El vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco, Julio Augusto, analizó la situación del sector y sostuvo que la recuperación de la ganadería llevará años por la falta de stock. También se refirió a la posible baja de aranceles de Estados Unidos para la importación de carne argentina, la caída del consumo y desmintió versiones sobre el ingreso de carne de burro al mercado.
El vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco, Julio Augusto, afirmó que la ganadería argentina atraviesa “la mejor etapa” de los últimos años en materia de precios para el productor, aunque advirtió que la recuperación del stock ganadero demandará tiempo y podría repercutir en los valores del mercado interno.
En declaraciones a CIUDAD TV, Augusto se refirió a la posibilidad de que Estados Unidos reduzca aranceles para la importación de carne argentina y explicó que el impacto principal se daría sobre el mercado exportador.
“La carne argentina es una carne muy buena. Si bajan los aranceles se tendría que exportar más”, señaló. Sin embargo, aclaró que “no toda la carne se exporta” y que muchos cortes continúan destinados al consumo interno.
En ese sentido, sostuvo que una mayor demanda internacional podría influir en los precios locales por la menor disponibilidad de hacienda. “Puede haber una suba en el mercado interno porque van a salir a buscar hacienda que hoy por hoy no hay en esa cantidad”, expresó.
El dirigente explicó que en los últimos años se redujo el stock bovino y que recién ahora los productores comenzaron a recuperar rentabilidad. “Antes no le alcanzaba al ganadero, estaba muy mal económicamente. Le costaba hasta poner un alambre y ahora recién está arreglando sus instalaciones para recuperar el stock que perdimos”, indicó.
Sobre el consumo interno, Augusto afirmó que las ventas “bajaron bastante”, aunque remarcó que la caída no responde al valor de la carne sino al deterioro del poder adquisitivo.
“El problema no es el precio de la carne, ni el precio del pan, sino que no le alcanza a la gente la plata”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó que la costilla en oferta ronda los 9.800 pesos, la carne molida 8.500 pesos y el kilo de milanesas cerca de 14 mil pesos.
“La carne en sí no está cara. Tenía que haber subido porque estaba muy baja, pero el problema mayor es el problema adquisitivo que vive la gente”, agregó.
Augusto también apuntó contra la presión impositiva y aseguró que afecta tanto a las empresas como a los trabajadores. “Pagamos impuestos hasta para podernos mover. Eso hace que tengamos muy poco margen”, afirmó.
En relación con versiones sobre la comercialización de carne de burro o guanaco, el empresario descartó esa posibilidad y cuestionó la difusión de ese tipo de informaciones. “No hay burro para matar. ¿De dónde vamos a sacar burro y guanaco?”, dijo entre risas. Además, remarcó que los frigoríficos están habilitados principalmente para faena bovina y bubalina.
En ese punto, explicó que en los últimos años creció la faena de búfalo, especialmente en provincias como Corrientes. “El búfalo es un poco más barato y es una carne más magra”, señaló, aunque aclaró que tiene diferencias de rendimiento respecto de la carne bovina.
Finalmente, insistió en que la situación económica general es el principal problema que atraviesa el sector. “No le da para pagar el alquiler, la luz o las cargas sociales. Ese es el gran problema que estamos teniendo todos los rubros en la Argentina”, concluyó.




