La situación judicial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no para de complicarse día tras día. Del estudio pormenorizado de sus movimientos bancarios, la Fiscalía llegó este lunes a la conclusión de que el funcionario nunca pagó a su amigo Marcelo Grandío – con dinero bancarizado de él ni de su esposa – los pasajes de ida y vuelta a Punta del Este en avión privado.
La Justicia sigue analizando los movimientos de cuentas bancarias de Adorni tras el levantamiento del secreto, pero ayer terminaron la etapa relacionada con dicha lujosa travesía y concluyeron que jamás salió de su dinero “en blanco” el pago que en televisión, dijo haber hecho a quien sí compró los pasajes.
Es cierto que Adorni puede argumentar que canceló su deuda con Grandío en efectivo, pero en ese caso tendrá que demostrar de donde sacó los casi 9 mil dólares que costaron, algo que lo involucraría más en el otro delito que investiga Gerardo Pollicita: el enriquecimiento ilícito.
La conclusión arribada ayer consolida la postura del representante de la vindicta pública, que tiene la íntima convicción de que el delito de dádiva esta configurado y que es suficiente para indagar a Grandío (dádiva activa) y al jefe de Gabinete (el pasivo), por el delito tipificado en el artículo 259 del Código Penal.
La situación es la siguiente: el periodista es un contratista que presta un servicio al Estado y lo hace manera onerosa, porque si bien no hay un pago directo, el Estado le permite comercializar sus espacios publicitarios y pone a su disposición insumos y servicios para que realice sus programas. Adorni es quien autorizó ese contrato.
Grandío pagó los pasajes en avión privado para las vacaciones de Adorni y su familia. Si esa fuese la situación y no apareciese nueva prueba que desbarate el escenario que se plantea la fiscalía, es suficiente para llamar a ambos a declaración indagatoria.
Sin embargo el fiscal no esta apurado. Deberá terminar la investigación sobre el eventual enriquecimiento ilícito porque la citación será para que declare por ambos delitos.
Casualmente, el último de los testigos citados por el apresurado crecimiento patrimonial de Adorni, declara el día 27 de abril, dos días antes de que deba presentarse ante el Congreso. Es posible que el jefe de Gabinete tenga que asistir dos días seguidos a dos edificios públicos, de distintos poderes del Estado que no son el Ejecutivo, y en ambos casos, a rendir cuentas. Curioso.
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