Sin embargo, esta estrategia tiene un límite y, de no mediar una nueva prórroga, los precios de la nafta y el gasoil sufrirán un ajuste significativo. Los incrementos corresponden al componente inflacionario acumulado en el primer, segundo y tercer trimestre de 2024, que hasta ahora no ha sido trasladado al consumidor.
A lo largo de este año, el Gobierno de Milei dictó decretos mensuales para frenar, de manera parcial, el impacto de estos aumentos en los consumidores. El último de ellos, el 1134/2024, extendió la postergación hasta fin de este mes de enero. No obstante, de no dictarse una nueva norma, los combustibles reflejarán plenamente la inflación acumulada.
Según explica a surtidores.com.ar el consultor y especialista Cristian Bergmann, durante los trimestres pendientes, la inflación alcanzó un incremento del 101 por ciento, aunque debe considerarse que en ese período también se aplicaron aumentos parciales desde julio de 2023.
Ahora, con el aplazamiento llegando a su fin, se prevé un ajuste significativo en los precios: la nafta experimentaría un aumento del 15 por ciento, llevando su precio promedio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a $170 por litro, mientras que el gasoil subiría un 8 por ciento, alcanzando los $90 por litro.
El impuesto que más aumentó en la era Milei
El último informe de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero relevó que el impuesto a los Combustibles generó ingresos por $ 447.099 millones en diciembre pasado, lo que implicó una variación interanual del 627 por ciento.
La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que por este concepto, en 2025 se recauden 5,5 billones de pesos.
Surtidores




