“Estamos perdiendo nuestra soberanía territorial. Se me pone la piel de gallina solamente de pensar lo que suceda. Tenemos que tener coraje, contagiar, hablar con mucha seriedad con los amigos, con los hijos. Tenemos que hacer mucho esfuerzo para revertir esta realidad”. El que habla es Luis “Cosita” Romero, expescador y ahora activista ambiental entrerriano, que junto con un grupo de personas viene descendiendo a remo por el río Paraná.
Partieron de Puerto Pilcomayo, cerca de Clorinda, en Formosa, y terminarán la travesía este sábado 22 de marzo, Día Mundial del Agua, en Rosario. En todo este tiempo, se detuvieron en diferentes pueblos y ciudades, donde fueron recibidos por la comunidad.
Y en todas las escalas, “Cosita” tomó la palabra y repitió: “Estamos preparados. Tenemos conciencia sobre nuestro ambiente. Somos parte del río y tenemos que incidir en las políticas con mucha valentía. Que se vayan preparando los políticos para escuchar nuestras voces. Estamos comenzando a repensar en el mundo que queremos vivir”.
Habla con la convicción y la firmeza de la experiencia. Él ya puso el cuerpo una vez para defender al río Paraná. Fue en 1996. Entonces remó 22 días en la canoa “La enamorada del río” desde Ituzaingó, en Corrientes, hasta Paraná, en Entre Ríos, junto a Raúl Rocco, también pescador, para despertar consciencias e impedir la construcción de una megarepresa hidroeléctrica, la del Paraná Medio, un proyecto que iba a tener enormes impactos ambientales, sociales y ecológicos. Se pudo frenar. Ahora, a los 64 años, sintió que debía hacerlo otra vez. Fue el pliego de licitación de la llamada Hidrovía lo que lo puso en alerta.
El llamado a licitación para la concesión de la Vía Navegable Troncal (VTN) deja en manos de multinacionales la planificación y gestión del tramo más estratégico del río, lo que en la práctica implica entregar la soberanía sobre él, y habilita el dragado a 44 pies desde Timbúes, al sur de Rosario, lo que significa profundizar, ensanchar y remover millones de metros cúbicos de sedimentos contaminados que terminarían en el estuario del Río de la Plata o en las orillas, cerrando el necesario intercambio de agua y peces con los humedales y lagunas laterales. Romero entendió que el río estaba en peligro. Y así nació esta nueva gesta, a la que se sumaron más de 180 organizaciones.
Las embarcaciones llegan a destino
La remada termina este sábado en la playa de La Florida, en Rosario. Se espera que en el tramo final se sumen más kayaks, piraguas y canoas desde la Isla de los Mástiles, cerca del puente Rosario-Victoria. Habrá una radio abierta desde las 15 y alrededor de las 17 estarán llegando las embarcaciones principales con sus banderas argentinas, entrerrianas, la wiphala y la bandera universal por la paz.
También habrá un festival de música con la participación de Jorge Fandermole, que cantará, como no podía ser de otra manera, “Oración del remanso”, otra canción emblemática del río, que refleja el destino sufrido de un pescador.
El enorme esfuerzo de esta iniciativa no terminará el sábado y sus propulsores se muestran optimistas, aunque saben que enfrentan una lucha desigual.
“Soy optimista por naturaleza. Siempre lo fui. Pero no ingenua”, dice, por su parte, Martha Arriola. “Creo que si nos ponemos en marcha como pueblo, tenemos que frenar esta licitación. También la crueldad de este gobierno que quiere terminar con el Estado, terminar con los más débiles. Y así como enarbolamos la bandera hace 28 años, también en esta ocasión tenemos que frenar esta licitación. No va a ser fácil, pero hay que abordarla desde distintos puntos de vista: con acciones judiciales, políticas, legislativas. Con el pueblo en marcha”.
El Diario Ar




