En esta etapa, explicó Gómez, el objetivo es cuantificar la superficie de estos bosques en el departamento O’Higgins. “Los bosques secundarios o renovales son árboles jóvenes que nacen principalmente en lotes que eran agrícolas o ganaderos y que con el tiempo se dejaron de utilizar porque no eran rentables o por suelos agotados”, explicó. La mayoría de estos renovales están dominados por especies nativas como el algarrobo, que también es de gran valor para la industria maderera provincial.
En cuanto a la metodología, Gómez detalló que en un ensayo permanente instalado en esa zona, con 600 a 800 árboles por hectárea, el equipo prueba dos tratamientos con diferentes intensidades de raleo, dejando entre 200 y 400 plantas. “Lo que buscamos es tener datos para, a futuro, hacer extensión hacia los productores de cómo es el manejo, en qué época hay que hacerlo, cuál es la densidad adecuada”, explicó.
Además del aspecto forestal, el proyecto busca favorecer la producción de pasturas para la ganadería, promoviendo sistemas silvopastoriles sostenibles. “Si no manejamos estos bosques secundarios y los hacemos productivos, en algún momento, cuando la rentabilidad agrícola mejore, los van a volver a hacer agrícolas”, advirtió.
“La problemática a nivel científico es que los productores vienen realizando este tipo de manejo, pero sin cuestiones específicas en lo que es bosque secundario. Replican lo que se hace en las plantaciones de algarrobo, que es muy similar el manejo, pero científicamente no hay datos del manejo de bosques secundarios”, advirtió.
El investigador adelantó que, en una segunda etapa del nuevo proyecto, se trabajará sobre la caracterización, “porque los renovales tienen diferentes edades, diferentes densidades, no solo están dominados por algarrobo, sino que por otras especies acompañantes como Itín, Guayacán”.
Manejo productivo y sostenibilidad
Gómez subrayó que el desafío es mantener estos sistemas como una alternativa rentable, tanto forestal como ganadera. “Tenemos que seguir produciendo y produciendo cada vez más porque en el mundo somos cada vez más, pero siempre de manera sustentable”, expresó.
El proyecto también busca replicar sus primeros resultados a través de actividades de extensión con productores forestoganaderos en distintos puntos del Chaco. “En conjunto articulamos varias instituciones para poder diseñar estrategias en este tipo de sistema, que son los bosques secundarios de algarrobo, apuntando no solo a la producción de madera y la conservación del bosque secundario, sino también definir estrategias de manejo para la producción de sistemas silvopastoriles, es decir, tanto la componente forestal como la componente ganadera”, remarcó.
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