Julio es el cuarto mes malo de los que Caputo vendió como “los mejores”. Caen el consumo, la construcción y la industria. Y el IPC, a diferencia de lo que pronosticó Milei, está lejos de cero.
En cualquier encuesta de opinión la inflación dejó de ser el problema número uno. Fue reemplazada por la falta de trabajo, el no llegar a fin de mes y el endeudarse para consumos básicos. Es decir, el ajuste que el presidente Javier Milei aplicó para bajar la inflación, derrumbó la economía, quebró las finanzas familiares obligándolas a la mora y dejó la inflación entre 2 y 3 por ciento, un umbral alto para semejante nivel de contracción económica.
Los datos adelantados del mes de julio muestran que la malaria continúa. El último informe de PXQ al que tuvo acceso Página/12 refleja que las liquidaciones del agro, en julio, caen 1,9 por ciento; la producción automotriz un 13,8, la demanda de energía industrial un 1,5 por ciento, los despachos de cemento un 6,2, y los patentamientos de autos casi 20 por ciento. Asimismo, la venta de motos cae 1,5 por ciento y la transferencia de autos un 13,8 por ciento. A esos números de la consultora de Emmanuel Álvarez Agis hay que sumarles dos nuevos.
Materiales y consumo
Por un lado, el Grupo Construya comunicó que la venta de materiales para la construcción exhibió un descenso de 0,81 por ciento mensual desestacionalizado y una baja de 6,5 por ciento interanual. De esta manera, en los primeros “siete meses de 2026 las empresas del Grupo Construya despacharon al mercado interno una cantidad de productos 0,6 por ciento inferior a la del período enero-julio de 2025″.
Por otra parte, el consumo sigue resentido. La consultora Scanntech reportó una baja interanual en julio del 0,4 por ciento, con una baja acumulada de 4,1 por ciento. En tanto que hay una mejora de 4,5 por ciento versus junio de este año. Ver adentro conviene: el ticket promedio subió 28,9 por ciento interanual en precio, pero se situó sólo en 10.332 pesos. El problema, además de eso es que la cantidad de tickets, es decir, la cantidad de ventas, cayó 3 por ciento interanual y 1,2 en el acumulado. Contra julio del año pasado, la venta de Alimentos cayó 1,1; las de Cuidado Personal 1 por ciento y las de Limpieza 1,8. Dentro de Higiene Personal, bajó 4,1 la venta de desodorantes, un 0,3 la de Shampoo y 2,7 la de jabón de tocador. En Higiene del Hogar, salvo el crecimiento de 0,8 en venta de lavandina, el resto cayó. Scentia, otra de las consultoras, medirá algo similar, según fuentes del sector. Lo particular aquí es que es una caída anual contra capas de caídas anuales. Números de una economía de guerra.
Cualquier indicador que se enfoque para medir consumo básico dará lo mismo. Incluso en el de la Cámara de Comercio (CAC), que es aliada a Milei. Por eso ya es caricaturesca la discusión que parte del oficialismo y se expande a los satélites de que el consumo se fue al on line.
El relato de Galperín
Hace unas horas, Marcos Galperín, el dueño de Mercado Libre, intentó negar los datos de CAME intuyendo que todo lo que se perdió en locales físicos fue a comprar a su plataforma. El presidente Milei citó su mensaje en X con la frase “Masterclass”.
¿Por qué es disparatada la teoría oficial y paraoficial? primero, porque los ingresos familiares jaqueados por el ajuste y los tarifazos no dejan margen de consumo. Segundo, porque si fuera todo al on line estarían creciendo la recaudación de IVA y la producción de bienes que se consumen.
Tercero, porque el e-commerce sigue siendo marginal en el universo del consumo general. El ex viceministro de Economía y titular de la consultora Vectorial Haroldo Montagú, contrastó la ficción con cifras reales. Dijo que “la participación del comercio electrónico en el comercio total representó el 18,7 por ciento en 2025″. Y agregó que “las ventas de consumo masivo por el canal electrónico apenas superaron el 6 por ciento de las ventas totales realizadas en este segmento”.
¿Qué pasa en la industria?
En el caso de la Industria, la Unión Industrial (UIA) adelantó que en junio la producción cayó 1,8 por ciento. Y que no se logra salir del pozo. Un trabajo de Diego Coatz, que era economista de UIA y dejó el cargo porque la entidad no contaba la realidad de las fábricas, mostró que “siete de las 12 principales cadenas industriales se encuentran entre 30 por ciento y 40 por ciento por debajo de sus máximos de los últimos diez años y operan, en promedio, con cerca de 40 por ciento de capacidad ociosa”.
Además, el trabajo detalló que “desde diciembre de 2023 se perdieron 3.759 empresas industriales (hasta abril 2026, último dato). En los primeros 4 meses de 2026, cerraron 1.070 empresas. Proyectamos que en lo que queda de 2026 van a cerrar 2.000 empresas más: totalizando más de 3.000 empresas en el año”. Asimismo, “el cierre de empresas tiene un correlato directo en la pérdida de empleos industriales: estimamos que 2026 va a cerrar con 105.000 puestos industriales menos”.
Inflación intervenida y la plata no alcanza
La intervención política del organismo hizo que se mida mal el IPC. Esa situación, que generó la renuncia de Marco Lavagna al INDEC permite licuar el índice y, aprovechando que se pondera menos el rubro Servicios, lograr un IPC que en lo numérico general modera el impacto real de los precios de esos servicios en las estructura de costos familiares. ¿Cómo se le explica a una familia que la inflación es 2 o 3 si el colectivo sube 5, las prepagas más de 3 por ciento, el gas y la luz 2 y que en desde que Milei es Presidente la inflación fue superior al 300 por ciento y esos servicios acumulan más de 500 de alza?
Hace unos días fue el propio Alfonso Prat Gay, ex ministro de Economía de Macri, quien admitió que el proceso largo es ultra-inflacionario para la gente, que además cobra menos de un millón de pesos en su gran mayoría. El ajustazo produjo una crisis en la cual ya no importa tanto el número de IPC y donde las familias están quebradas: según el economista Christian Buteler, el quiebre se da por ingresos y por ingreso disponible. Y la mora es consecuencia de eso mismo: si a la mora total del sistema, un 12,8, se le suma lo que las familias deben en billeteras virtuales, la mora total asciende al 17 por ciento. Toda esa deuda que no se puede pagar es consecuencia de compras de bienes de consumo básico. La plata no alcanza.
Página/12




