Por el profesor Oscar Ponce*
Bajo la presidencia de Juan Domingo Perón y con la influencia de María Eva Duarte, más conocida como Evita, los trabajadores encontraron una voz que resonaba con fuerza en sus luchas y aspiraciones.
Cuando el Chaco era todavía un Territorio Nacional, sus habitantes se veían afectados por intereses externos que controlaban su destino, impidiéndoles participar activamente en la toma de decisiones. Los trabajadores, organizados en la CGT, exigían participación en los organismos democráticos que se les negaban debido a su condición territorial, limitando su protagonismo en la vida política y económica del país y la provincia. Estos reclamos apuntaban a la necesidad de una coparticipación justa, similar a la de otras provincias, y al derecho de autogobernarse.
En respuesta a estas demandas, Perón y Evita comenzaron a recorrer diferentes regiones del país, llevando un mensaje de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política.
La Fundación Eva Perón, con un enfoque profundamente solidario, respondía de manera concreta a las necesidades de los sectores más vulnerables, mientras prestaba especial atención a los pedidos de los trabajadores, dirigidos por el secretario General de la CGT, don Felipe Gallardo. Fue en este contexto que la CGT formalizó el pedido de convertir al Territorio Nacional del Chaco en una provincia.
Evita se entusiasmó con la idea de crear una nueva provincia, una que representara un concepto renovador de sociedad, con instituciones fuertes y una vida democrática plena, alineada con la visión de país que Perón soñaba. Así, se decidió nombrarla inicialmente como ”Provincia Presidente Perón”.
El gobierno nacional tenía entonces la tarea de dotar a la nueva provincia de los instrumentos legales necesarios para cumplir con sus objetivos. Se redactó una nueva Constitución, inspirada en los ideales peronistas y en sintonía con la Constitución Nacional de 1949. Esta nueva Carta Magna, que proclamaba “Nosotros, los representantes del Pueblo Trabajador…”, se erigió como un símbolo de los principios patrióticos del peronismo y la fuerte participación de la CGT en su elaboración, marcando un hito en la historia constitucional argentina.
La participación de las organizaciones presididas por Don Felipe Gallardo fue fundamental para que Eva Perón lo designara como primer candidato a Gobernador de la Provincia Presidente Perón, acompañado por el joven escribano del Partido Justicialista, Don Deolindo Felipe Bittel, quien proponía que la Cámara de Diputados se conformara con una representación equilibrada de trabajadores y miembros de las organizaciones políticas de la provincia.
Hoy, en un contexto diferente, es vital retomar ese legado de lucha por los derechos de los trabajadores, enfrentando los desafíos actuales con la misma determinación.
Debemos luchar contra la desocupación, evitar despidos arbitrarios, y garantizar empleos dignos con salarios justos, asegurando el bienestar de nuestras familias.
Para lograrlo, es imprescindible fomentar la creación de empleo, impulsar nuevas fábricas e industrias que absorban la mano de obra desocupada, y trabajar unidos por el sueño de una provincia grande y próspera. Solo así, organizados y solidarios, seremos más fuertes.
(*) Miembro colaborador de la CGT Chaco




