Un informe mostró que para cumplir la meta de superávit primario acordada con el FMI en 2026, el Gobierno deberá profundizar el ajuste sobre el gasto no indexado. Mientras jubilaciones, AUH y asignaciones familiares se mantendrían prácticamente en línea con los niveles reales de 2023, el resto del gasto acumularía una caída cercana al 47% en tres años.
Un relevamiento del IARAF hizo una proyección sobre el posible cierre fiscal del Gobierno en 2026, tomando como base la evolución de la recaudación tributaria y del gasto público durante el primer cuatrimestre del año.
El análisis concluyó que, bajo el escenario actual, el Ejecutivo deberá profundizar el ajuste sobre el gasto primario no indexado para cumplir con la meta de superávit primario de 1,4% del PBI acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, “Gasto público nacional 2026: la mitad del gasto primario está igual que en 2023 y la otra mitad bajaría 47% en términos reales”, mientras jubilaciones, AUH y asignaciones familiares se mantendrían prácticamente constantes en términos reales respecto a 2023, el resto del gasto acumularía una caída cercana al 47% en tres años.
Según el estudio, el Presupuesto 2026 aprobado originalmente contemplaba un crecimiento real interanual de 6,7% en los ingresos tributarios y de 6% en el gasto primario del Sector Público Nacional. Sin embargo, los datos efectivos muestran una dinámica muy distinta: durante el primer cuatrimestre del año la recaudación tributaria nacional cayó 6,7% real interanual, con retrocesos en ocho de los nueve principales tributos.
En ese contexto, el IARAF consideró “de imposible cumplimiento” la meta prevista en el Presupuesto, ya que para alcanzarla sería necesario que la recaudación de los últimos ocho meses del año creciera 13,2% real interanual. Entre los tributos que deberían exhibir mayores aumentos figuran el impuesto a los combustibles (+62%), los derechos de exportación (+32%) y los derechos de importación (+27%), mientras que el IVA tendría que expandirse 11% real.
Frente a este escenario, el instituto proyectó una caída real interanual de 2,3% en la recaudación tributaria nacional para el cierre de 2026. La estimación incorpora además el impacto de la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que reduciría la recaudación de contribuciones patronales durante el segundo semestre, pese a que el FAL se suspendió en las últimas horas.
Al desagregar los recursos, la proyección muestra que los ingresos tributarios del Gobierno Nacional caerían 2,9% real interanual, mientras que los impuestos coparticipables registrarían una baja de 1,1%.
El ajuste necesario para cumplir con el FMI
El núcleo del trabajo se centra en estimar cuánto debería ajustarse el gasto no indexado para alcanzar el objetivo fiscal comprometido con el FMI.
El informe sostiene que, dado que el 55% del gasto primario está indexado y se mantiene prácticamente constante en términos reales, “el principal margen de ajuste para lograr el superávit planteado recae sobre el gasto primario no indexado”.
En el primer cuatrimestre, los ingresos totales del Gobierno Nacional cayeron 4,3% real interanual, mientras que el gasto primario disminuyó 3,3%. Como los ingresos se redujeron más que el gasto, el resultado primario se deterioró y registró una baja real interanual de 11%.
Para los últimos ocho meses del año, el escenario proyectado por el IARAF prevé una caída menor de los ingresos tributarios, de apenas 0,8% real interanual. Bajo esa hipótesis, el gasto primario total debería reducirse 2% real interanual para sostener la meta fiscal. Dentro de ese ajuste, el gasto indexado desaceleraría su crecimiento de 1,5% a 0,8%, mientras que el gasto no indexado tendría que caer 5,1%.
En términos anuales, el estudio proyecta que los ingresos totales del Gobierno Nacional cerrarían 2026 con una baja de 2%, mientras que el gasto primario descendería 2,4% real interanual. Dentro de este último, el gasto indexado crecería 1% real anual y el gasto no indexado caería 6,2%. Como consecuencia, el resultado primario mostraría una leve mejora real de 2% respecto del año previo.
Distintos escenarios posibles
El informe también elaboró distintos escenarios alternativos según la evolución de la recaudación tributaria. En el caso más negativo, si los ingresos tributarios nacionales cayeran 5% real interanual en 2026, el gasto primario no indexado debería reducirse 10,8% para sostener el superávit de 1,4% del PBI. En cambio, si los ingresos crecieran 3% real interanual, el gasto no indexado podría aumentar 6,5%.
Otro escenario considerado por el IARAF contempla ingresos tributarios sin variación real respecto a 2025. En ese caso, y suponiendo un incremento de 8% en los ingresos no tributarios por privatizaciones y otros recursos extraordinarios, el Gobierno podría mantener constante el gasto no indexado y aun así cumplir la meta fiscal.
Bajo el escenario base, el informe estima que el ingreso total del Gobierno Nacional equivaldría al 15,1% del PBI en 2026, mientras que el gasto primario representaría 13,7% del producto, permitiendo alcanzar un superávit primario de 1,4% del PBI.
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