El BCRA admitió “riesgos” para el proceso de desinflación y anticipó qué partidas ajustará el Gobierno en 2026. En su Informe de Política Monetaria, el Central alertó por presiones transitorias sobre los precios, blanqueó la fragilidad de las reservas y detalló dónde podría profundizarse el recorte del gasto para cumplir la meta fiscal.
El Banco Central (BCRA) volvió a dar a conocer sus lineamientos, proyecciones y evaluaciones económicas a través del Informe de Política Monetaria (IPOM), una publicación trimestral que esta gestión había decidido discontinuar.
Allí, reveló que vislumbra riesgos en el proceso de desinflación en el corto plazo, reafirmó sus perspectivas para la evolución de la demanda de dinero, blanqueó la situación de las reservas y anticipó cuáles son las partidas presupuestarias que el equipo económico tiene en la mira para ‘blindar’ el resultado fiscal de 2026.
El extenso IPOM publicado este jueves por la noche vino a cubrir un vacío de este tipo de información durante la actual gestión.
En el IPOM, el BCRA destaca la fuerte desaceleración experimentada por el IPC a lo largo de los últimos dos años y remarca que 2025 cerró con el dato interanual más bajo (31,5%) desde 2017. Incluso a pesar de que en junio y durante la segunda mitad del año pasado, la inflación mensual experimentó un lento pero sostenido rebote hasta el 2,8% de diciembre.
El inicio de 2026 “enfrenta riesgos”
Lo novedoso es que la autoridad monetaria admite que, en el primer trimestre de este año, el proceso de desinflación “enfrenta riesgos”. Desde su óptica, esos riesgos están ligados a factores de carácter estacional y a incertidumbre derivada del cambio en la composición de la canasta del IPC del INDEC, que debutará con la medición de enero, combinados con la aplicación del nuevo régimen de subsidios, que implica un salto en las tarifas energéticas.
“Entre los factores de riesgo se puede mencionar: primero, la estacionalidad del agrupado Carnes y derivados en el período noviembre-marzo que puede afectar la categoría Núcleo del IPC; un segundo riesgo transitorio lo constituye la corrección prevista en las tarifas residenciales de electricidad y gas por la readecuación del esquema de subsidios, con impacto en la categoría Regulados; y por último, en marzo suelen incidir significativamente los aumentos en el agrupado Educación (Regulados) y en Prendas de vestir (Estacionales), en este último caso asociado al cambio de temporada para la ropa”, argumentó el BCRA.
Y añadió: “La magnitud de estos impactos transitorios sobre la inflación también se verá afectada por los ponderadores de la canasta de consumo del nuevo IPC anunciado por el INDEC”.
De todas maneras, la entidad que preside Santiago Bausili consideró que una vez superadas esas “presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos de la actualización del IPC, se prevé que la inflación profundice su tendencia a la baja”. Y sostuvo que eso ocurrirá porque se mantendrá el sesgo contractivo de la política monetaria, la mayor estabilidad cambiaria esperada por el equipo económico y la perspectiva de que los acuerdos paritarios reflejen una menor “inercia inflacionaria”.
Reservas y demanda de dinero
En el documento, el BCRA reafirmó el programa de compra de reservas anunciado en diciembre y ejecutado a partir de enero, que está condicionado a cómo evolucione la demanda de dinero. En ese marco, en lo que va del mes acumula compras por más de u$s1.100 millones.
En ese sentido, el IPOM estima una remonetización de la economía, medida en función de la base monetaria, de 4,2 puntos porcentuales del PBI a 4,7 puntos durante este año, lo que está en sintonía con los anuncios de diciembre. A partir de estos supuestos, el escenario base de la entidad es comprar u$s10.000 millones en 2026, que podrían ser más si la demanda de dinero crece a un ritmo más elevado y si la oferta de divisas lo permite.
Lo cierto es que el propio reporte exhibe la fragilidad con la que llegaron las reservas internacionales netas a fines del año pasado y lo lejos que quedaron de la meta comprometida con el Fondo Monetario Internacional, lo que llevará a negociar un waiver por incumplimiento durante la revisión prevista para febrero.
En un cuadro incluido en el documento, el BCRA informa que al 31 de diciembre de 2025 el cómputo de reservas netas derivado del balance de la entidad se ubicaba en u$s2.900 millones, pero que el medido con la metodología definida por el FMI para monitorear el acuerdo se encontraban en u$s14.100 millones negativas.
Objetivo fiscal ratificado y los próximos focos del ajuste
En otro fragmento del informe, el Central reafirma la centralidad del superávit para el programa económico. Es por eso que plantea que continuará “el proceso de consolidación fiscal” y que espera que “el Tesoro Nacional cuente con más y mejores opciones de financiamiento de sus compromisos locales y externos”, lo que deja abierta la puerta a un eventual regreso a los mercados globales de endeudamiento.
Así, recuerda que el Presupuesto 2026 contempla una proyección de superávit primario de 1,5% del PBI para 2026. Pero aclaró que para lograrlo se necesitará un ajuste adicional al previsto: “Dado que el Presupuesto fue aprobado sin la derogación de la ley de financiamiento educativo universitario ni de la ley de emergencia en discapacidad, será necesario recortar otros gastos, en particular aquellos cuyo ajuste no es automático, por un monto cercano a 0,5% del PBI”.
¿Cuáles son las partidas que podrían recibir un azote extra de la motosierra?
El BCRA enumeró “los salarios, los subsidios, los planes sociales y los bienes y servicios”. Y recordó que, en caso de aprobarse la reforma laboral, los recursos destinados al financiamiento de la seguridad social podrían reducirse, tal como adelantó Ámbito. Obviamente, esto implicaría la aplicación de otra ronda de ajuste adicional para cumplir con la meta fiscal.
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