Los reclamos de la entidad empresaria, durante el acto alusivo ante las sillas vacías que dejó el Gobierno nacional, resonaron a lo largo del país. “Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”, solicitó el presidente de la Unión Industrial Argentina y pidió medir la economía “no solamente por la evolución de la inflación”. Su vice fue más duro y le apuntó a Caputo por ser ”un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”.
La UIA aprovechó el Día de la Industria para enviarle un mensaje directo al Gobierno nacional, que casi vació de representantes el evento de la poderosa entidad fabril. Desde el Laboratorio Elea, el presidente de la entidad, Martín Rappallini, puso sobre la mesa los números de la crisis: una caída productiva del 10% frente a 2022 y la pérdida de 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados desde agosto del año pasado.
Frente a este escenario, propuso “siete puentes” para que las fábricas, en especial las pequeñas y medianas empresas, logren sobrevivir a la actual transición económica.
El reproche político quedó para el cierre del discurso, pero resonó como una respuesta directa a la tensión acumulada con la Casa Rosada y a los reiterados agravios que el presidente Javier Milei lanzó contra el sector, a quienes varias veces acusó de “prebendarios” o de cazar en el zoológico.
“Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”, reclamó el titular de la UIA frente a su auditorio. Si bien admitió que puede haber diferencias sobre las políticas que necesita el país, exigió que “el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”.
Para la cúpula fabril, el Ejecutivo debe cambiar urgente su mirada sobre la industria nacional. Rappallini recordó que el sector representa cerca del 18% del PBI, concentra el 20% del empleo y aporta alrededor del 30% de la recaudación tributaria nacional. Con ese peso económico y federal como argumento, pidió que la industria “tiene que ser reconocida como una de las vías centrales para el progreso” y “formar parte explícita del proyecto de desarrollo argentino”.
Los siete puentes para cruzar la recesión
Ante una economía que combina el orden fiscal con una mayor apertura importadora y una recesión severa en las fábricas, la central detalló sus siete ejes de gestión. El primer punto es la reconstrucción del crédito para capital de trabajo y consumo, bajo la advertencia de que la caída prolongada de la actividad destruye a las empresas. A esto le sumaron la necesidad de un “Pacto Fiscal Industrial Federal” para bajar gradualmente impuestos distorsivos como Ingresos Brutos, sellos y tasas municipales, a los que consideran el núcleo del costo argentino.
“Impuestos, regulaciones, costos logísticos e infraestructura deficiente, restricciones financieras, distorsiones de precios y permanentes cambios de reglas fueron acumulándose hasta hacer cada vez más difícil competir desde la Argentina. Por eso, llegamos a hoy con una estructura profundamente distorsionada – llamada Costo Argentino- que tenemos que transformar si queremos volver a crecer”, aseguró el titular de la UIA.
Los empresarios también le exigieron al Estado que garantice una competencia leal y facilite la logística. Hubo un fuerte reclamo para combatir el contrabando y la informalidad; de hecho, advirtieron que en algunos rubros los productos ingresados por vías irregulares ya representan entre el 30% y el 50% del mercado. En paralelo, pidieron promover concesiones y esquemas de inversión público-privada para solucionar deficiencias históricas de infraestructura, desde las demoras en los puertos hasta el deterioro de rutas y redes eléctricas.
La central industrial también pidió un auxilio financiero inmediato y la aplicación efectiva de la reforma laboral. Por un lado, solicitaron reprogramar deudas, suspender embargos de cuentas y acelerar la devolución de los saldos impositivos a favor para darle algo de liquidez a las pymes asfixiadas. Por el otro, celebraron la nueva legislación laboral como una oportunidad para actualizar convenios colectivos atrasados, aunque advirtieron que el éxito de ese marco dependerá de frenar de una vez la industria del juicio y reducir la litigiosidad.
“En estos últimos dos años, mientras los servicios aumentaron alrededor de un 400% y el nivel general de precios cerca de un 190%, los precios industriales crecieron tan solo un 140%. La industria fue uno de los principales pilares de este proceso de desinflación. La industria le está poniendo el hombro en la estabilización”, sostuvo Rappallini.
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