El director de Politikón Chaco analizó el IPC del 2,6% registrado en abril y sostuvo que, aunque el Gobierno logró cortar once meses consecutivos de aceleración inflacionaria, todavía persisten desequilibrios que dificultan consolidar un sendero de desinflación. También alertó sobre la caída de la recaudación nacional y el impacto en las provincias.
El director de Politikón Chaco, Alejandro Pegoraro, analizó los últimos datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y consideró que el 2,6% de inflación registrado en abril representa un alivio parcial para el Gobierno nacional, aunque remarcó que aún existen múltiples obstáculos para estabilizar los precios y alcanzar niveles más bajos.
En diálogo con CIUDAD TV, Pegoraro sostuvo que el principal dato positivo del mes fue haber interrumpido “once meses consecutivos de aceleración de la inflación”, aunque aclaró que la meta del 2% mensual ya quedó atrás. “El objetivo primero era volver a perforar el techo del 3% y empezar un nuevo sendero de desaceleración, algo que se vio en abril”, explicó.
Sin embargo, advirtió que detrás de esa mejora persisten factores estructurales que continúan presionando sobre el costo de vida. Entre ellos mencionó los aumentos en tarifas energéticas, servicios públicos y alimentos, especialmente luego de las subas registradas en carne durante los últimos meses.
“El proceso todavía está muy lejos de consolidar un sendero de desinflación. Hay muchos obstáculos y desequilibrios en el sistema general de precios que hacen más difícil estabilizar la inflación en torno al 2%”, afirmó.
El índice actualizado y el impacto de los servicios
Pegoraro también se refirió a la discusión sobre la actualización de la metodología del IPC, una modificación pendiente que, según explicó, podría alterar los resultados actuales al reflejar mejor el peso de ciertos gastos en los hogares.
“El 2,6% de abril hubiera sido aproximadamente 2,8% con el índice actualizado”, señaló. Según detalló, la principal diferencia radica en que la metodología vigente todavía otorga mayor ponderación a bienes, particularmente alimentos, mientras subestima gastos hoy centrales para las familias, como energía, combustibles, internet, telefonía y transporte.
“Cambió mucho el hábito de consumo de los hogares. Hoy no pesa lo mismo la luz o internet que hace diez años. El índice actualizado busca representar mejor esa realidad”, indicó.
Como ejemplo, mencionó el caso del NEA, donde la inflación de abril fue del 2,7%, pese a que el combustible registró un incremento cercano al 12%. “Con un índice actualizado, ese impacto sería mucho más fuerte en el resultado general”, sostuvo.
Expectativas para mayo y el difícil camino al 2%
Respecto de los próximos meses, el director de Politikón estimó que mayo y junio podrían mostrar niveles de inflación similares a los de abril, aún por encima del 2%.
Según explicó, aunque el impacto de los combustibles podría moderarse, otros componentes continuarán presionando sobre el índice, como tarifas energéticas, medicina prepaga, medicamentos y servicios de comunicación.
“Lo que todavía no se logra romper es la inflación subyacente, que es el movimiento de precios más allá de factores coyunturales o regulados. Sigue habiendo una inercia inflacionaria por encima del 2%”, advirtió.
En ese sentido, consideró que, en el mejor escenario, recién hacia julio podría alcanzarse un nivel cercano o levemente inferior al 2%, aunque aclaró que no se esperan bajas abruptas.
“El 0% está lejos”
Consultado sobre la posibilidad de llegar a una inflación cero, tal como ha planteado el presidente, Pegoraro fue categórico: “Estamos lejos”.
Aseguró que incluso las economías más estables del mundo registran niveles mínimos de inflación y recordó que, en la historia reciente argentina, una situación semejante solo ocurrió durante la convertibilidad.
Además, señaló que Argentina continúa siendo especialmente vulnerable a factores externos, como la crisis en Medio Oriente, las variaciones internacionales del petróleo o decisiones de política monetaria de Estados Unidos.
“Aunque se estabilice la situación doméstica e internacional, el 0% sigue siendo un escenario poco realista al menos para el próximo año”, afirmó.
Caída de la recaudación y preocupación en las provincias
Por otra parte, Pegoraro advirtió sobre un escenario complejo para las provincias debido a la caída sostenida de la recaudación tributaria nacional.
Indicó que los ingresos nacionales vienen retrocediendo desde hace nueve meses, afectando especialmente impuestos ligados al consumo y la actividad económica, como IVA e impuesto al cheque, lo que repercute directamente en la coparticipación federal.
“Las provincias tuvieron una caída cercana al 6% de las transferencias automáticas en el primer cuatrimestre del año, lo que equivale a una pérdida estimada de 1,3 billones de pesos”, explicó.
En el caso del Chaco, detalló que la recaudación provincial mostró un leve incremento general, aunque con señales de alarma en tributos vinculados a la actividad económica, como Ingresos Brutos y Sellos, que evidencian una tendencia débil.
“Las provincias del norte están atravesando un proceso de restricción de ingresos muy significativo y eso genera incertidumbre sobre el margen de acción financiera que pueden tener”, concluyó.




