“El mundo abraza a la Argentina. Se convirtió en un ejemplo de cómo lograr el equilibrio fiscal, de cómo terminar con el con el problema de la inflación y de cómo hacer política. Porque hay que decirle las cosas a la ente en la cara”, enfatizó el mandatario. “Encontré compañeros en todos los rincones del planeta para conformar una alianza internacional de las naciones que queremos ser libres”, prosiguió Milei.
“Buena parte del mundo libre aún prefiere el confort de lo conocido aunque sea el camino equivocado e insisten en aplicar las recetas del fracaso”, dijo eufórico, con su habitual tono de voz.
Milei apuntó de lleno contra la ideología wok: “El gran yunque que aparece como denominador común de los países que están fracasando es el virus mental de esa ideología. Esta es la gran epidemia que debe ser curada, es el cáncer que hay que extirpar. Colonizó las instituciones más importantes del mundo”.
Según su apreciación, el wokismo “marcó el pulso de la conversación global de las últimas décadas”; en este marco el Presidente fue contundente: “Hasta que no saquemos esta ideología de nuestra cultura, de la sociedad occidental e incluso de la especie humana, no lograremos avanzar en dirección al progreso; por eso hoy quiero dedicar unos minutos a destruir esas cadenas”.
Milei habló de los cambios que hizo Occidente a partir del siglo XIX: dijo que se dio rienda suelta a la capacidad creativa del hombre para dar inicio a un proceso de generación de riqueza nunca antes visto. “Hasta el 1800 el PBI per cápita se mantuvo prácticamente constante; sin embargo, gracias a la revolución industrial se multiplicó por 20 sacando de la pobreza al 90 por ciento de la población mundial aun cuando esta se había multiplicado por ocho”, prosiguió en su repaso histórico.
Indicó luego que esos cambios fueron posible “gracias a la convergencia de un serie de valores, como el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad, que hicieron posible el libre comercio, la libertad de expresión y la libertad religiosa sumando a esto nuestro espíritu inventivo”.
En varias oportunidades durante su alocución de treinta minutos, Milei se refirió al magnate Elon Musk y lo puso como ejemplo de unos de esos “pioneros”. “Mi querido amigo que injustamente fue vilipendiado por el wokismo en las últimas horas por un inocente gesto que lo único que representa es su entusiasmo y gratitud por la gente”, lo defendió tras la polémica desatada durante la asunción de Donald Trump en Estados Unidos el 20 de enero pasado, cuando fue acusado de nazi por un gesto que hizo con su mano levantada.
Apuntó al Foro
El mandatario argentino también se tomó el tiempo para criticar al Foro. “Hay algo profundamente equivocado en las ideas que se estuvieron promoviendo desde foros como este”, dijo y después marcó: “Hay pocas personas que niegan que soplan vientos de cambio en Occidente”.
“Cada uno de ustedes sabrá en qué grupo se reconoce, seguramente haya un poco de cada uno en este auditorio, pero todos reconocerán, seguramente, que el tiempo de cambio está tocando la puerta. Son tiempos donde las fórmulas que estuvieron vigentes por décadas siempre se agotan, en que las maneras consideradas únicas de hacer las cosas dejan de tener sentido, son momentos donde las reglas se reescriben”, agregó.
Cargó contra la ideología de género
Milei opinó que “del concepto de libertad como protección fundamental del individuo frente a la intervención del tirano pasamos al concepto de liberación mediante la intervención del Estado” y añadió que sobre esa base es que fue construido el wokismo, una ideología a la que calificó de “un régimen de pensamiento único, sostenido por distintas instituciones cuyo propósito es penalizar el disenso”.
“Feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género, entre otros, son cabezas de una misma criatura cuyo fin es justificar el avance del Estado mediante la apropiación y distorsión de causas nobles”, criticó. Y apuntó, como ejemplo, a lo que denominó el “feminismo radical”.
“Es una distorsión del concepto de igualdad y aun en su versión más benévola es redundante, ya que la igualdad ante la ley ya existe en Occidente. Todo lo demás es búsqueda de privilegios, que es lo que realmente pretende, poniendo a una mitad de la población en contra de la otra cuando deberían estar del mismo lado. Llegamos, incluso, al punto de normalizar que muchos países supuestamente civilizados si uno mata a la mujer se llama femicidio y eso conlleva una pena más grave que si uno mata a un hombre solo por el sexo de la víctima”, añadió y sumó que esa situación “legaliza que la vida de una mujer vale más que la de un hombre, enarbolando la bandera de la brecha salarial de género”.
“Pero cuando uno mira los datos es evidente que no hay desigualdad para una misma tarea, sino que la mayoría de los hombres tienden a profesiones mejor pagas que la mayoría de las mujeres. Sin embargo, no se quejan de que la mayoría de los presos son hombres, ni que la mayoría de los plomeros son hombres, ni que la mayoría de las víctimas de robo o asesinato son hombres y ni que hablar de la mayoría de las personas que murieron en guerras”, prosiguió.
Dijo que suele ser tildado de “misógino solo por el hecho de defender un principio elemental de la democracia moderna y el Estado de derecho, que es la igualdad ante la ley y los datos”.
El mandatario argentino habló de “aberraciones del aborto” y criticó que desde foros como el de Davos se promueve la agenda LGBT “queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres sólo si así se auto perciben y nada dicen de cuando un hombre se disfraza de mujer y mata a su rival en un ring de boxeo o cuando un preso alega ser mujer y termina violando a cuanta mujer se le cruce por delante en la prisión”.
“Sin ir más lejos, hace pocas semanas fue noticia en todo el mundo el caso de dos americanos homosexuales que, enarbolando la bandera de la diversidad sexual, fueron condenados a cien años de prisión por abusar y filmar a sus hijos adoptivos durante más de dos años”, agregó.
La Nación




