Miguel De Paoli, referente del sector combustible, analizó en CIUDAD TV el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Señaló que el barril subió cerca de un 20% y sostuvo que el impacto en los precios locales es inevitable, aunque podría aplicarse de manera gradual.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, con aliados involucrados y un primer ataque confirmado, ya tiene consecuencias en el mercado energético global. El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, impulsó una suba cercana al 20% en el precio del barril y encendió alertas en Argentina.
Así lo explicó Miguel De Paoli, referente del sector combustible, quien advirtió que el traslado a los surtidores “es inevitable”.
“Hay dos variables que afectan el precio de los combustibles en Argentina. Por un lado, está la cotización de nuestra moneda respecto al dólar y por otro lado el barril de petróleo”, señaló. Recordó que durante varios meses el barril se mantuvo “por debajo de los 70 dólares, entre 65 y 68”, y que el dólar se estabilizó en los últimos 60 días, lo que permitió cierta previsibilidad.
“Durante dos meses tuvimos la oportunidad de poder tener una previsibilidad de precio, pero este veranillo se va a ir con estos últimos 45 grados porque el 28 de febrero comenzó este conflicto que hoy está llevando a los valores con una variación de casi un 20% del barril de petróleo”, explicó.
Frente a ese escenario, planteó que las empresas “lo primero que van a hacer es subir el precio, de eso estamos absolutamente seguros”. “El incremento de precios en Argentina esa diferencia de barril en algún momento se tiene que traducir no solo acá, sino en todo el mundo”, sostuvo.
El cierre del Estrecho de Ormuz complica la logística internacional. “Fue declarado cerrado, entonces tienen que buscar la manera de transportar este producto por otras vías, pero esto no es sencillo”, detalló. Además del precio del crudo, se suma el mayor costo de transporte.
De Paoli señaló que la situación también abre oportunidades para Argentina por su condición de productora y el desarrollo de Vaca Muerta, con distancias más cortas de traslado en la región. Sin embargo, remarcó que el efecto global llegará. “No lo pueden evitar, el impacto va a estar, esto es una realidad”, afirmó, en referencia a los gobiernos.
Sobre posibles medidas, indicó que algunos países analizan bajar impuestos para amortiguar el traslado a precios, aunque advirtió que es un recurso limitado. “Para todas las economías desarrolladas la peor mala palabra se llama inflación”, expresó.
Consultado por el comunicado de YPF que negó un impacto inmediato, explicó: “Lo que está tratando de explicar la empresa es que no va a haber una modificación de un 20%. Pero ninguna empresa va a poder esconder a qué costo se está reponiendo el producto refinado para venderlo al público”.
Anticipó que las subas serían “muy tenues, muy escalonadas”, en espera de una eventual solución diplomática. “Supongamos que el mes que viene se soluciona el conflicto, firman el tratado de paz y mañana se desploma el precio; ahí es donde empieza a jugar la coyuntura para saber que en algún momento los precios pueden tender otra vez a los estándares previos al 28 de febrero”, explicó.
En lo inmediato, fue categórico: “Estoy seguro que en las próximas horas van a empezar a incrementarse los precios por este fenómeno internacional”. Agregó que en Europa ya se estaría reflejando el ajuste y que “un 20% es un número que ya no lo pueden meter debajo de la cama”.
También describió el funcionamiento de contratos a futuro en el mercado petrolero. “Hubo gente que compró petróleo tres o cuatro meses atrás cuando el barril estaba a 65 y hoy ya está a 85”, indicó, lo que puede derivar en renegociaciones si la provisión se interrumpe.
El referente planteó que el “termómetro va a estar en el precio del barril” y que no es descartable que alcance los 100 dólares. Recordó que en 2005, por otro conflicto, el barril llegó a 140 dólares y en Argentina no se sintió de la misma manera por un esquema de retenciones que desacoplaba el precio interno del internacional.
“Un barril a 100 dólares es un problema para todo el mundo”, advirtió, y ejemplificó con el impacto en el transporte aéreo y el turismo. “Es automático el impacto que tiene la variación del barril de petróleo en la economía global”, sostuvo.
Finalmente, vinculó el conflicto con la disputa geopolítica por la energía. “La hegemonía que se está dando entre Oriente y Occidente se traduce militarmente en estas expresiones, pero el trasfondo es el petróleo, es el gas, es el crudo. Siempre es por la energía”, concluyó.




