Sobre el debate mediático que se originó pocos días atrás en redes sociales y las aclaraciones públicas que debieron hacer algunos funcionarios vinculados al caso, aseguró que sobre la actual infraestructura, ”el Puente tiene un constante monitoreo, no solamente por los profesionales de Vialidad Nacional que están preparados al respecto, sino que también tiene asistencia por ejemplo de la Universidad Nacional de Rosario que tiene muy buenos profesionales en el cálculo y diseño de este tipo de obra”.
”Esto no implica que en algún momento no exista algún inconveniente, siempre comparo esto como que hoy nosotros nos sentimos bien y de golpe nos aparece una enfermedad que puede complicarnos la situación. Hemos visto hace un par de meses atrás un puente de iguales características al Chaco-Corrientes que colapsó en Brasil, que tiene la misma estructura de viga. Esto no implica que estemos preocupados, pero sí hay que hacer un monitoreo permanente”, advirtió.
Respecto a los videos y fotografías sobre la separación de las vigas publicadas en redes y medios, explicó que, ”esto es normal, porque son estructuras que están simplemente apoyadas y cuando la temperatura aumenta tienen que dilatarse y cuando baja la misma se contraen; es decir, tiene que haber espacio entre viga y viga. En realidad, estas vigas van apoyadas sobre unos rodillos y una capa DE neopreno para que no se produzca fricción de hormigón contra hormigón”.
”Por esa razón, en la parte superior del puente, cuando uno circula y nota que hay un desnivel, es porque ahí hay unas juntas de dilatación que precisamente están por encima de esa separación”, insistió Szymula.
En ese sentido, subrayó que esa separación se calcula en función de las diferencias de temperatura en cada región, en cada lugar, y se deja ese espacio. ”Por eso insisto que los cálculos que uno hace en ingeniería son para 50 años, pero hay un proceso de carbonatación en el que el cemento, en el hormigón que se usa, que sufre un proceso químico que va bajando la resistencia con el tiempo”, indicó.
Cargas y transportes
Consultado la incidencia que pueden tener unidades de carga rodante que transitan por la región y el viaducto que une a las dos capitales de provincia, el ing. Benicio Szymula consideró que, ”en realidad tendríamos que limitar las cargas de camiones, al contrario de lo que está pasando ahora, con equipos que transitan sin control de carga. Muchas veces, los mismos quedan sobre el Puente al subirlo porque van con una sobrecarga más allá de la potencia que les permite el motor”.
”Lo peligroso es que puedan ocurrir dos situaciones. La primera es que nosotros hemos relevado en la Facultad las imágenes de camiones que, después en la bajada, sus frenos no le permiten aguantar las cargas que tiene; y es porque en realidad el fabricante los diseña para la carga máxima que se va a transportar, y no para cualquier tara. Luego, como esos frenos no funcionan adecuadamente, terminan chocando contra el costado del puente”, apuntó.
”Precisamente hay unas imágenes en el trabajo que hemos realizado en la Facultad donde un camión frenó sobre los obenques, que son esos cables que sostienen la estructura y eso sí puede eh generar un daño muy profundo”, recordó.
Ejemplificando que varios años atrás, en el Puente Zárate-Brazo Largo – que es más nuevo que el Chaco-Corrientes – en un accidente sobre el mismo un camión también chocó contra los obenques, por lo que durante varios meses hubo que clausurar una de las dos manos con otras restricciones. ”Acá no tenemos esa alternativa”, reseñó.
”Necesariamente hay que construir este nuevo Puente, porque – y siempre digo – ¿qué pasa si nos quedamos sin él?. ¿Cómo solucionamos el tránsito de estos 27.000 vehículos pasando por día? Sería un colapso económico y social muy profundo y que creo que no todos toman conciencia al respecto. Por esa razón, el segundo Puente tiene que tener una decisión inmediata y hay que tratar de convencer a quienes tienen que finalmente lleva esta obra adelante”, remarcó Szymula.




