Con motivo del encuentro internacional del 7º Foro del Corredor Bioceánico de Capricornio, que se llevará a cabo en la provincia de Jujuy los días 8, 9 y 10 de octubre del corriente año, corresponde aclarar que el itinerario a tratar será el proyecto presentado por la República del Paraguay.
Por el Ing. José Sesma
Sin embargo, este no es el único corredor proyectado en América del Sur sobre el eje del Trópico de Capricornio, ya que existen dos iniciativas principales: la del Paraguay y la propuesta por la Argentina.
Si realizamos una comparativa entre ambos, se observa que el proyecto argentino – que parte desde Porto Alegre y conecta con los puertos del Pacífico – es el que ofrece las mejores oportunidades de integración regional.
Este corredor se distingue por incluir a todo el Norte Grande Argentino, abarcando tanto las regiones NEA como NOA. Su característica más relevante es ser dual, es decir, ferroviario y carretero de manera complementaria, lo que le otorga mayor eficiencia, competitividad y sostenibilidad.
Además, constituye el menor recorrido, un factor clave que permite reducir costos y tiempos de transporte, al mismo tiempo que asegura la conexión plena entre todos los países del MERCOSUR y del ZICOSUR, consolidando así una auténtica red de INTEGRACIÓN CONTINENTAL.
En segundo lugar, se ubica el proyecto impulsado por Paraguay, pero con la limitación de que la Región NEA queda completamente excluida, ya que su traza no atraviesa ninguna de las provincias que la componen. Este es seguido por la propuesta de Bolivia y, finalmente, aunque no menos significativa, se encuentra la iniciativa de Perú, que, si bien posee un interés estratégico considerable, implica un mayor recorrido y un costo superior.
Todos los proyectos de los Corredores Bioceánico en América del Sur son necesarios e insuficientes si, realmente queremos que los países que integran el Cono Sur de América se desarrollen y logren ser potencia a nivel mundial. Las infraestructuras preceden al desarrollo: las fábricas llegan donde hay puertos, trenes y carreteras y que con los Corredores Ferroviarios Bioceánicos en el Trópico de Capricornio.
Un país asiático como China o Japon no regala prosperidad, pero ofrece la plataforma para alcanzarla. El reto es convertir esos corredores en catalizadores de cadenas productivas, garantizar regulaciones ambientales estrictas y exigir participación local en la toma de decisiones, expresa el técnico.
“Latinoamérica no debe elegir bandos”, sino sumar carreteras, hidrovías y redes ferroviarias con la mayor pluralidad de financiadores.
Diversificar socios y rutas no es ideología, es pragmatismo. No se trata de capitalismo o comunismo, ni de derechas o izquierdas: someter el proyecto a una visión ideológica sólo conducirá al fracaso, señalan.
Estas conclusiones pueden apreciarse con claridad en el mapa que ilustra esta nota y forman parte de un análisis más amplio desarrollado en el libro “La Integración de América”.




