendidos uno por uno, mientras la pista de tierra se regaba antes de cada baile.
Por allí pasaron músicos, orquestas y artistas de renombre, incluso figuras paraguayas que llegaban a Formosa cuando la ciudad era un centro cultural clave de la región. “Eso era vida social, encuentro, baile, música. Era otra Formosa”, evocaron.
Con el tiempo, la pista también se transformó en cine, ring de boxeo y espacio multifuncional. Los hermanos recordaron la compra de un proyector propio y las funciones diarias, en una ciudad que llegó a tener más de una decena de salas cinematográficas. “El cine era un evento familiar, algo esperado”, señalaron.
La historia de los Cáceres no se limitó al comercio y el entretenimiento. Durante la charla, también destacaron el compromiso social que siempre acompañó su crecimiento. Relataron la construcción de la escuela dentro del Hospital de la Madre y el Niño, destinada a que los hijos de madres internadas pudieran continuar sus estudios. “Eso también es parte de lo que nos enseñó nuestro viejo: devolver algo a la comunidad”, afirmaron.
En el plano comercial, el crecimiento fue progresivo y sostenido. Del almacén barrial pasaron al mayorista, viajando a diario a Resistencia para traer mercadería, muchas veces por caminos de tierra y enfrentando lluvias y dificultades logísticas. “No había atajos. Era levantarse temprano y trabajar todos los días”, coincidieron.
Durante la entrevista, oyentes y vecinos enviaron mensajes recordando anécdotas, lugares y momentos compartidos con la familia Cáceres, confirmando que su historia forma parte del entramado cotidiano de la ciudad. “A veces se ve el presente, pero atrás hay más de 70 años de laburo”, reflexionaron.
La charla cerró con una idea que atravesó todo el encuentro: nada fue casual ni inmediato. El crecimiento llegó como resultado de generaciones dedicadas al trabajo, la constancia y el compromiso con Formosa. Una historia que, como tantas otras, ayuda a entender que detrás de cada emprendimiento hay personas, sacrificio y una identidad profundamente arraigada en la comunidad.
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