En declaraciones a CIUDAD TV, el referente de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines del Chaco (CECACh) analizó el impacto del conflicto internacional en los precios locales, explicó por qué Argentina frenó transitoriamente los incrementos y advirtió sobre la carga impositiva oculta en las boletas de combustible.
Miguel De Paoli abrió la conversación con una advertencia conceptual que suele pasarse por alto en el debate cotidiano sobre los precios en las estaciones de servicio. “El hidrocarburo, como el petróleo, es un commodity que tiene muchas aplicaciones, no solamente para el combustible que cargamos en los autos, sino también para lo que es la producción agropecuaria, por todos los derivados que se obtienen para hacer este tipo de labor. Ni hablemos de los fertilizantes, que es la mayor preocupación que hoy están teniendo los mercados”, señaló. En ese marco, subrayó que las regiones del mundo que son petróleo dependientes van a sufrir más el actual conflicto internacional, en contraste con Argentina, que hoy tiene capacidad de producir su propio hidrocarburo.
Pero De Paoli fue más lejos aún y conectó la disputa energética con el fenómeno tecnológico que domina la agenda global. “Lo que este conflicto está poniendo de alguna manera en relieve es que el hidrocarburo pasa a ser un insumo básico para generar más energía y esa energía se vuelque a algo que es la inteligencia artificial”, afirmó. En ese sentido, el análisis trasciende la movilidad cotidiana de los chaqueños para instalarse en la disputa de fondo entre potencias: todas buscan una instancia de paz que normalice los mercados, porque, en sus palabras, “para todos la paz siempre es un buen negocio”.
La pausa de YPF: 36 días para respirar
Con el reloj corriendo desde que YPF anunció una postergación de 45 días en los incrementos de combustible, De Paoli explicó la lógica detrás de esa decisión. “Sabemos que si en 36 días esta situación de precios se sostiene, Argentina va a tener que seguir llevando sus precios del mercado interno hacia los valores internacionales”, precisó, descartando cualquier lectura romántica de la medida. “No es porque seamos bonitos que hicimos la pausa”, aclaró con ironía, y graficó la situación con una imagen concreta: “Imagínense un panadero que calienta un horno para hacer pizza o hacer su producción, no puede de golpe decirle que vamos a pagar y prendemos de vuelta cuando haya consumo.”
El riesgo que se busca evitar es una caída abrupta del consumo. Si los precios suben de golpe al nivel internacional, la gente deja de consumir y el sistema productivo se enfrenta a un exceso que tampoco sabe cómo gestionar. “Es como decirte poner un tren a 240 kilómetros por hora y no ver la luz roja que te está diciendo cuidado que vamos a tener un problema”, graficó De Paoli. Con todo, remarcó que el país está en una posición mucho mejor que hace quince años en materia energética: “Es un problema más agradable saber que no sabemos qué vamos a hacer con lo que sobra, antes que pensar qué vamos a hacer con lo que no tenemos, que es el caso Europa.”
Europa y Australia: el combustible que los chaqueños no pueden pagar
El empresario trajo datos concretos del exterior para dimensionar la brecha. Un familiar en Alemania confirmó que el litro de nafta súper estaba rozando los tres euros, lo que equivale a cerca de cinco mil pesos. Desde Australia le llegó el dato de dos dólares con veinte centavos el litro. “Por favor, mandame la foto, porque si no la gente cree que uno está mintiendo, que uno está diciendo cosas irreales”, comentó De Paoli. La diferencia no está en el precio en sí, sino en el poder adquisitivo: “Ellos lo pueden pagar por el poder adquisitivo que tienen. Pero realmente tratar de explicarle a una persona acá en Chaco que el litro de nafta súper va a salir 4.500 pesos y nos ponemos a boxearnos todos ahí en la playa.”
Ante la pregunta de por qué el combustible no cuesta lo mismo en todo el país, De Paoli dio una respuesta que combina historia y denuncia. Lleva veinticinco años escuchando propuestas de precio uniforme nacional, pero las descarta como utópicas: la Patagonia tiene un régimen fiscal distinto y eso hace imposible la equiparación. El verdadero problema, según él, es otro: “Las municipalidades empiezan a subirle los impuestos en secreto, porque la gente no sabe qué está pasando, pero le empiezan a poner tasas diferentes al precio del combustible.” Eso genera lo que denominó una teoría de doble imposición que tergiversa los valores finales al punto de que cruzar de un municipio a otro puede significar cien pesos más por el mismo litro.
En el caso de Chaco, apuntó que el precio se acerca actualmente al de Capital Federal, pero no por mérito propio: “No es porque son bonitos, sino porque estaba tan atrasado el precio allá que ahora lo levantaron al precio que teníamos nosotros.” Y anticipó que esto podría convertirse en una oportunidad para la región: si los impuestos no se acomodan, las provincias del norte podrían terminar con precios más bajos que Buenos Aires, algo que ya ocurrió en los años noventa cuando la proximidad con Paraguay obligó a reducir la carga impositiva en la frontera.
Ese fenómeno ya está sucediendo nuevamente en sentido inverso. De Paoli trajo datos de Encarnación y Posadas para ilustrar que hoy un posadeño que necesita llenar el tanque tiene incentivos para cruzar el puente. “Lo mismo que nos pasaba a nosotros hace 5 o 6 años atrás, en la que venían todos los paraguayos a cargar a Argentina, ahora van a empezar la migración al revés”, advirtió. La paradoja es que Paraguay no produce petróleo y aun así tiene nafta más barata. La respuesta, para De Paoli, es simple y política: “Es por la dosificación de impuestos. Tiene que ver un único impuesto nacional, y hay que aborrecer cualquier intento municipal, provincial, de querer aplicarle un impuesto adicional escondido en el precio.”
Frente a la pregunta de por qué Argentina no está aprovechando mejor el conflicto internacional para exportar más petróleo y gas, De Paoli puso el foco en las inversiones que ya se hicieron y en las que falta concretar. “Las últimas inversiones que se hicieron en Vaca Muerta hoy le están dando una autonomía energética a Argentina que realmente es significativa”, afirmó. El país está lejos de las zonas de conflicto, tiene riquezas naturales muy apreciadas en el mundo y el escenario es propicio para atraer capital. “Creo que esto es una muy buena oportunidad para nosotros también, de traer esas inversiones que sigan desarrollando toda esta megaproducción hidrocarburífera que tenemos en el sur de la Argentina”, concluyó.




