Lucía Torres, expresa política en la cárcel de Devoto, contó cómo la exministra de Seguridad le hacía preguntas sobre su situación carcelaria antes de que la trasladaran a Córdoba y la comenzaran a torturar para sacarle información del mismo tema.
A Lucía Torres la detuvieron en el año 1974 en el norte argentino. Algunas semanas antes se habían llevado a su mamá y a uno de sus hermanos. Tenía apenas 17 años y militaba desde los 14. Según explica a Radio 750, en aquel entonces en las zonas rurales del norte había una conciencia política que comenzaba a nacer.
Con la dictadura cívico-militar ya en marcha, Torres fue trasladada a la cárcel de Devoto. Recuerda que, cuando estaba en esa prisión, entró una joven militante desaliñada a la que ubicaron en su celda. Compartían poco: la cama cucheta y algunas palabras. Esa muchaha, dice, hablaba poco, pero preguntaba bastante. Se mostraba interesada por la vida de las otras detenidas.
Cuatro décadas más tarde, leyendo Página|12, Torres descubrió que la mujer con la que había compartido celda y unas pocas palabras de su día a día como detenida era Patricia Bullrich, quien se preparaba para asumir como ministra de Seguridad de Mauricio Macri.
La compañera de celda de Patricia Bullrich
A Lucía Torres la detuvieron en Salta. Pasó el primer tramo de su cautiverio en el Hogar Buen Pastor y el penal de Villas Las Rosas, en la capital de esa provincia, hasta que -quince días antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976- la trasladaron al penal de Villa Devoto, donde compartió celda con Bullrich.
Desde allí fue llevada al Centro Clandestino de Detención La Perla, en Córdoba, hasta que finalmente en 1978 se fue exiliada a Italia.
“En el 76 hubo muchos movimientos, porque empezaron a llegar presos de distintas cárceles. En un momento fui a parar al último pabellón que daba a Desaguadero. Veíamos pasar al guardia por arriba. Ahí éramos 36 presas políticas. Estábamos en la planta 6”, recuerda Torres en comunicación con Mejor que mañana.
Luego, añade: “Un día apareció esta muchacha (Bullrich). Llegó toda desalineada y dijo que había sido muy torturada. La pusieron arriba de mi cama cucheta”.
Más allá de su pinta desprolija y de su denuncia sobre torturas, no se sabía mucho de ella. “No se relacionaba mucho con el resto de la gente. Yo conversaba mucho con ella. Para ese entonces, estábamos muy organizadas como presas políticas”, explicó,
“Luchábamos hasta por la yerba lavada, que poníamos a secar al sol. Luchábamos por eso y por estar mejor. A sabiendas de que era una cárcel vidriera al exterior”, explicó Torres. Y este dato, la organización, no es un dato menor. Ya que sobre este punto comenzaron las preguntas de aquella joven.
“La Bullrich estaba muy interesada en lo que era el tema carcelario. Yo le contaba las dificultades que teníamos. Incluso hasta para divertirnos, hacer teatro. Yo, como dice el dicho popular, ‘me desayuné de quién era’, después de regresar del exilio”, explica.
Cuando Torres identificó a su excompañera de celda en la portada del diario, supo que no sólo estaba a punto asumir como ministra nacional de Macri. También dijo que comprendió que Bullrich, había pasado información sensible a los militares sobre las detenidas políticas, por las que luego serían torturadas.
No tiene dudas de que fue la senadora por La Libertad Avanza con quien pasó jornadas enteras en su encierro en Devoto. “Esta mujer (Bullrich) estuvo conmigo. Mis compañeras me decían que estaba confundida, que había estado con la hermana. Pero no, yo estuve con ella”, asegura.
Sobre ese período, relata: “Ella me abrazaba mucho y me decía: ‘qué chiquita que era, cómo podía ser que llevaba tres años adentro´”.
Torres sospecha que su excompañera de celda tuvo que ver con lo que le pasó después a ella y a otras presas políticas en Devoto. “No sé si ella no tuvo que ver en el traslado en el año `78, con capuchas, a Córdoba, nos subieron a los aviones, nos torturaron”, agrega.
“A mí me torturaron todas las mañana y me llevaron a La Perla. Nos torturaban haciendo de todo. Porque yo venía de Devoto y querían saber cómo era el funcionamiento carcelario”, continúa.
Y concluye: “No nos preguntaban por qué habíamos sido detenidas, sino por el funcionamiento carcelario. Seguramente fue ella. Yo creo que le pasaba información a los militares. Ahí me di cuenta de que ella estaba infiltrada entre nosotros”.
Página/12




