Tenía 95 años y fue uno de los protagonistas de la organización de la histórica rebelión obrera y estudiantil de 1969. Asesoró a la CGT y a distintos gremios y fue un articulador clave entre dirigentes como Elpidio Torres, Agustín Tosco y Atilio López.
Lucio Garzón Maceda, histórico abogado laboralista y una de las figuras vinculadas a la organización del Cordobazo, murió este lunes a los 95 años en su casa de Villa Allende, Córdoba. Su trayectoria estuvo estrechamente ligada durante más de siete décadas al movimiento sindical y político cordobés y a la defensa de los trabajadores.
Quién fue Lucio Garzón Maceda
Garzón Maceda fue abogado de la CGT de Córdoba y también de la central obrera a nivel nacional, además de asesorar durante décadas a distintas organizaciones gremiales. Su nombre quedó particularmente asociado al Cordobazo, la histórica movilización obrera y estudiantil del 29 de mayo de 1969 contra la dictadura de Juan Carlos Onganía.
Uno de los aspectos centrales de su trayectoria fue el papel que desempeñó en la articulación entre dirigentes sindicales de distintas corrientes. Garzón Maceda estuvo vinculado a Elpidio Torres, de SMATA; Agustín Tosco, de Luz y Fuerza; y Atilio López, de la UTA, tres dirigentes fundamentales en la construcción de la protesta que terminó desbordando a las fuerzas policiales y obligó a la intervención del Ejército.
La noche previa al Cordobazo, Garzón Maceda participó de una reunión con dirigentes gremiales en una parrilla del centro de Córdoba, donde se analizaron las posibles derivaciones de la movilización prevista para el día siguiente. Ese encuentro forma parte de los elementos que explican el carácter organizado de aquella jornada histórica.
“No tuvo nada de espontáneo”
Años después, Garzón Maceda se encargó de cuestionar una de las interpretaciones más difundidas sobre el Cordobazo: la idea de que había sido una explosión espontánea de trabajadores y estudiantes.
En una entrevista realizada por Canal 10 con motivo del 45° aniversario de la jornada, y recuperada ahora por Cba24n, fue categórico: “No tuvo nada de espontáneo, se cae solo. El mito lo crearon los derrotados en la calle y lo construyeron desde las Universidades”, sostuvo.
Según su reconstrucción, la huelga activa había sido planificada previamente por los principales referentes sindicales. En ese proceso, destacó especialmente la participación de Elpidio Torres, Agustín Tosco y Atilio López. También vinculó el crecimiento de la conflictividad con el intento de quitar el denominado sábado inglés y con la represión de una asamblea de trabajadores de SMATA.
“Esa noche se terminó la paz de Onganía; el trabajador de SMATA se hartó porque le querían sacar el sábado inglés y encima lo reprimían”, recordó Garzón Maceda en aquella entrevista.
El papel de SMATA y Elpidio Torres
En su interpretación del Cordobazo, el abogado laboralista también reivindicó el papel de los trabajadores mecánicos y de Elpidio Torres, a quien consideraba determinante para que la protesta alcanzara la dimensión que finalmente tuvo.
Recordando una frase que atribuía a Agustín Tosco, afirmó: “Sin el SMATA y sin Elpidio Torres no hubiera habido Cordobazo”.
Garzón Maceda también explicó que la articulación sindical permitió superar las diferencias entre las distintas corrientes del movimiento obrero cordobés. Torres y López pertenecían a una central sindical diferente de la que integraba Tosco, pero los dirigentes lograron confluir en una acción común contra la dictadura.
En palabras del propio Garzón Maceda: “La pretendida división o enfrentamiento; lo piensan López y Torres entre la primera y segunda semana de mayo y lo invitan a Tosco que estaba en la otra CGT y él invita a los estudiantes. Por eso terminan todos juntos”.
La unidad de sectores sindicales con diferentes tradiciones políticas fue, de acuerdo con su reconstrucción, uno de los elementos centrales para comprender la magnitud de la jornada del 29 de mayo.
“No fue el comienzo de la lucha armada”
Garzón Maceda también rechazó las interpretaciones que vincularon directamente al Cordobazo con el posterior desarrollo de las organizaciones armadas.
“El Cordobazo fue el final de un proceso de lucha sindical y civil, no el comienzo de la lucha armada. Fue la expresión masiva de todo lo contrario al foquismo”, sostuvo en la entrevista recuperada por Cba24n.
Para el histórico abogado, el significado de aquella jornada debía buscarse en la capacidad de los trabajadores para trascender sus reclamos sectoriales y convertirse en protagonistas de una confrontación más amplia contra la dictadura.
En ese sentido, también afirmó: “Nadie reivindica el Cordobazo por los incendios. Lo que la gente festeja es que un sector de la clase trabajadora se constituyó en vanguardia, no por sus intereses corporativos, sino por las libertades públicas de toda la sociedad frente a una dictadura”.
La frase resume una de las ideas que Garzón Maceda sostuvo a lo largo de los años: el valor histórico del Cordobazo no estaba solamente en las reivindicaciones laborales que dieron origen al conflicto, sino en la capacidad del movimiento obrero para asumir un papel central en la lucha por las libertades públicas.
Persecución, cárcel y exilio
La trayectoria de Garzón Maceda no terminó con el Cordobazo. Su actividad sindical y política continuó durante los años siguientes y estuvo marcada por la persecución y la represión.
Tras su detención durante la dictadura de la denominada Revolución Argentina, continuó vinculado a la defensa de dirigentes sindicales. Más tarde, durante la última dictadura militar, debió exiliarse en Francia. Con el retorno de la democracia regresó al país y retomó su actividad como abogado laboralista, con trabajo tanto en Córdoba como en Buenos Aires.
Después de su regreso, ocupó cargos públicos durante las gestiones presidenciales de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, aunque su actividad continuó estrechamente ligada al asesoramiento de organizaciones gremiales.
Durante los últimos años había dejado su actividad profesional y permanecía en su casa de Villa Allende.
Una vida ligada al movimiento obrero
La muerte de Garzón Maceda representa la desaparición de una de las últimas figuras que participaron directamente de la organización del Cordobazo y que, durante décadas, mantuvieron viva la memoria de aquella jornada.
Su trayectoria atravesó buena parte de la historia del sindicalismo argentino: desde los conflictos obreros de Córdoba y la resistencia a la dictadura de Onganía hasta la persecución durante la última dictadura y el regreso de la democracia. Su figura quedó asociada particularmente a la defensa jurídica de los trabajadores y a la articulación entre distintas corrientes del movimiento obrero.
Con su muerte, el movimiento obrero pierde a un histórico abogado laboralista y a uno de los hombres que conocieron desde adentro la organización de una de las jornadas sindicales y políticas más trascendentes de la historia argentina.
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