En la tarde noche de este lunes, en la sede del Colegio Profesional de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia del Chaco —Av. 25 de Mayo 555— se realizó un homenaje a estudiantes y profesionales de Arquitectura víctimas del genocidio perpetrado por la última dictadura cívico-militar.
Con el acompañamiento de la comunidad, se inauguró una placa conmemorativa en homenaje a cuatro militantes víctimas de desaparición forzada y homicidio que estudiaban en la Facultad de Arquitectura: Fernando Piérola, Enzo Lauroni, Moisés Alberto Ritvo y Mario Luis “Flaco” Catena.
Asimismo, a partir de estos cuatro casos se puso en marcha una medida reparatoria administrativa que consiste en la incorporación de sus nombres al padrón de matriculados con la leyenda “matrícula reparatoria por asesinato o desaparición forzada durante el terrorismo de Estado”. El reconocimiento se hizo extensivo a todo el colectivo de estudiantes de la citada casa de estudios que fueron perseguidos por la dictadura cívico-militar-corporativa.
Arquitectura y comunidad
El arquitecto Oscar Zaffaroni, primer decano de la FAU-UNNE (1974), se dirigió al público presente y recordó el sentido de aquella experiencia colectiva: “En aquellos años nos propusimos generar conocimiento propio, producir nuestro propio sistema de pensamiento para elaborar una arquitectura que dé respuesta a las necesidades de nuestra región primero y de nuestra nación después. Eso fue Bases y Normas; queríamos crear nuestras propias condiciones para el hábitat. Eso significaba dejar de reproducir esa arquitectura moderna, un poco ridícula, que nos llevaba siempre a la reproducción y a la imitación del pensamiento que no era nuestro”.
Asimismo, reflexionó sobre el lugar de la profesión en el contexto social y económico: “Los arquitectos somos prescindibles para el sistema, el sistema capitalista se puede desarrollar sin los arquitectos: tenemos déficit de vivienda, centros urbanos cada vez más degradados y fuera del alcance de lo que es la capacidad profesional de los arquitectos. Lo que nosotros tratábamos de hacer era insertarnos para dar pelea en ese campo: cuáles eran nuestras condiciones sociales, políticas, económicas… generar el conocimiento, tener soberanía, tener independencia”.
Esta iniciativa —en el marco de las actividades organizadas por el 50 aniversario del golpe genocida del 24 de marzo de 1976— fue impulsada por los colegios de Arquitectura, de Ingeniería y de Técnicos, y contó con la adhesión de la Comisión Provincial por la Memoria Chaco. Desde la CPM destacaron que, a 50 años del golpe de Estado en Argentina, hacer memoria, reflexionar y reafirmar el compromiso con la democracia, los derechos humanos y la construcción de una sociedad más justa constituye una tarea permanente.
Presentes
Según la base de datos del Registro Único de la Verdad (CPM), Enzo “Gringo” Lauroni nació el 19 de julio de 1949 en Veroli, Italia, y se radicó desde pequeño en la Argentina. Estudió Arquitectura en la UNNE y militó en la Agrupación Resistencia Estudiantil Secundaria (ARES) y posteriormente en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), junto a su esposa Mónica Judith Almirón, también desaparecida. Fue secuestrado el 8 de agosto de 1977 en la ciudad de Cipolletti, Río Negro, y visto por última vez en la Brigada de Investigaciones de Resistencia el 18 de diciembre de ese año. Tenía 28 años y permanece desaparecido.
Moisés Alberto “Monchi” Ritvo nació el 4 de diciembre de 1955 en Rosario, Santa Fe, y se radicó en Resistencia en 1974 para estudiar Arquitectura en la UNNE. Durante su vida universitaria militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y posteriormente se incorporó a la organización Montoneros. En el marco de esa militancia fue trasladado a la ciudad de Córdoba, donde fue visto por última vez en julio de 1976. Tenía 20 años al momento de su desaparición y permanece desaparecido.
Mario Luis “Flaco” Catena nació el 18 de enero de 1940 en San Cristóbal, Santa Fe, y se radicó en el Chaco junto a su familia a fines de la década de 1960. Estudió Arquitectura en la UNNE y desarrolló una intensa militancia estudiantil, sindical y política, participando en agrupaciones universitarias y posteriormente en la Juventud Trabajadora Peronista y la organización Montoneros. Tras permanecer en la clandestinidad durante 1975, se trasladó a la ciudad de Rosario, donde el 31 de diciembre de 1976 fue asesinado durante un operativo de fuerzas armadas en su domicilio. Tenía 36 años.
Fernando Gabriel Piérola nació el 25 de junio de 1952 en Paraná, Entre Ríos, y se radicó en Resistencia a comienzos de la década de 1970 para estudiar Arquitectura en la UNNE. Militó en barrios populares y se incorporó a la organización Montoneros, donde era conocido como “Pilu” y “Damián”. Fue detenido el 20 de octubre de 1976 en Posadas, Misiones, y trasladado posteriormente a distintas dependencias represivas hasta la Brigada de Investigaciones de Resistencia. El 12 de diciembre de 1976 fue llevado en el convoy que partió hacia Margarita Belén, permaneciendo desde entonces desaparecido. Tenía 24 años.
La represión en la FAU (UNNE)
La represión ilegal desplegada durante la última dictadura cívico-militar impactó de manera devastadora en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), convirtiendo a la Facultad de Arquitectura en un blanco sistemático debido al compromiso político y social de sus estudiantes y profesionales. En el marco del plan de represión y exterminio implementado en Argentina, numerosos estudiantes y profesionales de Arquitectura vinculados a la provincia del Chaco fueron víctimas del terrorismo de Estado.
El régimen militar buscó desarticular la organización estudiantil —representada por agrupaciones como la JUP, la ARDA y la lista Azul y Blanca— mediante secuestros, torturas y asesinatos, persiguiendo especialmente ideales como el de una “arquitectura al servicio del pueblo” y las propuestas de reforma académica orientadas a atender las necesidades habitacionales de los sectores populares.
En ese contexto, resulta fundamental recordar la experiencia Bases y Normas para la reestructuración de la FAU (1974), impulsada por estudiantes con el objetivo de fortalecer la formación académica e insertar la Facultad en la realidad social de la época. El documento fue el resultado de un proceso colectivo y heterogéneo, y aprobado en asamblea general en el Aula Magna en junio de 1974, bajo la consigna: “Por una Universidad del Pueblo en una Patria Liberada”.




