Las altas temperaturas que tuvieron lugar en el fin de año generaron un “aumento extraordinario” del consumo eléctrico, al punto que la demanda creció un 40% y provocó problemas en el suministro, informó la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE).
Cortes de varias horas y en distintas zonas del país, con transformadores y salidas de baja tensión: así se vivió el último día del año, donde las “temperaturas excepcionalmente altas” —en muchos sitios, la sensación térmica superó los 40°C, en medio de una fuerte ola de calor— afectaron el suministro de energía eléctrica.
Los picos se dieron “especialmente en zonas residenciales balnearias” que, sumados al “incremento estacional del consumo eléctrico, generaron un aumento extraordinario de la demanda del orden del 40%”, informó UTE. “Esta situación exigió a nuestras instalaciones un 200% por encima de sus condiciones habituales de operación, provocando afectaciones en parte de la infraestructura eléctrica”, explicaron sobre un suceso que afectó a clientes tanto a nivel individual como a zonas enteras de servicio.
“Desde el primer momento, todas las brigadas técnicas disponibles de UTE se encuentran trabajando de forma ininterrumpida, con el máximo esfuerzo y dedicación, para atender las incidencias, resolver los problemas de manera progresiva y restablecer el servicio normal a nuestros clientes”, aseguró la empresa pública, que comenzó un 2026 agitado en términos de trabajo.
Este viernes, el servicio ya funcionaba con relativa normalidad en todo el país, con menos del 1% de los clientes afectados y apenas 81 incidencias identificadas en el total de departamentos.
Aumentos con el inicio del año
Por otra parte, el directorio de UTE espera la validación del Poder Ejecutivo para implementar el aumento en las tarifas aprobado para este año, y que tendrán una variación del 4% promedio. De todos modos, las subas se darán en base a una estructura de ajustes diferenciados según la modalidad de consumo, con el objetivo de avanzar hacia un presupuesto más equilibrado y sostenible.
Así, las tarifas residenciales tendrán un ajuste promedio del 3,3%, por debajo del promedio general. El impacto más bajo será para la tarifa residencial simple, que alcanza a aproximadamente 1.100.000 clientes y tendrá un ajuste del 2,93%. Este segmento representa la mayor base de usuarios del ente y concentra el consumo de hogares con niveles de demanda eléctrica estándar.
En tanto, las tarifas no residenciales se ajustarán moderadamente y de manera consistente con la tasa de inflación, acompañando la evolución de los costos.
Fuente: Ámbito




