Tras las últimas palabras de los imputados antes del veredicto, la jueza Dolly Fernández leyó este viernes al jurado las instrucciones finales en el juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski: un repaso de lo ocurrido durante el debate, las distintas opciones de veredicto para cada acusado y las características de cada una.
La extensa lectura, que se prolongó durante una hora y media, finalizó a las 12.40. Desde ese momento, el jurado se encuentra deliberando, proceso que —según lo establece la ley— debe durar un mínimo de dos horas. El veredicto deberá ser unánime.
Los imputados en esta causa son siete: César Sena, acusado como autor de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género; sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, señalados como partícipes primarios del mismo delito; y Fabiana González, José Gustavo Obregón, Gustavo Melgarejo y Griselda Reinoso, imputados por encubrimiento agravado.
La jueza indicó al jurado que también deberán considerar otras posibles calificaciones. Para Emerenciano Sena y Marcela Acuña se suma la alternativa del encubrimiento agravado. En ese caso, de encontrarlos culpables, se aplicará el artículo 277 del Código Penal, que los exime de responsabilidad criminal por el parentesco directo con el autor del hecho; es decir, deberían quedar en libertad. También se incluye la opción de considerarlos partícipes secundarios. Para Obregón, Melgarejo, Reinoso y González, se agregó la posibilidad de encubrimiento simple.
¿Qué dice la ley?
La Ley 2364-B, que regula el juicio por jurados en Chaco, establece un procedimiento preciso y cargado de garantías para esta etapa crucial. El jurado debe rendir su veredicto “de acuerdo con la prueba exclusivamente producida en el juicio y sin expresión de motivos”, lo que significa que su decisión no puede basarse en opiniones personales ni en información ajena al debate.
Antes de la deliberación, el juez imparte las instrucciones finales, donde explica las reglas que guían el proceso: la presunción de inocencia, la exigencia de una prueba más allá de toda duda razonable y los tipos de delitos que pueden considerarse. Además, aclara que el veredicto debe ser unánime: los doce jurados deben coincidir.
Una vez que ingresan a deliberar, los integrantes del jurado quedan incomunicados, sin posibilidad de establecer contacto con el exterior. Solo ellos —y, excepcionalmente, un intérprete si fuera necesario— pueden permanecer en la sala. La ley protege el secreto de la deliberación y la libertad de conciencia de los jurados: nadie puede presionarlos ni pedir explicaciones por su voto. Revelar lo ocurrido durante la discusión interna está prohibido y puede ser sancionado.
El veredicto debe ser unánime respecto de cada acusado y cada hecho juzgado. Si los doce ciudadanos no alcanzan un acuerdo tras un “plazo razonable” de deliberación, el juez puede declarar al jurado “estancado”. En ese caso, el cuerpo se disuelve y el juicio puede repetirse ante un nuevo jurado. Si ese segundo jurado tampoco llega a un acuerdo, el juez debe absolver al acusado y dar por concluido el proceso.
Si el jurado declara a un acusado “no culpable” o “no culpable por razón de inimputabilidad”, el juez debe dictar de inmediato la absolución y ordenar su libertad. Este veredicto es irrecurrible, salvo que se demuestre que fue producto de un soborno.
En cambio, si el veredicto es de culpabilidad, el juicio continuará con la audiencia de cesura, en la que el juez fijará la pena luego de escuchar a las partes sobre las consecuencias jurídicas del fallo.




