“El Paraná está en valores muy bajos. Cuando aparece en la escala de Barranqueras o Corrientes un metro de altura, lo vemos como una lágrima y comienzan a manifestar problemas, como los de la navegación. Ya tienen problemas los grandes buques que salen de Rosario con menos carga, y eso genera un costo mayor”, comienza observando Hugo Rohrmann.
“Lo mismo ocurre con Paraguay, que mueve el 70% de su comercio por el Paraná, y están complicados en ese sentido. Y si las lluvias comienzan en octubre, el río tiene baja pendiente y el agua demora tres o cuatro meses en llegar a nuestra zona”, opina.
Menciona que la situación es diferente por dos factores, respecto a lo ocurrido hace dos o tres años. “Primero, Brasil dice que para el sur las precipitaciones hasta fin de año serán normales o superior a lo normal. Si se cumple, es dable esperar que el Paraná se recupere en una semana o diez días. Para el Paraguay y resto de la cuenca, tiene la misma perspectiva, por con lluvias por debajo de lo normal”.
Aclara que “los modelos tiran valor por debajo de lo normal, normal o por encima de lo normal. El que más posibilidad tiene es que esté por debajo. Eso no quiere decir que en esa gran superficie que es Argentina, haya de ser así en todo el país”.
“Todas las miradas están puestas en ver qué dicen en octubre. Entre ese mes y abril, suele llover el 90% de lo que llueve en todo el año. Si empieza por debajo no es buena señal. Un segundo factor es el almacenamiento de las represas, como Yacyretá e Itaipú. Están por arriba del 60% de su capacidad útil, y así pueden seguir generando energía y caudal”, acota.
En otro momento menciona lo que pasa en Curitiba, Brasil, ciudad que se divide en cuartos, con racionamiento por cuartos que van rotando. Si sube el caudal, los cortes del suministro de agua son menores, y advierte que “nosotros, si estamos en crisis, algo hay que hace en ese aspecto de los cortes”.
Habla también de las tomas de agua de Barranqueras y junto al Puente, y luego sobre el pronóstico del tiempo. “Dicen que para hoy y mañana se comienzan a armar tormentas sobre el centro de la provincia, y la dirección dice que viene para acá. Es lo que anuncia el SMN sobre posibilidades de lluvia, con valores entre 20 y 40 mm. Sirve para aplacar un poco la temperatura y dar un poco de agua a la vegetación porque está muy seco. También va a limpiar la atmósfera”.
No puede obviar el tema del humo en la atmósfera y su origen. “El centro está claramente en Bolivia, donde se han desmadrado los incendios, que soy muy grandes. Todo el invierno fue muy seco, hubo heladas y altas temperaturas. Es el condimento justo para los incendios”.
En cuanto a las perspectivas de lluvia para la región, dice “vamos a esperar octubre. Hasta ahora tenemos septiembre con precipitaciones por debajo de lo normal, y temperaturas por arriba. He visto que algunos medios asocian esto de la sequía con el fenómeno de La Niña, pero no empezó todavía. No se le puede dar la responsabilidad a ese fenómeno. Se fue demorando y cada vez los modelos tiran valores mas parecidos a lo neutral”.
Advierte que “hay trabajos que dicen que si La Niña se da en verano, tiene poco peso, poca influencia”, y recuerda que “hay predominancia de tierra en el hemisferio Norte, más que en el Sur. No hay ningún trabajo que diga que si en Europa o EEUU fue así algo, acá tenga que ser igual
Antes de retirarse habla de su labor como escritor. “Sacamos el segundo libro, Crónicas Viajeras, donde describo 109 pueblos de la provincia, con las historias hídricas de cada lugar. La mayoría de los chaqueños no conoce el Chaco. Es para explicar de qué se trata el Chaco desde el punto de vista hídrico”, y anuncia que “está muy avanzado otro libro, sobre el organismo hídrico de la provincia, con lo que se ha hecho año a año, para bien o para mal, que lo vamos a presentar dentro de poco”, concluye Rohrmann.




