El ex diputado nacional José Mongeló analizó con dureza la realidad política actual y abrió el debate sobre un tema clave que afecta a todas las fuerzas partidarias: el mecanismo de selección de las próximas candidaturas.
Para Mongeló, las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), tal como fueron diseñadas en el año 2009, han perdido completamente su esencia original. “En su momento, Néstor Kirchner las pensó como una herramienta para sincerar y ordenar el arco ideológico. Sin embargo, hoy vemos que se desvirtúan cuando el aparato del Estado o las estructuras consolidadas de los partidos políticos fagocitan y asfixian a los sectores minoritarios”, advirtió el dirigente.
En ese sentido, el ex legislador nacional señaló que, desde la implementación de este sistema, se ha producido un evidente debilitamiento institucional de los partidos políticos. Este declive afectó directamente a sus estructuras militantes, a la formación de nuevos cuadros y, fundamentalmente, a la voz de los afiliados.
Según su análisis, al transformarse las PASO prácticamente en una primera elección general, la estrategia de los candidatos —especialmente de aquellos que gestionan desde el oficialismo— se reduce a vaciar de contenido las opiniones y posiciones sectoriales. En su lugar, se priorizan campañas de marketing comunicacional o medidas de gestión diseñadas para abarcar a todo el espectro electoral. Como consecuencia de este fenómeno, los partidos políticos, que son instituciones fundamentales de la democracia según la Constitución, quedan debilitados y sin el poder real para imponer plataformas electorales que respondan fielmente a su filosofía y doctrina.
Frente a este escenario, Mongeló reivindicó los procesos históricos de selección interna. “El mecanismo tradicional de participación electoral de afiliados e independientes, tal como históricamente se hizo en el Partido Justicialista (PJ), es un proceso profundamente motivador y movilizador para las bases”, defendió.
Finalmente, el ex diputado concluyó con una fuerte crítica al impacto electoral que sufren las líneas internas más chicas. Explicó que las PASO, en la práctica, obligan a disputar dos elecciones generales consecutivas. En este esquema, quienes participan desde posiciones de minoría en esa primera instancia pierden drásticamente sus posibilidades competitivas, ya que el sistema empuja a una polarización inmediata y feroz entre la primera y la segunda fuerza electoral, por lo que no me parece mal, debatirlo, finalizó.




