En el reporte se indicó que la metodología no está actualizada y que la actual canasta del IPC es menos representativa. También reclamó una reforma del INDEC.
Con amigos así, eso es lo que deben estar pensando en el Gobierno de Javier Milei tras leer el último reporte del staff técnico del FMI, donde golpean sin eufemismos el mayor logro que el mileísmo aún sostiene como bandera y que parece ser el único que les queda a mano: la baja de la inflación.
El Fondo Monetario Internacional cuestionó la metodología con la que el INDEC mide la inflación. En su último informe técnico sobre la economía argentina, el organismo sostuvo que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se encuentra “desactualizado” y pidió avanzar en una nueva ley que garantice mayor independencia para el instituto estadístico.
La observación forma parte del documento elaborado por el staff técnico del Fondo en el marco del seguimiento del acuerdo vigente con el gobierno de Javier Milei. Allí se señala que la actual canasta utilizada para medir la inflación perdió representatividad frente a los cambios en los hábitos de consumo de los hogares argentinos ocurridos en las últimas dos décadas.
El FMI también reclamó una reforma institucional para fortalecer la autonomía del INDEC y blindar la calidad de las estadísticas públicas. El pedido se suma a otras recomendaciones realizadas por el organismo en materia de transparencia económica y credibilidad de los datos oficiales.
En el documento difundido este viernes, el Fondo volvió a recomendar reformas en el Banco Central, mayor flexibilidad cambiaria y menor dependencia de la política monetaria como ancla para lograr la desinflación.
El reporte, que corresponde a la segunda revisión del programa vigente, señala que la experiencia internacional en procesos de estabilización “sugiere que sostener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”. El FMI remarca la necesidad de que la política monetaria evolucione hacia un esquema en el que la tasa de interés gane protagonismo y el tipo de cambio tenga mayor flexibilidad, en detrimento del actual enfoque basado en agregados monetarios.
“El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal”, dice el documento.
Además de afirmar que “la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación” y obliga a repensar el marco operativo para consolidar la estabilidad de precios, los técnicos del FMI insisten también en la necesidad de actualizar la medición de la inflación. “Debería considerarse una publicación temprana de los datos de inflación basados en ponderaciones de consumo actualizadas, así como el fortalecimiento de la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)”.
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