En diálogo con CIUDAD TV, el médico psiquiatra Fernando Dortignac aseguró que la prevención del suicidio demanda un compromiso social con las personas más cercanas que puedan llegar a manifestar signos de angustia o de aislamiento. “Si estamos más atentos podemos llegar a prevenir y evitar”, reflexionó.
Dortignac cuestionó la idea instalada de que comunicar sobre suicidio puede generar un efecto de imitación. Para el especialista, ese estigma termina jugando en contra: cuanto más se informa la sociedad y más se conocen las señales de alerta, mayores son las posibilidades de intervenir a tiempo. Citó cifras que hablan de una persona que se quita la vida cada 40 segundos en el mundo y remarcó que el acompañamiento psicológico y psiquiátrico oportuno puede reducir sensiblemente esa incidencia.
Las señales de alerta
“El suicidio no es, no hay que estigmatizarlo como que solamente es un problema de salud mental, hay un montón de otros factores que pueden estar en relación que no son necesariamente de salud mental”, explicó el entrevistado, quien advirtió que también inciden factores psicosociales, económicos y vinculares: la ruptura de una relación, un duelo mal elaborado o una crisis económica sin salida percibida pueden derivar en ese desenlace. En ese sentido, explicó que se trata de un proceso que se gesta con el tiempo, a partir de la acumulación de distintos factores, y no de una decisión que surge de un día para el otro.
Entre los signos a observar mencionó el aislamiento progresivo, la ausencia en espacios habituales —el trabajo, la escuela, los grupos sociales— y ciertas conductas de despedida que pueden pasar inadvertidas si no hay atención activa del entorno. Frente a esas señales, recomendó no minimizarlas y animarse a preguntar directamente cómo está la persona, ofrecer compañía concreta y escuchar sin juzgar. “Esto es un trabajo que todos tenemos que hacer, ver en los que nos rodean principalmente, los que nos rodean, como decía: mi amigo, mi familiar, le pasó algo, no le pasó algo, cambió su comportamiento, sus emociones”, graficó.
En ese contexto, subrayó la importancia de “de estar más atento, de conocer más esto, toda la sociedad, en donde estemos, comenzando de nuestros amigos que nos rodean, de nuestra familia, porque podemos llegar a prevenir y evitar”.
Una diferencia de género
Consultado sobre las diferencias entre hombres y mujeres, Dortignac señaló que el suicidio es más frecuente entre varones —explicó que, de cada cinco casos, entre tres y cuatro corresponden a hombres— y lo atribuyó en parte al mandato social que dificulta que puedan expresar que están atravesando un mal momento. Según indicó, las mujeres suelen comunicar más sus dificultades y tienen más intentos previos, lo que en los hechos abre más oportunidades de intervención y ayuda.
El rol de las redes sociales y los picos estacionales
El especialista relativizó el peso de las redes sociales como causa directa del fenómeno, aunque reconoció que generan malestar por la comparación constante con la vida de otros. También mencionó que, según la evidencia con la que trabajan los profesionales de salud mental, los picos de casos suelen darse en primavera y en verano, cuando una persona que atravesaba un cuadro depresivo recupera algo de energía física para poner en marcha una decisión que durante el invierno no tenía fuerzas para concretar.
Dónde pedir ayuda
Dortignac remarcó que existen dispositivos de salud mental disponibles, entre ellos la guardia de emergencias psiquiátricas del hospital y líneas telefónicas de asistencia, como el 107 para situaciones de riesgo inmediato y la línea nacional 011-5275-1135. Insistió en que la responsabilidad de la prevención no puede recaer solo en esos canales institucionales, sino que requiere del compromiso activo de la comunidad para animarse a preguntar, acompañar y sostener a quienes atraviesan una crisis.




