La Navidad Solidaria en Congreso se celebra desde hace ocho años, a pesar del calor, el frío o la lluvia. El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Nuestra América, Proyecto 7 y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (Utep) organizaron el convite de este año, para que ninguna persona pase sola una fecha tan movilizante. Esta Navidad, más de 2.500 vecinos de la Ciudad y el Conurbano respondieron el llamado y se sentaron a la mesa.
La difusión del evento solidario más grande del año buscó, principalmente, juntar donaciones para costear los gastos operativos, juguetes para los más chicos, y sumar voluntades para servir las mesas, porque los vecinos sin techo ya sabían del encuentro con mucha anticipación y no necesitaron un flyer de invitación.
“No le vamos a resolver la vida a nadie, pero esperamos que sea una noche distinta”, dijo Sergio Sánchez, dirigente del MTE, durante una de las capacitaciones para voluntarios que se hizo en el patio del comedor que la organización tiene en Constitución, en la previa a la gran noche.
Navidad compartida
Como la cantidad de asistentes superó los números que las organizaciones habían calculado, sobre la marcha se armaron 50 mesas extra. Las filas en los puntos donde los voluntarios retiraban los platos empezaron a multiplicarse. El movimiento fuerte había empezado y todavía estaba por delante el desafío de llevar entrada, plato principal y mesa dulce a cada uno de los comensales.
Unos minutos antes de la medianoche, los voluntarios se armaron en fila por última vez, para llevar el pan dulce y la sidra a la mesa. Desde el escenario, un cartel les recordaba: “Donde hay amor, ahí es Navidad”. Finalmente, las copas se levantaron a las 00.00, los cientos de regalos llegaron a manos de los chicos y la avenida Entre Ríos fue pista de baile.
Antes de terminar la noche, Juan Grabois, dirigente de Patria Grande, destacó el masivo acompañamiento que tuvo la cena solidaria, reivindicó valores como el compañerismo, el amor por la humanidad y pidió por que “la solidaridad se convierta en un grito de los esclavos, de los excluidos y de los de abajo”.
En tiempos donde gobierna la crueldad, eventos como la Navidad Solidaria rompen la lógica del individualismo y ponen sobre la mesa la importancia de reconstruir los lazos sociales. Ahí donde no existen políticas públicas, aun entre los escombros que dejó el primer año del experimento ultraderechista.
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