El pasado jueves 26, por la tarde, se realizó en el Espacio Cultural Tacuarí, en calle Tacuarí 1557, el primer encuentro, del Espacio Cultural “Memorias y Reinvenciones”, cuyos integrantes se reconocen como personas vinculadas a la diversidad de manifestaciones artístico-culturales argentinas.
En el texto borrador que presentaron para su discusión se puede leer:
“A cincuenta años del inicio de la dictadura cívico-militar-empresarial y eclesiástica, quienes escribimos este texto, personas vinculadas a la diversidad de manifestaciones artístico-culturales, nos proponemos pensarla en clave cultural, federal y plural, de modo reflexivo-propositivo, bajo el espíritu de los debates o querellas intelectuales por una democracia con justicia social, soberanía política y emancipación cultural.
Como aporte abierto a las discusiones que necesitamos dar para reconstruir nuestra Patria. Para que aquella tradición nacional de los intelectuales comprometidos con el devenir de la patria no quede en el olvido. Porque no habrá reconstrucción política de la Nación, sin la reconstrucción de su cultura como potente faro de sentido”.
La nutrida cantidad de referentes artístico-culturales que dio vida a la asamblea, luego de debatir los ejes del documento “Memorias y Reinvenciones”, decidió una dinámica de reunión mensual, abierta, circular, para pensar colectivamente, producir teóricamente y buscar una práctica cultural e intelectual como sujeto político cultural. El próximo encuentro será el jueves 23 de abril, a las 18:00 en el mismo espacio cultural Tacuarí.
Sostienen que así como hay una Argentina desaparecida, con la dictadura, la que fuera la sociedad más igualitaria de América Latina – con el horizonte igualador de su educación pública, con potente cultura e industria, sin desocupación y escasa deuda externa-, ahora hay una Argentina invisibilizada, la de los sub 45 – el 65 por ciento de la sociedad -, que además de padecer, como la gran mayoría del pueblo argentino, pobreza e indigencia, en este cuarto ciclo neoliberal – el primero se inició en marzo de 1976 -, padece de muchas necesidades y escasos derechos. Y mayormente, no sabe lo que ocurrió durante la dictadura.
Por un lado, porque al institucionalizarse como política de estado la narrativa con la que se vino contando quedó cristalizada y dejó afuera de la agenda de derechos humanos la realidad de esas generaciones. Por otro lado, porque la extrema derecha que hoy nos gobierna vino construyendo su batalla cultural – de contracultura – en su procura de romper los pactos democráticos de 1983 y de 2003, expresados en el Nunca Más, primero, y en Memoria, Verdad y Justicia, luego.
Por eso plantean que no se puede transformar lo que no se comprende. No se puede transformar sin transformarnos. No se puede gobernar en clave de soberanía solo administrando. Porque gobernar debe ser transformar.
En cuanto a las secuelas de la dictadura cívico militar, recuerdan que no puede explicarse la dominación económica y el disciplinamiento social sin dominación cultural y pedagógica, cultura del terror mediante, sin la existencia de un plan sistemático para censurar las culturas y las artes, intervenir y reducir nuestro lenguaje, para que el habla social deje de nombrar las experiencias, ideas y palabras a través de las cuales fue posible la Argentina que desaparecieron.
Por eso hay que vincular la desaparición forzada de 30 mil personas con la desaparición forzada de palabras, ideas y bienes culturales a través de los cuales fue posible la existencia de un sujeto colectivo con pensamiento crítico. Proponen pensar nuestra realidad 2026, de guerra cognitiva y nuevo proyecto de la miseria planificada, a partir de aquella definición de la dictadura de la guerra cultural librada en el corazón y la mente de los jóvenes.
¿Necesitamos una Nueva Ley de Comunicación Audiovisual-Digital?
¿Necesitamos una Ley Federal de las Culturas?
¿Necesitamos gravar a las plataformas digitales para financiar de modo federal, diverso y plural las políticas públicas culturales, comunicativas y educativas?
¿Necesitamos un gran Congreso Pedagógico para una Nueva Ley de Educación Superior?
¿Necesitamos la derogación de la Ley de Entidades Financieras?
¿Necesitamos una Nueva Constitución, con una Asamblea Constituyente que discuta a lo largo y ancho del país un proyecto nacional soberano?
Por último, plantean que necesitamos preguntas propias. Agenda propia propositiva. Necesitamos nuevas prácticas democráticas, abiertas, plurales e inclusivas. Por eso proponen para este nuevo espacio el arte de la escucha como método y filosofía para la creación de un espacio cultural abierto y propositivo.
Gentileza Francisco ‘Tete’ Romero




