Fue dirigente de Sarmiento desde 1967 cuando con sólo 25 años asumió la presidencia del Decano chaqueño. Tenía 88 años y sus cenizas serán arrojadas en la sede social del club y en el Centenario. Fue su pedido.
Cerca del mediodía de este martes falleció en nuestra capital el doctor Julio García, a los 88 años, en su domicilio particular. Su corazón dijo basta luego de una insuficiencia respiratoria que sobrellevó durante algunos meses bajo estricta atención médica.
Un hombre que se destacó en Resistencia, era un verdadero personaje, con un estilo muy particular en todo lo que incursionó y afrontó en diversos escenarios. Su pasión fue el club Sarmiento que lo presidió muy joven en la década del 60 y más allá del cambio que produjo por la impronta brindada a su gestión, cuando cumplió un ciclo se fue pero jamás dejó de estar pendiente de su amado Decano. Incluso en los últimos días manifestaba su preocupación por el actual estado financiero, las deudas que condicionan y trataba de aportar su experiencia para salir del momento.
Siempre recordaba orgulloso que en su presidencia se construyó la pileta de natación, además de la cancha de básquetbol y las oficinas de la sede de Villa Alta, donde al poco tiempo se sumaron más disciplinas.
Como dirigente y fanático del fútbol atravesó las fronteras de la región e hizo sólidos lazos de amistad con popes del fútbol argentino de esa época, como Alberto J. Armando y Antonio Liberti, presidentes de Boca y River, respectivamente, con quien compartía cenas.
También era un frecuente observador de partidos de los campeonatos nacionales, en Buenos Aires, principalmente, era espectador de grandes espectáculos, le gustaba ver a San Lorenzo, del que era hincha, además de marcar presencia en algunos mundiales, espectáculos de Fórmula Uno y otros de jerarquía internacional.
“Ya viví demasiado, tuve una linda vida”, solía expresar en las comunicaciones telefónicas mantenidas con un periodista de este medio. Y fue así, entre su Resistencia natal, Buenos Aires que lo atrapaba con sus luces, también Mar del Plata, y diversos lugares del mundo, principalmente España, la tierra de sus padres, a la que iba con frecuencia, incluso para reencontrarse con amigos, caso de Pedro Chazarreta, lo tuvieron a pleno.
La casa de Mitre y Catamarca
La icónica propiedad enclavada en las esquinas de Mitre y Catamarca de estilo mediterráneo – hoy derribada y convertida en un garaje – fue durante décadas la atracción de ocasionales automovilistas que detenían su marcha para observarla por lo imponente.
Por la misma pasaron artistas internaciones como Julio Iglesias, Los Parchís, Luis Miguel y Silvestre. Era lo que le gustaba a Julio García, producto de sus relaciones por todos lados, lograba este tipo de visitas que durante días de comentaba en la capital chaqueña.
El Falcón que siempre atraía
El Ford Falcón Cabriolet con el que paseaba Julio García por nuestras calles, siempre estuvo en la mirada de todos por el modelo y estilo. Incluso estuvo con el mismo en el XII Gran Premio Argentino Histórico del Automóvil Club Argentino, competencia de autos clásicos que tuvo lugar en Resistencia con escala en el Parque de la Democracia de Resistencia en el mes de septiembre de 2025.
Ese mismo auto fabricado por Ford para que el presidente Arturo Illia recorriera la planta de Pacheco cuando se inauguró, quedó parado en el hall del edificio durante seis años. Hasta que un día llegó Alberto J. Armando, concesionario de ventas de la Ford y preguntó su la unidad. Les dijo que si no le daban un destino se lo llevaba a su concesionaria para exhibirlo. Con el tiempo Ford se lo donó a Boca y cuando dejó la presidencia, un día Julio García le dijo que quería ese auto y Armando le dijo “Llévatelo y hace los papeles”.
La familia
Sus padres españoles, Cesáreo García y Angélica Velasco, apostaron al futuro en el Chaco, donde edificaron un emporio con el almacén por mayor y la construcción de su familia. Fruto del amor nacieron María del Carmen, Manuel (Manolo), Julio y Matilde.
Sus cenizas
Julio García le dijo a su esposa Chela en una de sus últimas charlas que sus restos sean cremados y luego distribuidos entre la sede social de calle Perón 1515 y el Estadio Centenario de avenida Alvear.
Sus familiares decidieron no realizar velatorio y cumplirán el deseo del ex dirigente sarmientista que marcó una etapa y dejó su sello.
Diario Norte




