El economista Cristian Ocampo analizó en diálogo con CIUDAD TV la inflación de junio, que fue del 1,6%, un índice menor al esperado, y las perspectivas económicas para Argentina.
“Se esperaba un índice mayor dadas las dificultades que están sucediendo con el tipo de cambio. Hay una reacción del tipo de cambio propio de lo que denominamos dolarización de carteras previo a un proceso electoral. Cuando hay incertidumbre política, que es muy definitoria para el gobierno, los inversores se retiran de los pesos y van por dolarizar sus carteras. Y ahí vemos un gobierno muy activo dolarizando carteras, interviniendo en los mercados futuros”, indicó.
Esto coincide además con la finalización de la liquidación de la cosecha gruesa lo que significa menos dólares ingresando al sistema para poder hacer frente a la demanda en alza.
El dólar oficial tuvo un salto importante en julio y acumula un 5% y un 25% en lo que va del año, lo que genera una brecha con la inflación.
La inflación se mantiene por debajo del 2%, “una barrera difícil de superar”, y un aspecto positivo para la economía según señaló.
Remarcó que lo negativo es que la baja inflación se sostiene a costa de una recesión inducida, que se manifiesta en varios indicadores económicos.
La recesión se observa en la industria, el consumo y la contracción del crédito. “Son factores que hacen a lo positivo que es que el índice no vaya para arriba, pero a cambio de este proceso recesivo que empieza a generar dificultades en otras áreas como es el empleo”.
Dijo que si bien la inflación es a la baja, la gente percibe que el dinero no les alcanza ya que priorizan el pago de servicios esenciales como internet, energía y transporte, que tienen aumentos superiores al índice promedio de 15.1% acumulativo de inflación entre enero y junio.
Otro factor que tiene en cuenta es que la pérdida de poder adquisitivo se suple con créditos, lo que lleva a un alto nivel de morosidad en tarjetas de crédito y cuentas corrientes.
Mencionó que una dificultad social emergente a partir de la recesión es la pérdida de empleo debido al cierre de empresas y a las dificultades que atraviesa hoy la industria argentina.
Ocampo señaló que cuestiones como los altos niveles de morosidad son lo que van a retardar el crecimiento económico “que claramente no va a venir de la mano del consumo asignado como a sensación de bienestar social. Puede venir de la mano del crecimiento de cuatro o cinco entramados económicos como la explotación de hidrocarburos y recursos naturales, que no es palpable para la sociedad”.
Reiteró que se espera una alta volatilidad en el tipo de cambio hasta las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires.
A la vez, señaló que el Gobierno enfrenta el desafío de cumplir con las metas de acumulación de reservas del FMI, ya que el plazo de vencimiento es en octubre.
Si el gobierno no logra mostrar solvencia y capacidad de repago de deuda, el riesgo país no va a disminuir y no se podrá acceder a los mercados externos.
“No son buenas las perspectivas, me conformaría con que la inflación se mantenga en los niveles actuales y que los precios de los bienes regulados no sigan aumentando”, concluyó.




