En diálogo con CIUDAD TV, el abogado penalista Juan Arregín cuestionó el proyecto que propone la baja de la edad de punibilidad a 13 años. Advirtió que los centros de detención para menores son “escuelas de perfeccionamiento criminal” y que no cumplen la función de reinserción social.
“El niño que empieza a cometer delitos, obviamente que tiene que atravesar por un sistema de readaptación, si lo queremos llamar de esa manera, pero no lo podemos sancionar mandándolo a un lugar donde va a sufrir más violencia de la que sufre afuera donde no tiene posibilidades de reinsertarse o de tener alguna salida”, aseguró el abogado Juan Arregin, respecto del proyecto de baja de la edad de punibilidad a los 13 años que impulsa el gobierno libertario de Javier Milei.
En ese contexto, el abogado penalista reconoció que “la política se mezcla y tenemos fanáticos de un lado y del otro. Fanáticos que quieren niños de 10 años presos. Y fanáticos que dicen ‘no, no toquemos nada porque son pobres víctimas de una sociedad que los margina’ y demás. Pero bueno, tenemos un problema y hay que discutir cómo lo resolvemos”.
Arregin recalcó que “estamos queriendo realizar una modificación legislativa, pero que no tiene el resto de los componentes que debería tener una política de atención a jóvenes que delinquen. O adolescentes que delinquen, porque en realidad son adolescentes. Estamos hablando de personas de entre 13, 14, 15 años”. En ese sentido, advirtió que “ese problema va a reventar a nivel provincial. Porque la reforma la pueden aprobar ahora en estas sesiones extraordinarias. Pero el problema va a ser qué hace la provincia de Chaco en este caso con este rango de jóvenes adolescentes”.
El abogado penalista graficó la situación en la que se encuentra la provincia del Chaco que debería hacerse cargo de cumplir con esa nueva legislación. “¿Adónde los van a meter? ¿En una comisaría? No tienen lugar, y aparte hay gente adulta. En las comisarías de la mujer y el menor, no hay celdas. Instituciones penitenciarias no tenemos, o sea, no dan abasto con las unidades penales de la provincia”, exhortó.
“Imagínense si tenemos que meter a estos chicos que tienen problemas delictivos a los que claramente hay que atender, pero sin tener una planificación. Entonces ese es el problema y para entender toda la dinámica: el gran problema es que son escuelas de perfeccionamiento criminal, sin lugar a dudas”, subrayó.
Arregin insistió en que “no vale no hacer nada”, pero que tampoco valen soluciones “al modo Bukele”. “Porque también los que escuchen y repiten esto, no saben lo que es el modelo Bukele, pero aparte no saben lo que eran las maras, que eran organizaciones”.
“Una cosa son los soldaditos del narcotráfico, o sea, que esto pasa en las favelas de Brasil, pasa en Rosario, en el conurbano bonaerense, son chicos que dependen de un capo narco. Ahora bien, los casos que nosotros vimos de estos delincuentes son chicos que viven con sus familias y que cometen delitos para juntar dinero o para darse el gusto de tener la moto, un celular de alta gama, para adquirir drogas, pero no más para eso”, alertó el abogado.
“Son todos delincuentes individuales, no estamos hablando del fenómeno de las maras, que sí se parecía mucho más al crimen organizado del narcotráfico, entonces también hasta en eso, digo, todos opinamos, y es válido porque estamos en una democracia, ahora bien, para resolver esto no podemos hacer lo que están queriendo hacer, me parece a mí”, concluyó.




