El resultado era previsible, pero no por eso dejó de ser revelador a la hora de mirar el futuro de la Corte Suprema y de la Justicia en su conjunto. El rechazo en el Senado de los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla terminó con un largo y tortuoso recorrido que se inició hace un año. El juez ya quedó definitivamente fuera del tribunal.
El catedrático, quien asumió en comisión en el máximo tribunal, se encamina a dar un paso al costado, a pesar de que en la Casa Rosada hubiesen deseado que se mantuviera en su sillón. Se trata de una decisión estrictamente personal.
Lo más probable es que la medida se efectivice entre este domingo y lunes. Y hay un indicio claro en ese sentido: según fuentes del Poder Judicial, el Gobierno presentó en las últimas horas un recurso por salto de instancia, conocido como per saltum, en respuesta a la medida cautelar dispuesta por el juez Alejo Ramos Padilla para impedir que el magistrado pudiera emitir nuevos fallos.
El documento lleva la firma, entre otros, del procurador del Tesoro de la Nación, Santiago Castro Videla, y solicita a la Corte que declare “expresamente los efectos suspensivos” del recurso extraordinario “por salto de instancia y, consecuentemente, disponga, en esa misma providencia, la plena vigencia del Decreto N° 137/25″, que fue el que designó a García-Mansilla.
Si la Corte Suprema, como se espera, dispone la admisibilidad del per saltum, cesa temporalmente la vigencia de las restricciones dispuestas por Ramos Padilla y libera el camino para que García-Mansilla presente su renuncia ante el presidente Javier Milei, no como una respuesta a la cautelar, sino como una reafirmación de su decisión personal.
La salida de García-Mansilla se producirá después de una sesión del Senado al menos paradójica, en donde el debate giró mayoritariamente en torno de la designación de los jueces por decreto, y en la que se soslayó hablar sobre las cualidades de los postulantes.
La Nación




