El 18 de julio, el camarista cumple 75 años, la edad límite para los jueces. No consiguió el respaldo del Gobierno para buscar un nuevo aval del Senado para quedarse por cinco años más. Mientras tanto, Milei se entusiasma con renovar la mitad de la Cámara Federal.
Martín Irurzun cumplirá 75 años el próximo sábado 18 de julio. Es la edad límite que establece la Constitución para ejercer como juez, pero él busca un fallo judicial que le permita permanecer. A Javier Milei, que podría haber mandado su pliego al Senado para estirar su estadía en el segundo piso de Comodoro Py, no le interesa en lo más mínimo que continúe como integrante de la Cámara Federal porteña –por donde pasan investigaciones clave como $LIBRA, los negociados en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis) o la situación patrimonial de Manuel Adorni–. Irurzun pretende llevar en los próximos días la discusión a la Corte Suprema y no quiere que intervenga en el debate del caso el presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti.
Irurzun lleva más de 30 años como integrante de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Py. De perfil bajo, tuvo su momento de mayor notoriedad durante el macrismo, cuando le dio nombre a la doctrina que permitió encarcelar a exfuncionarios kirchneristas por supuestamente contar con “poder residual”. En aquellos años, Irurzun también estuvo al frente de la llamada oficina de escuchas, que el líder del PRO puso bajo la órbita de la Corte Suprema.
Los días de influencia indiscutida de Irurzun ya no son tales. Hace un mes presentó ante el fuero contencioso administrativo un pedido para que le concedan una medida cautelar que le permita permanecer en la Cámara Federal porteña pese a no contar con el aval del Senado. No tuvo éxito, por el momento, en su cruzada. La pretensión fue rechazada inicialmente por el juez Enrique Alonso Regueira y el lunes hizo lo propio la Sala I de la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo.
La Constitución establece en su artículo 99, inciso cuarto, cuál es el mecanismo. “Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para mantener en el cargo a cualquiera de esos magistrados, una vez que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos cuya edad sea la indicada o mayor se harán por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite”, dice la Carta Magna.
La permanencia de un juez que está por cumplir 75 años requiere ciertos elementos: que él informe al Poder Ejecutivo su voluntad de permanecer en el cargo, que el Gobierno impulse su pliego y que el Senado le preste un nuevo acuerdo. Todo se cortó a nivel Gobierno, donde Irurzun no parece gozar de demasiadas simpatías.
La Corte Suprema ya discutió una situación similar en marzo de 2017. Lo hizo ante el caso de Leopoldo Schiffrin, integrante de la Cámara Federal de La Plata, que había impugnado la constitucionalidad del límite de los 75 años. En esa oportunidad, la mayoría del máximo tribunal –integrada por Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Rosatti– sostuvo que los convencionales constituyentes no se excedieron en 1994 al introducir ese límite para el ejercicio de la magistratura y que éste no afecta la independencia judicial. En minoría quedó Carlos Rosenkrantz, quien sostuvo que el Congreso no había facultado a la convención constituyente para reformar ese articulado.
Irurzun está dispuesto a meter el dedo en la llaga de la interna de la propia Corte. En el recurso que presentó ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal –que debe decidir si lo concede para que vaya al máximo tribunal–, Irurzun pidió que se excuse Rosatti. Dice que no lo va a recusar, pero que él mismo debería apartarse por el mero hecho de que él fue uno de los convencionales constituyentes. “Estaría juzgando como magistrado la validez de aquello que validó como convencional constituyente”, dice el escrito que presentaron sus abogados, Alberto Antonio Spota y Federico Martín Dal Maso. Rosatti es el mejor interlocutor que tiene el sector del Gobierno que se encolumna detrás de Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem en la Corte Suprema.
El camarista también sostiene que la mayoría que propició el fallo Schiffrin ya no existe desde que Maqueda se retiró al cumplir los 75 años. Si mantuvieran su criterio, no se llegaría a los tres votos necesarios para tener una mayoría porque se encontrarían, por un lado, Rosatti y Lorenzetti y, por otro, Rosenkrantz.
Sea como sea, Irurzun necesita una definición rápida porque el 18 de julio cumple 75 años. En el Gobierno cuentan los días para tener una nueva vacante en la Cámara Federal, lo que implicaría que Milei podrá designar a la mitad de los integrantes de un tribunal clave.
La Cámara Federal está conformada por dos salas de tres integrantes cada una. En la Sala I están Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia –todos llegados al tribunal durante el gobierno de Cambiemos–. En la Sala II están Irurzun, Eduardo Farah y Roberto Boico.
En 2020, la Corte Suprema afirmó que los traslados de Bruglia y Bertuzzi desde un tribunal oral a la Cámara Federal no eran permanentes y que la única forma de acceder a un cargo era a través de un concurso. Sin embargo, los supremos dijeron que deberían quedarse hasta en tanto se designaran a sus reemplazantes.
En febrero de 2021, comenzó el concurso para las dos vacantes en la Cámara Federal. Bertuzzi concursó para quedarse en el cargo, pero no obtuvo el mejor puntaje. Quedó 21º en el orden de mérito, pero consiguió que lo subieran quince lugares para estar en la nómina de los escogidos por el Consejo de la Magistratura.
Apurado por los trámites para llenar los casilleros en el Poder Judicial, Milei firmó el 16 de junio pasado el decreto 467/2026, que reduce la participación ciudadana en la selección de los magistrados y acorta los tiempos para el Poder Ejecutivo. Tras la firma de este decreto, la Casa Rosada publicó los nombres de los seis candidatos para la Cámara Federal.
En el Gobierno dicen que en los próximos días se conocerán quiénes serán los dos candidatos para ocupar los lugares de Bruglia y Bertuzzi. Será en un momento clave porque la Sala I de la Cámara Federal deberá revisar, por ejemplo, la decisión del juez Marcelo Martínez de Giorgi de excluir a los querellantes en la causa $LIBRA –lo que es una gran noticia para el Presidente, ya que la acusación, de esta forma, quedará únicamente en manos del fiscal Eduardo Taiano.
Pablo Yadarola, juez en lo penal económico, suena como favorito para reemplazar a Bruglia. Todo indica que Bertuzzi se quedaría. Si efectivamente Milei elige a Yadarola y a Bertuzzi, ellos deberían conseguir el acuerdo del Senado para el cargo. No es una tarea imposible, ya que se trata de una mayoría simple. El Gobierno logró que le aprobaran 74 pliegos.
Está previsto que el Senado sesione el jueves próximo y trate otra treintena de postulaciones para jueces, fiscales y defensores. En el temario se destaca el caso de Víctor Pesino, el camarista que avaló la reforma laboral que el oficialismo aprobó a las apuradas durante las sesiones extraordinarias de verano y que intervino la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) –situación que el gremio únicamente atravesó en 1955, 1976 y durante el gobierno de La Libertad Avanza (LLA).
Pesino ya defendió su pliego en la Comisión de Acuerdos, donde el peronismo le salió al cruce y Patricia Bullrich cerró filas con él. A diferencia de lo sucedido con Irurzun, Milei sí está interesado en que Pesino permanezca en la Cámara del Trabajo después de cumplir los 75 años.
Página/12




