El exministro de Hacienda del Chaco advirtió que la Argentina se encuentra “en la puerta de un proceso estanflacionario” y reclamó al gobierno nacional un giro urgente hacia políticas de crecimiento económico.
El economista y exministro de Hacienda de la provincia del Chaco, Cristian Ocampo, fue entrevistado en Ciudad TV y ofreció un diagnóstico contundente sobre el estado de la economía argentina tras conocerse el dato de inflación de febrero, que se ubicó en el 2,9 por ciento mensual. Lejos de convalidar las proyecciones oficiales, Ocampo advirtió que los números confirman el fracaso del modelo económico del gobierno nacional.
“El gobierno ya nos tiene acostumbrado a promesas irrisorias”, señaló el economista, recordando que el presupuesto oficial fijaba una inflación de apenas el 10 por ciento para todo el año, una cifra que, según sus palabras, “todos sabíamos que era inviable”. La realidad mostró otro panorama: la inflación interanual de febrero de 2025 a febrero de 2026 alcanzó el 33 por ciento. “Para que vos tengas una idea, Estados Unidos informó su inflación interanual en 2,4 por ciento”, comparó Ocampo, subrayando la magnitud del problema local.
Un modelo que ya se agotó
El exministro fue categórico al evaluar el rumbo de la política económica: “Con el esfuerzo que está haciendo el pueblo argentino, esta inflación es muy alta. Esto está demostrando que el modelo no está funcionando, que este modelo económico antiinflacionario, recesivo, no está funcionando”. En ese sentido, señaló que la estrategia de subir tarifas “a cualquier precio” llevó el poder adquisitivo —tanto público como privado— a niveles que hoy se sienten en la actividad económica.
Según Ocampo, el gobierno enfrenta hoy un dilema sin salida fácil: para reactivar la economía necesita aplicar políticas expansivas, pero eso generaría presión inflacionaria. “Si el gobierno las aplica, va a tener también un efecto expansivo inflacionario, porque va a generar una aceleración de precios. Y si se genera un proceso inflacionario, está detonando el capital político del gobierno, que era justamente bajar la inflación”, explicó.
La guerra como factor agravante
El economista también puso el foco en el impacto del conflicto bélico internacional sobre la economía local, al que definió como un golpe directo al corazón del modelo. “La guerra viene a agravar y, te diría, da en el centro del modelo político y económico del gobierno”. Ocampo advirtió que el dato de febrero no contempla aún ese efecto: “Esto es febrero y la guerra comenzó en marzo. Vamos a tener el efecto de la guerra en todo lo que va de marzo a abril y mayo”. Al no vislumbrarse una resolución rápida del conflicto, consideró que la presión sobre los precios y la actividad irá en aumento.
Estanflación, pymes y trabajadores
Con un cuadro de estancamiento económico combinado con inflación en ascenso, Ocampo afirmó que el país está “en la puerta de un proceso estanflacionario, que es muy complejo, porque eso te deja gente fuera del mercado”. Las consecuencias, sostuvo, ya son visibles: despidos, cierres de empresas y una situación social que definió como “tensa”.
Las pequeñas y medianas empresas son las que más sufren esta coyuntura, según el economista. “Hoy estamos viendo con seria dificultad a las pymes poder mantener las puertas abiertas, porque están trabajando a pérdida”. A ese escenario se suman nuevos incrementos de tarifas y el aumento del combustible, que encarecerá la logística y el transporte. “Esto se está poniendo complicado”, resumió.
En materia laboral, Ocampo reclamó una recomposición urgente del poder adquisitivo de los trabajadores. “Hoy se necesita recomponer poder adquisitivo urgente para que esto derrame en consumo y se puedan sostener las pymes, que son las que más están ligadas al consumo”. Descartó que la espiral salario-inflación sea un riesgo actual: “Esto ya no está ocurriendo, no hay ningún tipo de posibilidad de que la espiralización del salario sea contra inflación”.
El peso del Estado en la región NEA-NOA
Ocampo también alertó sobre el impacto particular que la caída de la recaudación tiene en las provincias del norte del país. “El sector público dentro de lo que es la región NEA-NOA es preponderante, es determinante en el desenvolvimiento económico. Acá cuando el Estado está bien, derrama en servicios, en comercio, en profesionales, en salud, y eso se nota”. Con una recaudación que en términos reales se ubica por debajo de la inflación, ese derrame está comprometido.
“Hay que dar vuelta la página”
Ante este panorama, el exministro reclamó un cambio profundo de orientación. “El modelo antiinflacionario ya no va por el lado del ajuste fiscal, no va por el lado del apretón monetario, no va por el lado del estrangulamiento de la actividad económica con altas tasas. Tiene que ir por el lado del crecimiento económico. Hay que dar vuelta la página y empezar a mirar a todos aquellos sectores —ya sea pyme, mediano o gran empresa— que pueden generar valor”, sostuvo.
Ocampo también cuestionó las contradicciones del discurso oficial: “Te vas a pedir financiamiento al mundo y decís que los empresarios en Argentina son chorros. Esto es lo que no se entiende”. Y concluyó con una advertencia que sintetiza su visión: “La inflación es un termómetro y te marcó un número muy alto. Quiere decir que el modelo no está funcionando. Esta política ya se agotó”.




