Las familias que atraviesan la pobreza más extrema son las que tienen hijos y viven en las zonas rurales de los departamentos de Ramón Lista (Formosa), Rivadavia (Salta), Sarmiento (Formosa), San Martín (Santiago del Estero), Santa Catalina (Santiago del Estero) y Figueroa (Santiago del Estero). Así lo refleja el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
En un contexto en que el gobierno de Javier Milei afirma que logró sacar a 15 millones de argentinos de la pobreza y muestra orgulloso una baja en la tasa de pobreza del 41,7% en el inicio de su mandato a un 28% actual según el Indec, especialistas, organizaciones y referentes territoriales cuestionan estas cifras.
Precisamente, esto lo marca el informe “Índice de pobreza multidimensional extrema” realizado en exclusiva para el diario La Nación por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Sostienen, entre sus argumentos, que al concentrarse únicamente en los ingresos necesarios para cubrir la canasta básica y en las zonas urbanas, la medición oficial no es un reflejo fiel de la realidad a la que los hogares más desfavorecidos de la Argentina profunda – esa a la que hay que embarrarse para llegar – se enfrentan todos los días. Que hay un núcleo duro de pobreza estructural que sigue siendo invisible y, por ende, está desatendido.
El medio porteño contactó al Ministerio de Capital Humano de Nación para conversar sobre estos datos, pero no obtuvo respuesta.
¿Qué es lo novedoso de este estudio?
Que combina los datos del Censo 2022 y los de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-UCA) de 2023, logrando un mapa de la pobreza extrema en el país por localidades y departamentos, definida como el riesgo de concentración de inseguridad alimentaria en hogares particulares.
Esto permite localizar núcleos de vulnerabilidad estructural y constituye una herramienta para el análisis territorial de desigualdades. Además, brinda una mirada nacional sobre los aspectos de la marginalidad más difíciles de superar como las condiciones materiales de la vivienda, el acceso a servicios básicos, el nivel educativo de los padres y su situación laboral.
Índice de vulnerabilidad socioeconómica
El índice calculado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA combina once indicadores censales vinculados a la vivienda, servicios básicos, educación, empleo y la vulnerabilidad asociada a la infancia. Se expresa en una escala de 0 a 100, donde a mayor número, mayor vulnerabilidad socioeconómica.
En este relevamiento que muestra un índice del 1 al 100 (siendo 100 el nivel máximo de pobreza), el foco está puesto no en la cantidad de dinero que tiene una familia para vivir, sino en su estructura, su situación de hacinamiento, si el jefe de hogar tiene trabajo y en el acceso a derechos fundamentales, entre otras variables. De este modo, el trabajo permite trazar un panorama más fidedigno de cuál es la realidad de las comunidades más vulnerables.
Falta de acceso a derechos básicos.
El índice mide variables como hogares con calidad constructiva deficiente, con al menos un menor que no asiste a la escuela y con déficit sanitario, entre otras que hablan de una pobreza estructural; todas estas carencias dejan marcas en el presente y en el futuro de los niños
El norte postergado
El estudio revela que los peores índices de pobreza se concentran con más crudeza en el NOA (39,5) y el NEA (38,1), superando ampliamente a regiones como la pampeana (30,0), el AMBA (29,9) o la Patagonia (29,6). Allí, en los parajes más aislados del norte del país, ”todavía existen familias numerosas viviendo hacinadas en ranchos de una habitación, sin acceso al agua potable, sin luz, con el baño afuera y con niños que comen, con suerte, una vez al día”, expresa Ianina Tuñón, responsable del Barómetro de la Deuda Social de la UCA y una de las autoras del informe.
“Estamos hablando de que la inteligencia artificial va a venir a solucionar el mundo, mientras que en nuestro propio país hay gente que tiene que salir a cazar para comer. La pobreza más extrema es cuando el sistema no registra que existís y eso es lo que pasa en las zonas más vulnerables de la Argentina”, dice Jerónimo Chemes, fundador de La Chata Solidaria, una ONG que brinda asistencia a las familias del Impenetrable chaqueño.
Sostener a los hijos
A nivel provincial, las jurisdicciones con mayores índices de vulnerabilidad son Santiago del Estero (42,5), Formosa (40,9), Salta (40,9), Jujuy (40,5) y Chaco (39,1). Todas pertenecen al norte del país.
En estas provincias, los porcentajes de hogares con niños y adolescentes también son los más elevados, en general por encima del 50%. Esta situación deja en evidencia que los territorios más desfavorecidos no solo presentan peores condiciones estructurales, sino también una mayor proporción de hogares con población de entre 0 y 17 años.
La Nación quiso saber qué programas están implementando los gobiernos de otras provincias como Salta y Formosa para combatir la pobreza extrema, pero no obtuvo respuesta.
El peso del aislamiento
Hay que recorrer caminos de tierra durante varias horas para llegar. A veces, son un arenal que se come las ruedas de las motos y los autos. Otras, un barrial que frena a cualquier vehículo. También, puede ser un charco de agua que nadie se anima a cruzar.
Otra de las variables que incide en la situación de emergencia de las familias es si están cerca de una ciudad o viven en el campo. En la mayor parte del país, la pobreza se intensifica en las zonas rurales.
“¿Por qué lo rural tiene cifras mayores en el índice? Porque medimos indicadores que son avances civilizatorios en el ámbito del hábitat, en el mundo del trabajo y de la educación, que llegan más tempranamente a los ámbitos urbanos. En lo rural, lo más grave son las grandes barreras al desarrollo que tienen los niños pobres porque están muy limitados a acceder a la educación y a resolver problemáticas vinculadas con la salud que después se les vuelven crónicas. Y ni hablemos de la alimentación”, concluye Tuñón.
La Nación




