La directora del ISEPCI, Patricia Lezcano, el instituto que mide los precios de productos en Resistencia y Presidencia Roque Sáenz Peña, en almacenes de cercanía y supermercados, expresó que hay “una difícil situación que están pasando los comercios barriales, donde hace muchos años que venimos realizando este relevamiento, monitoreando cómo se producen las variaciones de los productos de la canasta básica alimentaria”, que son 57, para tener una dieta equilibrada.
Reveló que “en el mes de julio tuvimos una valoración negativa, pero que esto está muy relacionado con respecto a la poca venta que hay, al bajo consumo de la gente. Hoy no tienen para comprar lo que realmente se necesita. Esto lo vemos no solo en los negocios de cercanìa, sino también en los supermercados y mayoristas”.
Habló de las dificultades para hacer un “stockeo”, del cierre de muchas verdulerías, porque las frutas y las verduras son las que más subieron y tienen “poca duración en el tiempo y se tienen que consumir rápidamente”, y menciona el precio de la cebolla, que “subió 460% en un año. Un producto esencial, junto con la papa, el morrón, zanahoria, el tomate que tuvo un 430% de incremento”.
Las mismas dificultades se registran en el rubro almacén, o carnicería “con una baja pronunciada en el consumo de carne, que se ha convertido en un producto de lujo”.
Sobre la manera de consumir y los cambios, señala que “un poco la modalidad de compra, con la forma de fraccionar o vender por unidad que han puesto en marcha los almacenes, y también la inclinación por productos que sacian en el momento. Esto se da y mucho. Las familias van eliminando los lácteos y otros productos”.
Recordó también que “todos los años, en los meses de septiembre y octubre, nos situamos en los comedores y merenderos donde concurren niños y adolescentes, revisamos talla y peso para saber la situación nutricional. Nos encontramos con un importante porcentaje de mal nutrición, sobre todo en la franja etaria en edad escolar, sobre todo en la preminencia de sobrepeso y obesidad”.
“Esto tiene que ver se incorporan productos, mucho hidrato de carbono, grasa, azúcares, que sacian pero que repercuten, y mucho, en la salud. Hoy sabemos las consecuencias que trae cuando uno no tiene una buena nutrición. Lo vemos en el rendimiento escolar y en el desarrollo integral de ese niño”, dijo Lezcano.
Abordó además el tema de la subsistencia de comedores y merenderos. “La ayuda nacional, que en diciembre se ha cortado, trajo una consecuencia muy lamentable, porque hay muchísimas familias que concurren a comedores y merenderos, que hoy se están sosteniendo gracias a la voluntad y el esfuerzo que le ponen los vecinos para hacer esa olla comunitaria o esa leche comunitaria, para muchos chicos que a veces se van a dormir sin cenar”.
Insistiendo en que la modalidad de fraccionar la mercadería, le permite a los almacenes poder vender, y lamenta “el endeudamiento que tienen aquellas personas que cuentan con una tarjeta de crédito, pagando en dos o tres cuotas”.
Estimó que “hoy una necesita como mínimo tres salarios mínimos para poder resolver las necesidades básicas. Una familia con dos hijos ya está por debajo de eso y necesita otro trabajo. Y hoy se han recortado mucho las changas y los trabajos extras”.
Mencionado también a la gente que está quedando sin trabajo, que “se ve y mucho. Es una situación que no solo atraviesa al sector popular, sino a todos”, los esfuerzos extraordinarios de las familias para poder solventar los estudios de sus hijos, y se despide recordando que “trabajamos mancomunadamente con los comedores y merenderos de Libre del Sur territorial. Nos pueden ubicar en las distintas páginas que tienen, y redes sociales, donde la gente puede escribir para realizar aportes a los comedores. No hay problemas en ir a buscar, y es de gran ayuda que se colabore”, concluyó Patricia Lezcano.




