La nueva plataforma de Inteligencia Artificial, DeepSeek, de origen Chino que ha puesto al sector tecnológico patas arriba después de presentar su modelo de IA con capacidades similares a ChatGPT, acaba de denunciar y alertar a los usuarios de que debido al éxito de los últimos días se han convertido en el objetivo de campañas de “ataques maliciosos a gran escala” en las últimas horas.
El éxito de la aplicación china de inteligencia artificial Deepseek en competencia con la estadounidense ChatGPT y con una inversión muchísimo menor desató un terremoto bursátil.
Fue el pasado lunes 27 de enero cuando DeepSeek logró sorprender al mercado convirtiéndose en la app más descargada dentro de la App Store de Apple en EEUU. Los efectos de este hito se notaron en todo el país, sobre todo en la bolsa americana, donde la gran Nvidia, quien hasta ahora era el buque insignia de la IA, perdió más de 60.000 millones de euros ante una huida en desbandada de las firmas de IA.
El auge de esta compañía se debe principalmente a que han logrado diseñar una IA con prácticamente las mismas capacidades que ChatGPT o el resto de modelos ya existentes, por ejemplo, DeepSeek R1 ha mostrado resultados impresionantes: 97.3% de precisión en matemáticas, superando el 96.4% de OpenAI.
Tanto éxito ha provocado que hasta los ciberdelincuentes quieran su parte del pastel, y como denuncian desde la compañía se ha producido una campaña de “ataques maliciosos a gran escala”. Al parecer el problema reside en errores continuados en los enlaces de registro de la app, donde los usuarios tienen que incluir un correo electrónico, una clave segura y un código de verificación que debe ser enviado por la plataforma en el plazo de 60 segundos.
Al parecer el problema está en que este código no llega o cuando lo hace el plazo se ha acabado, por lo que los usuarios no pueden registrarse con normalidad para empezar a usar la app, y debido a que todavía no se ha encontrado ni el origen del ataque ni el tipo, varias empresas han prohibido las descargas de Deepseek por cuestiones de seguridad.
El Economista




