El nutricionista Juan Ignacio Araño alertó sobre el ingreso irregular de medicamentos desde Paraguay y su comercialización fuera de las farmacias. Señaló que algunos productos pueden no respetar las condiciones de fabricación, conservación o cadena de frío y advirtió sobre el riesgo de utilizarlos sin evaluación y seguimiento médico.
La venta y utilización de medicamentos para adelgazar de procedencia dudosa se convirtió en una práctica que genera preocupación entre especialistas. En declaraciones a CIUDAD TV, el nutricionista Juan Ignacio Araño advirtió sobre el ingreso ilegal de estos productos desde Paraguay y remarcó los riesgos que implica utilizar inyecciones cuya procedencia y condiciones de conservación no pueden ser garantizadas.
“Realmente se está viendo, por noticias y por referencias que me hacen los pacientes en el consultorio, que se encuentra completamente descontrolado” el contrabando de medicamentos en la región, sostuvo Araño. Según explicó, muchos de estos productos ingresan al país de manera irregular y luego son comercializados por fuera del circuito habilitado.
El especialista puso el foco no solamente en la ilegalidad de la operación, sino principalmente en sus consecuencias sanitarias. “Lo importante es alertar y dimensionar el riesgo que tiene para la salud utilizar un medicamento que no se conozca de dónde procede, dónde fue fabricado, cómo fue introducido al país o en qué condiciones fue trasladado”, señaló.
En ese sentido, advirtió que los productos de procedencia desconocida pueden generar efectos secundarios graves y resultar potencialmente mortales.
El riesgo del contrabando y la cadena de frío
Araño explicó que los medicamentos utilizados para el tratamiento de la obesidad y la diabetes llevan años de investigación, evaluación y seguimiento, y que actualmente forman parte de la práctica médica. Sin embargo, remarcó que en Argentina los medicamentos deben adquirirse en farmacias y bajo las condiciones establecidas por la normativa.
“Todo medicamento que es utilizado en Argentina debe ser comprado en una farmacia, por ley, por seguridad, y fuera de eso todo lo que hagamos es sumamente riesgoso y peligroso”, afirmó.
El nutricionista también explicó que Paraguay cuenta con fabricantes de este tipo de medicamentos dentro de su marco legal, pero alertó sobre la existencia de copias y productos que podrían ser elaborados o envasados sin los controles sanitarios correspondientes.
A esto se suma, según señaló, un problema particularmente importante: la cadena de frío. Al tratarse de medicamentos inyectables de administración subcutánea, requieren condiciones adecuadas de conservación y traslado. Un transporte irregular podría provocar contaminación y aumentar el riesgo de infecciones al momento de la aplicación.
Un mercado que crece antes del verano
El especialista vinculó también el aumento de la demanda con la llegada de la primavera y el verano, períodos en los que muchas personas buscan tratamientos rápidos para bajar de peso.
Sin embargo, sostuvo que recurrir a productos de origen desconocido no se justifica tampoco por razones económicas. Explicó que en Argentina existen medicamentos análogos de GLP-1 comercializados por tres laboratorios y que la mayor disponibilidad produjo una reducción de los costos.
Según indicó, estos tratamientos parten actualmente de alrededor de 100 mil pesos, por lo que consideró que el precio no debería llevar a los pacientes a recurrir a productos ilegales o de procedencia incierta.
“Ningún medicamento tiene que ser vendido en un consultorio”
Araño también apuntó contra una práctica que, según afirmó, involucra a algunos profesionales de la salud: la venta y aplicación de estos productos directamente en consultorios.
“Colegas inescrupulosos lo están vendiendo en su consultorio, lo cual lo vuelve mucho más peligroso porque minimiza otra vez el riesgo”, advirtió. Y remarcó: “Ningún medicamento tiene que ser vendido en un consultorio. Debe ser comprado en las farmacias bajo prescripción médica, con la receta correspondiente”.
Frente a quienes estén interesados en realizar un tratamiento para adelgazar, recomendó recurrir en primer lugar a un médico de confianza y, cuando corresponda, a especialistas en obesidad. La medicación, explicó, debe formar parte de un tratamiento integral y no convertirse en una solución aislada.
Evaluación médica antes de iniciar un tratamiento
El nutricionista remarcó que el tratamiento farmacológico de la obesidad requiere una evaluación previa, estudios de laboratorio y la identificación de posibles enfermedades asociadas.
Explicó que la obesidad es una patología compleja y multifactorial, por lo que la idea de que un medicamento por sí solo puede resolverla genera un “pensamiento mágico” que debe ser desarmado desde la consulta médica.
Entre las posibles comorbilidades que deben ser evaluadas mencionó problemas hepáticos, diabetes, osteoartritis, insuficiencia cardíaca y trastornos del sueño, además de antecedentes familiares que puedan incrementar los riesgos.
Araño también afirmó que la ANMAT viene realizando advertencias sobre medicamentos que no cuentan con la autorización correspondiente y alertó sobre la creciente naturalización de estas prácticas.
Según relató, incluso recibió referencias de pacientes de localidades del interior del Chaco que contaron que personas llegan a vender estos productos directamente en los pueblos. Algunos consumidores, señaló, ya habrían presentado efectos secundarios e intolerancias digestivas.
Para el especialista, allí reside uno de los principales peligros: cuando una práctica comienza a repetirse y se vuelve habitual, se pierde de vista el riesgo que implica.




