“La calidad de vida cada vez se deteriora más, en agosto los números nos dicen que una familia tuvo que tener como mínimo $807.000 para cubrir todos los gastos. Sabemos que esa realidad no se traslada al conjunto de la población, está muy por debajo de lo que se necesita, y lo que tuvo que tener como ingreso solo para los alimentos es una cifra superior a $363.000”, expuso Lezcano sobre el relevamiento que realiza el instituto en comercios de Resistencia y Sáenz Peña.
La directora del ISEPCI aseguró que en el sector relevado la situación “es muy difícil y se ve diariamente cómo cada vez alcanza menos”. En cuanto a la inflación oficial del 4%, señaló que el valor real en el negocio de cercanía, donde la gente compra, el incremento se dio en más del 7%”.
Indicó que “frutas y verduras son los dos rubros que más aumentaron en agosto, en el valor interanual hay más de 300% de aumento, un salto muy grande y esto hace que las familias resignen productos y alimentos que son necesarios”, advirtió.
“En el caso del rubro almacén, los productos que más aumentaron fueron la harina, el azúcar, el aceite. En el caso de verdulería, la acelga, la mandarina, la pera, la papa; y en el caso de los cortes de carne, la molida y el pollo”, detalló.
En referencia a la caída del consumo de carne, dijo que incluso los “cortes de carnes más comunes también se hacen imposible consumir”. “En las carnicerías hoy ya no se pide el kilo de carne, la gente pide por los pesos que tiene y esto demuestra el poco poder de compra que tiene hoy la gente”, expresó.
Por otra parte, Lezcano apuntó que en los últimos meses se registró el cierre de algunos comercios: “Esta es una realidad que nos muestra la cruda situación que se está viviendo. Ese negocio barrial que cerró es una familia que quedó sin su fuente de ingreso. Hoy es muy difícil sostener el stockeo, la posibilidad de tener productos de diferentes marcas o de calidad, las que están hoy son de segundas y terceras marcas. Los ingresos están muy por debajo de lo que se necesita”, acotó
Comedores y merenderos
Consultada sobre la situación de los comedores y merenderos barriales, aseveró que “se están sosteniendo con la solidaridad de las familias, que el poco ingreso que tienen van poniendo. Se arma la olla común y se resuelve el plato de comida para los vecinos del barrio”.
“En la provincia, la asistencia es muy mínima y no alcanza a cubrir porque la demanda es muy grande. Hay muchísimas familias que se acercan a comedores y espacios de contención y, lamentablemente, la ayuda es insignificante para la realidad que transitamos en la provincia. La solidaridad de la gente es la que está hoy presente”, reafirmó.




