En la Argentina, se debería presentar un proyecto de ley para crear un Fondo Soberano, tomando como referencia el modelo de Noruega, que administra una parte de los ingresos provenientes de sus recursos petroleros en beneficio de toda la población y de las generaciones futuras.
Por el Ing. José Sesma
Por eso, me parece muy acertado pensar en la creación de un Fondo Federal de Renta Extraordinaria, alimentado por una porción de los ingresos generados por Vaca Muerta, las energías renovables y otros proyectos estratégicos.
En materia energética, deberíamos promover las energías renovables y establecer precios competitivos para el consumo de los argentinos y de los países del MERCOSUR, procurando que esa energía a precios adecuados también sea un incentivo para la radicación de industrias en todas las regiones del país, generando inversión, agregado de valor y empleo. Claro está que, como primera medida, deberíamos conocer con precisión el costo real de generación de cada fuente de energía.
Lo mismo debería aplicarse a proyectos estratégicos como la instalación de una planta petroquímica en Colonia Libertad, provincia de Corrientes, destinada a producir amoníaco y urea granulada, insumos fundamentales para la producción de fertilizantes y, consecuentemente, para mejorar los rendimientos de nuestra agricultura y ganadería.
Creo que ese es el camino: transformar la riqueza de nuestros recursos naturales en desarrollo, inversión, industria, trabajo y bienestar para las generaciones presentes y futuras.
Y es precisamente desde esta perspectiva que podemos comenzar a responder la pregunta planteada por el Dr. Jorge Simonetti en su nota publicada en El Litoral de Corrientes: “¿Quién se queda con la guita de Vaca Muerta?”
La respuesta debería ser clara: la renta de nuestros recursos naturales debe convertirse en desarrollo para todos los argentinos y no agotarse en el presente.




