En la primera audiencia del juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, la abogada Elena Puente, defensora de Fabiana González y José Gustavo Obregón, presentó este viernes su alegato de apertura. Ambos imputados son señalados como encubridores agravados del crimen, en su rol de colaboradores cercanos a la familia Sena.
Durante su exposición, Puente pidió al jurado “dejar de lado los prejuicios” y entender el contexto personal y social de sus defendidos, quienes —según sostuvo— actuaron por confianza y gratitud hacia la familia Sena, con la que mantenían un vínculo estrecho desde hacía años.
“Quiero que se den cuenta que tanto Fabiana como Gustavo están acá por confiar, por tener gratitud. Ellos se sentían parte de esa familia. Por confianza hicieron muchas cosas, por gratitud hicieron muchas cosas”, expresó la letrada ante el jurado.
Puente relató que Fabiana González ingresó al movimiento social liderado por Emerenciano Sena y Marcela Acuña cuando tenía 15 años, y que desde entonces mantuvo una relación cercana con el matrimonio. Con el tiempo, su pareja, Gustavo Obregón, también comenzó a colaborar con el grupo, especialmente después de atravesar una difícil situación económica.
“Cuando Gustavo se quedó sin trabajo, fue la familia Sena la que lo ayudó, le dio un empleo y lo contuvo. Desde entonces, ellos se sintieron parte de ese núcleo familiar. Criaron a sus hijos junto a los de los Sena, compartieron actividades, vacaciones, todo”, argumentó Puente.
La abogada destacó además que tanto González como Obregón realizaban tareas cotidianas de confianza para Marcela Acuña, como entregar mercaderías, pagar sueldos o trasladar a César Sena. “Fabiana nunca fue a limpiar la casa. Ella era la colaboradora de máxima confianza de Marcela, tenía llaves del domicilio y cumplía con tareas habituales, no ilícitas”, aclaró.
En ese sentido, Puente negó la existencia de cualquier participación en un plan criminal. “Si eso era un plan, entonces era el trabajo habitual de ellos. Hacían lo que siempre hacían”, remarcó.
Finalmente, pidió al jurado analizar los hechos “sin prejuicios ni condicionamientos externos” y recordó que la carga de la prueba corresponde a la Fiscalía. “Acá la defensa no tiene que probar la inocencia. Quienes deben acreditar la culpabilidad son los fiscales”, concluyó la abogada.




